Asturias exime a nueve de cada diez fincas de enterrar purines

Agricultura acepta las limitaciones defendidas por las comunidades del norte. El Principado reclama al ministerio que deje a las ganaderías de leche y se centre en las explotaciones que más contaminan


Redacción

Cinco excepciones para los purines y una para el estiércol sólido -el cuchu en Asturias- eximirán a más del 90% de la superficie del Principado de cumplir la nueva normativa que persigue reducir las emisiones de amoniaco, tal y como reclama Europa. El Ministerio de Agricultura ha dado el visto bueno a las demandas presentadas por las comunidades cantábricas y permitirá que las resoluciones que van a publicar en sus respectivos boletines contengan una serie de prerrogativas que librarán a los profesionales del campo de inyectar los purines y de enterrar con rapidez el estiércol. ¿Es algo definitivo o esto podrá cambiar? El Principado no lo sabe. Espera que el Gobierno central sea comprensivo y no modifique estas condiciones pero reconoce que no tiene ninguna seguridad. De momento, lo que puede decir es que mientras no haya un cambio en los reales decretos de Agricultura no habrá cambios. Esto supone, al menos, un 2018 tranquilo.

Así lo han explicado la consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, María Jesús Álvarez, y el director general de Ganadería, Ibo Álvarez, después de terminar la reunión del Fondo Español de Garantía Agrícola (FEGA), en el que todas las comunidades han expresado su parece al Ministerio de Agricultura. Las excepciones del Principado, ha explicado María Jesús Álvarez, son idénticas a las de Galicia y Cantabria. Todas estas prerrogativas encajan dentro del real Decreto 980/2017, de 10 de noviembre, que modifica varios puntos relacionados con la Política Agraria Común (PAC), entre ellos el control de las emisiones.

El tema de las ayudas de la PAC es algo en lo que ha insistido especialmente Ibo Álvarez. Ha explicado que de los 16.500 profesionales registrados en Asturias, solo 10.458 cobran subvenciones europeas. Esos son los que hubieran tenido que inyectar los purines de no haber conseguido las prerrogativas. La cifra es incluso algo inferior, ya que aquellos con unos ingresos inferiores a 1.250 euros y que no perciban nada del Reader tampoco tendrían que cambiar el sistema de riego del estiércol. ¿Qué hubiera pasado si no hubiesen conseguido las excepciones? Los que no hubieran cumplido hubieran visto mermadas las ayudas de la PAC. El director general explica que no supone perder el 100% sino que por cada requisito que no se acata se pierde un 5% del total. Cada requisito es un 5% y son acumulables.

El decreto del Principado 

Una vez alcanzado un acuerdo en el seno del Fondo Español de Garantía Agrícola (FEGA), el Gobierno del Principado publicará una resolución en las próximas semanas. En números redondos, la aplicación de esta normativa regional eximirá al 91,31% de la superficie que se declara en la región a la Política Agrícola Común (PAC), un total de 186.582,84 hectáreas. Si se cuentan las parcelas en lugar de la superficie, libra al 96,14%, es decir, 408.460 parcelas. Esto supone que podrán seguir aplicando este estiércol de la misma forma que hasta ahora.

Las exenciones son las que se habían barajado en las últimas semanas. En el caso de los purines, no tendrán que inyectarlo con nueva maquinaria las parcelas que tengan una pendiente superior al 10% ni las explotaciones con menos de 5.000 metros cuadrados, tampoco aquellas en las que la parcela de uso agrícola tenga una extensión inferior al 50% del total de la ganadería (lo que sucede en las de pequeño tamaño). Además de estas tres condiciones, se podrá mantener el sistema tradicional de plato, abanico o cañones cuando la temperatura sea inferior a 12 grados, lo que puede ser útil gran parte del año. La última está relacionada con el tipo de explotación. Si en el plazo de 24 horas después de regar los purines, el ganadero o agricultor lo entierra con el arado, también estará exento de adquirir la nueva maquinaria.

Para el estiércol sólido, el propio Ministerio de Agricultura ya había previsto una serie de exenciones. La norma habla de enterrarlo con rapidez. Esto no tendrá que ser así, en campos de cultivo de siembra directa, en pastos, en cultivos permanentes o cuando se utilice como cobertera en cultivos plantados previamente. El Principado añade uno más. Tampoco será necesaria esa rapidez cuando se trate de huertos sembrados con prácticas tradicionales. 

Quejas de la consejería asturiana

El Principado respira aliviado tras conseguir este acuerdo. La norma de purines había puesto en pie de guerra al campo asturiano, que aseguraba que iba a ser su ruina. El cambio de modelo en la gestión de los purines y el estiércol obligaba a comprar nueva maquinaria, a precios muy elevados, inyectores, cubas y hasta tractores en los casos en los que fuera necesaria más potencias. Los afectados hablaban de desembolsos de miles de euros.

La consejera reconoce que es necesario realizar un esfuerzo para reducir las emisiones y que el campo también tiene que comprometerse con el medio ambiente. Pero María Jesús Álvarez piensa que el ministerio se ha equivocado en el camino que ha elegido para conseguir este objetivo. El vacuno de leche produce el 4,4% de las emisiones de amoniaco en España mientras que el porcino, que no recibe ayudas de la PAC, suelta el 17,5%. Así que se pregunta por qué se penaliza a los ganaderos de vacuno y no se ataca el auténtico foco del problema. Según esta interpretación no parece que el real decreto vinculado a la PAC sea la verdadera solución. «Quizá debería centrarse en los que sí emiten. El modelo asturiano es de pocas emisiones», insiste.

Tanto la consejera como Ibo Álvarez lamentan el silencio que ha guardado durante meses el Ministerio de Agricultura. El Principado conoce el proyecto del real decreto desde el primer semestre de 2017. En el mes de julio, realizó una serie de alegaciones que no fueron atendidas. En diciembre, volvió a la carga y reclamó una moratoria de dos años. «No hemos recibido ninguna respuesta a esta solicitud», reconoce el director de Ganadería. Ahora que ha estallado la polémica, parece que han flexibilizado su postura.

Hasta cuándo

La Administración asturiana no quiere aventurar plazos. El objetivo de la exención se ha cumplido y espera que sea algo duradero. No obstante, no hay garantías. Ibo Álvarez explica que el ministerio suele realizar actualizaciones todos los años de los requisitos relacionados con las ayudas de la PAC. Esto no quiere decir que vaya a modificar las actuales condiciones, pero podría hacerlo. Lo que está asegurado es que hasta el 31 de diciembre de 2018 habrá tranquilidad.  

¿Qué dice el Gobierno?

El Real Decreto 980/2017, de 10 de noviembre, modifica varios puntos relacionados con la Política Agraria Común (PAC) a partir del 2018. La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, en una reciente visita al Principado ya apuntaba que se trata de una normativa europea «de obligado cumplimiento» aunque apuntó que se permitirá a las comunidades prorrogar la reforma durante un año. Tejerina explicó que más del 90% de las emisiones de amoniaco proceden del sector agrario y que, en el caso de Holanda, el problema había crecido hasta el punto que había sido necesario sacrificar vacas. Para «seguir creciendo» y evitar los sacrificios de animales, la responsable de Agricultura resaltó que será necesario aplicar la reforma y añadió que «el campo debe de ser responsable con el medioambiente».

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