El Noroeste se une para buscar el futuro

Castilla y León, Galicia y Asturias estrechan sus lazos políticos para abordar unidos la difícil negociación de la nueva financiación autonómica, poner fin a su aislamiento por tren y luchar contra los incendios

Javier Fernández, Alberto Núñez Feijóo y Pablo Junceda, con Castropol al fondo.Javier Fernández, Alberto Núñez Feijóo y Pablo Junceda, con Castropol al fondo
Javier Fernández, Alberto Núñez Feijóo y Pablo Junceda, con Castropol al fondo

Redacción

Este periódico lo ha llamado el despertar de la conciencia del Noroeste. Es un proceso notable que ha dejado el 2017: la creación de una alianza de las tres comunidades autónomas situadas en el rincón superior izquierdo del mapa de España para defender mejor los intereses comunes que, por separado, debido a las condiciones de sus economías y sus estructuras demográficas, así como a su falta de un peso político decisivo en el resto del país, resultan muy difíciles de reivindicar. La fotografía definitiva de ese acercamiento institucional -porque los lazos afectivos, económicos y comerciales ya estaban presentes- se tomó en Oviedo el día 4 de diciembre. Los presidentes de Galicia y Castilla y León acudieron entonces a la capital asturiana para dejar constancia de su entendimiento ante la inminente reforma del sistema de financiación de las comunidades autónomas, la lucha contra los incendios forestales y la elaboración de una estrategia contra el declive demográfico.

En el toma y daca inevitable de la política hubo críticas a ese encuentro similares a las que escuchan los presidentes del Gobierno cuando se refugian en las cumbres europeas para esquivar los problemas domésticos y la gestión diaria del país. Sin embargo, la necesidad de coordinar las posiciones de las tres comunidades más noroccidentales del país no es un asunto que se hayan sacado de la chistera Javier Fernández, Alberto Núñez Feijóo y Juan Vicente Herrera. Antes de su paseo por el casco antiguo de Oviedo, ya estaba en los discursos de algunos dirigentes sindicales y también en los cálculos empresariales, porque la cumbre de los presidentes tiene antecedentes. En las primera semanas del año, aún en enero, se reunieron en León los representantes de las patronales y las cámaras de comercio de siete provincias: las cuatro gallegas, Cantabria y Asturias, además de la anfitriona. De ese encuentro salió una apelación directa a las administraciones públicas para que pusieran fin al atraso en las infraestructuras de todos esos territorios, dieran la vuelta a su aislamiento y lo integraran en los grandes corredores logísticos internacionales.

Esa petición halló eco político en las comunidades autónomas a comienzos del otoño. Faltó Cantabria, pero en los primeros días de octubre, la conselleira de Infraestructuras de la Xunta recibió a los consejeros de Castilla y León y Asturias. De esa cita salió la declaración de Santiago de Compostela, suscrita en nombre de los tres gobiernos por Ethel Vázquez, Juan Carlos Suárez-Quiñones y Fernando Lastra, que propugna el aumento de la competitividad del Noroeste de España gracias a una mejora de sus infraestructuras. Los ejecutivos regionales aportan en ella una propuesta concreta; mejorar las comunicaciones ferroviaria para formar un bucle que conecte sus tres territorios. Por la costa, el plan apuesta por aprovechar el actual trazado de la vía estrecha, pero mejorarlo hasta que se convierta en un eje atlántico digno de tal nombre. Por el interior, el eje subcantábrico, vincularía Galicia con Castilla y León. El resultado final sería el refuerzo de las conexiones mutuas entre los puertos de Vigo, A Coruña, Avilés y Gijón y, además, su enlace con las áreas desde donde llegarían a ellos mercancías para la exportación: Ponferrada, León y Palencia. Las obras, en todo caso, están pensadas para el largo plazo. Necesitan una financiación europea que no estará disponible al menos hasta el periodo 2023-2030, e incluso quizá solo en un periodo posterior, según han señalado en las última semanas fuentes de la Comisión Europea.

En cualquier caso, con ese acuerdo ya sobre la mesa, la cumbre de los tres presidentes en Oviedo se centró en una negociación que ya se avecina y se presenta muy complicada. Justo en los días en que el Congreso daba luz verde al nuevo cupo vasco, las comunidades del Noroeste rechazaban su cálculo por abultado e insolidario y anunciaban un frente común para las futuras conversaciones. Las tres quieren una garantía de que todos los españoles, con independencia del lugar en el que residan, tienen derecho a recibir los mismos servicios en condiciones de igualdad y que el cálculo del coste que tiene prestarlos tenga en cuenta las condiciones de envejecimiento y dispersión de sus abundantes poblaciones rurales. Junto a otra cinco regiones, Asturias, Galicia y Castilla y León llevan reclamando desde comienzos de siglo a los sucesivos gobiernos centrales medidas efectivas contra la crisis demográfica que las azota. Esas demandas siguen sobre la mesa. Fernández, Feijóo y Herrera acordaron también coordinar los medios y las políticas para luchar contra los incendios forestales después de unos meses en los que el fuego ha sido un grave problema en los tres territorios.

A la semana siguiente, en Ribadeo, los mandatarios de Galicia y Asturias volvieron a reunirse, convocados esta vez por la Corporación Voz (la empresa editorial que publica La Voz de Galicia y La Voz de Asturias) con el patrocinio de Banco Sabadell, para debatir la situación ambas comunidades autónomas y estudiar áreas de cooperación y desarrollo común. El Noroeste ha cobrado conciencia de sí mismo y reclama la atención que merece su futuro.

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