El traslado de la mujer de Llamazares provoca una marea política

La Voz REDACCIÓN

ASTURIAS

Gaspar Llamazares
Gaspar Llamazares J.L.Cereijido

IU acusa al Sespa de filtrar su caso en los traslados de Salud Mental con «cinismo impresentable y un tufo machista»

22 nov 2017 . Actualizado a las 17:54 h.

Las disputas entre el Ejecutivo socialista e Izquierda Unida sobre la reorganización de los servicios de salud mental en Asturias se arrastran desde hace meses. Es una cuestión que ha estado en preguntas parlamentarias y en los debates en el pleno pero ha sido esta semana, en el momento crucial de las negociaciones sobre los presupuestos de la comunidad, cuando ha aumentado el conflicto exponencialmente llegando ya al terreno personal. Se da la circunstancia de que la esposa del portavoz de IU en el parlamento asturiano, Gaspar Llamazares, es una de las psiquiatras afectadas por los traslados planteados por la Consejería de Sanidad y la publicación (la filtración en opinión de la coalición) de esta circunstancias que provocado una tormenta política.

Ana Isabel González, psiquiatra en el centro de La Corredoria, en Oviedo, es una de las afectadas por los traslados en esta reorganización que Llamazares había considerado «una voladura de los equipos». Después de que se publicara en medios de comunicación que su esposa estaba afectada por este conflicto, el secretario de Organización de IU en Asturias, Alejandro Suárez, saltó a la palestra para denunciar que se pretendía «desvirtuar las críticas» aludiendo a «parentescos» supone «un acto de cinismo impresentable que, además, oculta, en este caso, un intolerable tufo machista».

A través de un comunicado, Suárez, insistió en que sus formación lleva denunciando esta situación desde hace tiempo y sin «condicionantes personales» y añadió consideraban lamentable que «el gerente del SESPA esté avalando lo que más parece una purga de funcionarios, bien por posicionamientos políticos bien por no bailar el agua a sus dirigentes de turno». El secretario de Organización de IU indicó que el conflicto no guarda relación con el futuro de una o varias personas, «sea o no sea la mujer de Gaspar Llamazares, que es una funcionaria excelente, sino lo que está en juego es la posición política sobre la salud mental» y demando que el Instituto de la Mujer se ocupe de esta cuestión.