Epilepsia bajo control (tecnológico)

El HUCA implanta por primera vez, a una niña, un estimulador que ayuda a controlar los efectos de la enfermedad. Está indicado en pacientes que no responden a la medicación

El doctor Javier Sol, director del equipo de Neurocirugía del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), muestra el dispositivo que colocan a los pacientes con epilepsia.El doctor Javier Sol, director del equipo de Neurocirugía del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), muestra el dispositivo que colocan a los pacientes con epilepsia
El doctor Javier Sol, director del equipo de Neurocirugía del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), muestra el dispositivo que colocan a los pacientes con epilepsia

Redacción

Nuevamente, la tecnología al servicio de la medicina. Y el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), a la vanguardia. Un equipo del área de neurocirugía del HUCA ha implantado por primera vez en el Principado un estimulador del nervio vago para controlar los efectos de un tipo muy severo de epilepsia, que afecta tanto a niños como a adultos que no responden bien al tratamiento farmacológico. La primera paciente, intervenida el 29 de noviembre, es una niña de 10 años. Una semana después de la operación, evoluciona según lo previsto. Hasta ahora los pacientes asturianos que eran susceptibles de someterse a esta intervención tenían que ser derivados fuera y, en algunos casos, soportar largas esperas antes de recibir el tratamiento.

Para la realización de esta técnica, pionera en Asturias, el equipo de Neurocirugía, que dirige Javier Sol, contó con la colaboración Ángel Prieto, especialistas del Hospital Clínico de Santiago, que dispone de una amplia experiencia en este tipo de intervenciones. La estimulación del nervio vago (conocida como VNS Therapy) es una alternativa terapéutica en adultos y en niños con epilepsia refractaria aguda que no son candidatos a un tratamiento mediante otros tipos cirugía. En la actualidad, más de 100.000 personas en todo el mundo han sido o están siendo tratadas con esta técnica para el control de sus crisis. Entre sus ventajas destaca que carece de los efectos secundarios que suelen estar asociados a los fármacos y también que ha logrado reducir la frecuencia e intensidad de sus ataques epilépticos a largo plazo y mejorar su calidad de vida.

El dispositivo

El estimulador que se ha instalado a la paciente es un pequeño generador programable, de un tamaño parecido al de un marcapasos cardíaco, que se implanta subcutáneamente bajo la clavícula. Está conectado a un electrodo helicoidal que se coloca alrededor del nervio vago izquierdo, a la altura de la quinta o sexta vértebra cervical. Después se programa externamente con parámetros de amplitud, intensidad y frecuencia que se pueden ajustar a cada persona. Con este sistema, la paciente y sus familiares disponen de un imán especial que puede detener la estimulación o activarla fuera de un ciclo programado en el caso de que se vaya a producir o se esté produciendo ya una crisis. El modelo incluye también un modo de estimulación automática, lo que permite proporcionar estimulación adicional en respuesta a un aumento del ritmo cardíaco que puede estar asociado a los ataques. Este sistema contribuye a una sensible reducción de la duración y gravedad de las crisis y mejora la calidad de vida de los pacientes.

En los pacientes pediátricos, como es este primer caso del HUCA, la programación del dispositivo la ha realizado el doctor Ignacio Málaga, neuropediatra con experiencia en el manejo de este tipo de dispositivos. 

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