«Si hay menos animales es por el lobo y la sarna»

El presidente de la Federación Asturiana de Caza rebate a los ecologistas

.Un lobo en el cercado de Belmonte
Un lobo en el cercado de Belmonte

Avilés

Cada vez hay más animales de caza mayor en los campos de Asturias y si en la menor hay menos no es por las condiciones meteorológicas ni porque llueva menos de lo que lo hacía años atrás. Así de claro se manifiesta Valentín Morán, presidente de la Federación Asturiana de Caza, que niega los temores expresados días atrás por Ecologistas en acción, que alertaban de que la sequía que sufre el país está reduciendo la reproducción de animales y pedía se suspendiera la temporada de caza a fin de preservar las especies. Morán habla de Asturias, puesto que las condiciones no son iguales en todas las comunidades autónomas. «Aquí no afecta para nada la sequía, menos ahora que aunque no llueva mucho ya refresca por la noche y empieza a haber rocío», asegura y niega, de paso, que la caza tenga tanta repercusión en la fauna salvaje como para suspenderla cuando aún quedan casi cuatro meses de temporada.

Tira de estadísticas y asegura que sólo el 10% de las muertes de especies cinegéticas se debe a la caza, por lo que cree que la repercusión de su actividad es «mínima». Él mira hacia otro lado que nada tiene que ver con la meteorología y sus actividades: el lobo y la sarna, asuntos sobre los que cree hay que tomar medidas. Los ecologistas afirmaban que algunas federaciones de caza habían hecho «tímidas recomendaciones» a sus socios para reducir la presión sobre las especies, algo que en Asturias no ha ocurrido, ni parece que vaya a ocurrir en los próximos tiempos. De hecho apunta que una de las especies más voluminosas por número de ejemplares es la arcea, un ave migratoria que llega aquí buscando el frío, «si no hubiera las condiciones que ella necesita, si hubiera sequía, no vendría. O se iría. Y no está siendo así», apunta el presidente de la Federación.

Morán asegura que hay zonas en que se nota que hay menos animales, por lo general espacios altos. Se debe, según apunta, a que el lobo hace que los ejemplares huyan de allí y vayan bajando hasta acabar por refugiarse en espacios más próximos a la población. «Si hay menos venados es por el lobo», indica y añade que la sarna también es un motivo por el que hay cada vez menos ejemplares de determinadas especies. Pone como ejemplo una pasada cacería en que encontraron un rebeco con sarna. Estaba «cerca de los cazadores, no huía porque no podía ni marchar, y no nos permiten dispararle. Hay que eliminar a los animales infectados para evitar el contagio y la propagación. Y también para quitarle sufrimiento». Además, lejos del miedo de los ecologistas por los problemas de reproducción de los animales, el presidente de la Federación Asturiana de Caza afirma que hay especies que han crecido, y mucho, en los últimos tiempos. El caso más claro es el de los jabalíes, que no sólo han aumentado su población, sino que además cada vez se acercan más a las zonas urbanas y les vemos campar tranquilamente por Oviedo o por Piedras Blancas.

Los jabalíes, mejor alimentados

¿El motivo? Morán apunta de nuevo al lobo, que hace que otras especies huyan a zonas más bajas, pero también el abandono del campo. «Antes la gente cogía las castañas, las avellanas… ya no, y son todas para ellos», lo que hace que estén bien alimentados, lo que deriva no sólo en que estén cada vez más lozanos, sino que tengan también cada vez más camadas y mayores. «Antes el jabalí paría en marzo o abril y ahora lo hace durante todo el año. Se adelanta el ciclo reproductor y, además, tienen cada vez más crías y a una edad cada vez más temprana. Ecologistas en acción apuntaba, precisamente, en la dirección contraria y señalaba que la falta de agua y la dificultad para encontrar alimento de los últimos tiempos habría ocasionado que la mayoría de los animales no hubieran tenido un adecuado periodo de reproducción, estuvieran débiles y no pudieran huir de los cazadores.

Curiosamente los cazadores asturianos creen que para solucionar el problema de los jabalíes que se introducen en la zona urbana habría que hacer lo contrario: aplicar más presión sobre ellos. Y la propuesta de Morán pasa por hacer batidas controladas en las zonas urbanas en donde se encuentran los jabalíes. Para ello habría que tomar medidas de seguridad acotando el entorno, «para evitar accidentes». Apunta a que en lugar de utilizar un rifle de largo alcance, como suele ser habitual en esta práctica, se empleen escopetas que no lleguen más allá de los cien metros. Incluso que no se usen armas, únicamente perros para «ahuyentarlos. Quizás el primer día no se consiga, pero al siguiente ya marchan», manifiesta.

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