El «cóctel» gana terreno a las mesas

N.M. REDACCIÓN

ASTURIAS

Cena de empresa

La tendencia en las cenas de empresa empieza a girar hacia los menús de espicha para que los trabajadores se relacionen en un ambiente distendido

17 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Quedan apenas unas semanas para los días señalados de diciembre y los hornos ya desprenden el olor propio de las cenas de Navidad. Este fin de semana, la mayoría de los restaurantes están llenos de grandes grupos que buscan celebrar el fin -o el comienzo- de un año de trabajo y esfuerzo. Para eso se idearon las anuales comidas y cenas navideñas de empresa: para estrechar lazos entre los compañeros de trabajo y disfrutar en un ambiente alejado de la oficina y la rutina. Tradicionalmente, estos eventos solían realizarse alrededor de una mesa; un hecho habitual pero que, si te tocaba al lado del que no te caía del todo bien o de aquel con mucha autoridad, ese día relajado podía tornarse en una noche fatal. Pero todo está cambiando.

Son muchas las empresas que ahora se decantan por la opción de «cóctel» o espicha para estas reuniones. Una elección que responde a diferentes motivos pero que, al parecer, todos llegan al mismo fin: divertirse. Así lo cree Javier Martínez, uno de los dueños del Grupo Gavia -que incluye restaurantes como Ciudadela, Gepetto o Bellavista, entre otros-. «La gente tiene ganas de celebrarlo y se echa a la calle. Todo el mundo tiene su pequeña fiesta de navidad. Los que se reúnen con la empresa y también los que lo hacen por su cuenta con sus compañeros de trabajo. Se incrementa mucho la oferta de ocio y, por ejemplo, en Bellavista, a veces piden cenas con alguna copa o la empresa da un presupuesto para la cena con dos copas por persona», cuenta. Argumento compartido por Javier Loya, chef del restaurante Mestura, en Oviedo, que considera que «la gente ya no quiere tanto venir y sentarse. Ahora se están llevando mucho los menús de cóctel para relacionarse más entre ellos. Si se sientan cada uno en una mesa de seis o de ocho están en un grupo muy cerrado pero con la opción de cóctel se une mucho más el grupo, por lo que los jefes de las empresas se están inclinando más por esta opción».

Opción que antes no se daba. Así lo asegura Loya, quien apunta que un 30% de las cenas que ofrecen durante estas fechas se sirven en este formato. «Le dan más importancia a estar juntos y lo unen después con música y copas», afirma.

Claro está que la Navidad es una época que cambia las rutinas habituales. Por eso, en restaurantes como La Leyenda del Gallo, no se decantan por la tendencia ni por la tradición, sino que «hay para todos», cuenta Rubén Morán, su chef, «como la línea de nuestra cocina es la misma da un poco igual que sea sentados o de pie, lo que cambia es la forma de servirlos». Y ya luego, si se quedan a seguir celebrando, les dejan libertad para seguir allí y solicitar lo que el cuerpo les pida sin paquetes predeterminados «para respetar a quienes no quieren beber», sostiene.

Es cuestión de espacio

A pesar de las preferencias, no siempre se tiene lugar. En los establecimientos dentro del Grupo Gavia los espacios se van completando «y si quieren una cena tipo espicha igual no está disponible ese espacio y les toca sentados, y viceversa», comenta Martínez. Y es que este año «está siendo buenísimo», al parecer de Loya, ya que en Mestura el día 15 lleva completo desde hace un mes. ¿Será que es cierto que la crisis ha pasado? Según Martínez «ya no se habla de crisis y la gente no solo se limita a cenar sino también a abrir sus opciones y divertirse».

¿Y qué hay de los precios? En la Leyenda del Gayo siguen siendo los mismos. «Hay tres menús de grupos de 25 a 30 euros y para el de pie hay un único menú a 25 euros, siempre abierto a alguna modificación en los platos por si algo no gusta», comenta Morán. También se mantienen en el Grupo Gavia «porque no se buscan menús copiosos ni cenas largas». La opción de cóctel se solidifica también atendiendo entonces a razones económicas dado que, como afirma Loya, «es una opción más asequible y por eso funciona».

Siempre habrá tradición

Las nuevas tendencias llegan pero siempre habrá un hueco para la tradición. Claro ejemplo de ello es el restaurante erigido por Carlos Suárez, La Chalana. Allí, las cenas en mesa siguen siendo la opción estrella. «Nuestro cliente es muy tradicional, como nuestra cocina, y lo que le gusta es comer pescado y marisco como toda la vida».

Los precios se mantienen en un nivel medio y no se elevan en estas grandes cenas. Para Suárez, que también tiene restaurantes en Madrid, los asturianos suelen ser más prudentes y «ni se van a lo más barato ni a los menús de locura». Por la contra, en la capital española «el nivel y la afluencia es mucho más alto y gastan más», sostiene.

Sus costumbres gustan y no cansan dado que, como afirma Suárez, constan de una clientela fidelizada «que sabe a lo que viene. Quien quiere experimentar va a otra cosa». Ello se debe en parte al elevado número de personas que suele haber en estas cenas, lo que lleva a optar por menús estandarizados «que le den el gusto a todo el mundo», cuenta.