Las pseudociencias también buscan negocio en Asturias

Raúl Álvarez REDACCIÓN

ASTURIAS

El naturópata Txumari Alfaro en una firma de libros
El naturópata Txumari Alfaro en una firma de libros

Una de las mayores ferias itinerantes de la espiritualidad y las terapias alternativas y peligrosas ha pasado dos veces por Gijón desde el 2016. El Colegio de Médicos alerta contra el intrusismo y el riesgo de daños graves a los pacientes

31 ene 2018 . Actualizado a las 19:30 h.

Con menos revuelo del causado por el reciente congreso de Barcelona, las pseudociencias también ocupan con asiduidad escaparates bien iluminados en Asturias. El foro ACCE, la gran feria itinerante de todas esas actividades engañosas que intentan parecer lo que no son en su afán de dotar de prestigio y credibilidad a prácticas sin ninguna base sólida, ha recalado dos años seguidos, en el 2016 y en el 2017, en Gijón, donde el popular Txumari Alfaro dejó constancia de sus sus ideas sin respaldo sobre el origen de las enfermedades. El agricultor ilerdense Josep Pamiès, gurú autoproclamado de la medicina alternativa que, para indignación de la comunidad médica, afirma curar el cáncer con las hierbas que él mismo cultiva y vende, visitó Langreo el año pasado, invitado por una asociación de vecinos a un acto con el respaldo del Ayuntamiento. Y las conferencias y charlas sobre asuntos esotéricos y presuntas terapias novedosas contra enfermedades muy graves están a la orden del día en los espacios públicos. Gijón, otra vez, fue escenario la pasada primavera de una polémica por la cesión de instalaciones municipales para este tipo de citas.

Aunque esos asuntos no siempre salten a los medios de comunicación o, cuando lo hacen, sea como como episodios menores que no merecen mucho espacio, hay quien lleva una cuenta minuciosa de cuántos son, intenta desenmascarar los falsos discursos que se esparcen en ese tipo de actos y cree que no debe quitarse importancia a su contenido. Desde octubre del 2015, funciona la Asociación de Divulgación Científica de Asturias, cuyos integrantes, escritores y blogueros con formación en distintas disciplinas, intentan disipar los mitos que rodean todo el universo de la espiritualidad y las medicinas alternativas con el uso de sus conocimientos y del legado racional de la Ilustración. «La pseudociencia está de moda. Siempre la ha habido, pero ahora es más peligrosa que antes. Cuando se limitaba a perseguir ovnis y fantasmas, no tenía la capacidad de hacer daño a la salud de las personas», reflexiona Miguel Lurueña, miembro de la asociación, autor del blog 'Gominolas de Petróleo' y colaborador habitual de la radio pública RPA, donde desmonta todas las semanas bulos como la imposición de manos, el reiki o la medicina holística. Lurueña es nutricionista de formación y al combate con las dietas milagro dedica mucho espacio en sus entradas, pero todo está relacionado en un mundillo que atribuye propiedades sobrenaturales a muchos alimentos. «Asociar lo natural con la salud no tiene sentido», advierte.

Uno de los vocales de la asociación es el escritor mexicano Mauricio Schwartz, residente en Gijón desde hace dos décadas. Muy activo en las redes sociales y siempre dispuesto a meterse en una discusión con quien intente sostener verdades acientíficas, el autor anunció hace años que se mataría en público con un «suicidio homeopático» y procedió a administrarse una sobredosis de pastillas elaboradas por un naturópata que, como él sabía por adelantado, no le hicieron ningún daño, aunque tampoco le habrían hecho ningún bien en el caso de haber estado enfermo, porque no contenían ningún principio activo y, en definitiva, solo incurrió en un exceso de agua azucarada. Además del suicidio imposible, Schwartz, socialdemócrata declarado, cuenta en su haber con 'La izquierda feng shui', un ensayo que levantó ampollas en algunos sectores progresistas a los que afeaba caer en actitudes reaccionarias al negar la ciencia y sus criterios universales de racionalidad y validez y dar crédito a prácticas o terapias falsas o nocivas solo por llegar envueltos en el romanticismo de lo alternativo y lo contrario a las prácticas de las multinacionales farmacéuticas.