«Hace 20 años nadie daba un duro por mí. Hoy puedo tomar un par de botellas de sidra al día»

El HUCA celebra las dos décadas del primer trasplante de corazón en Asturias. Pacientes y profesionales sanitarios comparten las experiencias vividas en este tiempo

Desde la izquierda, Luis Villa, María José Bernanrdo, Olga Valle, José María Valle, José Luis Lambert y Beatriz Díaz Rico.Desde la izquierda, Luis Villa, María José Bernardo, Olga Valle, José María Valle, José Luis Lambert y Beatriz Díaz Rico
Desde la izquierda, Luis Villa, María José Bernardo, Olga Valle, José María Valle, José Luis Lambert y Beatriz Díaz Rico

Redacción

«¿Tú sigues tomando sidra todos los días?», preguntó. «Pues, sí. Dos o tres botellas diarias», respondió en voz alta. Bajó el tono para apostillar, «o cuatro». Esta conversación, que podría haber tenido lugar en cualquier chigre asturiano, se produjo esta mañana en los pasillos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). No eran dos viejos conocidos reencontrándose. Al menos, no dos amigos. Eran Luis Villa, poleso trasplantado de corazón hace 20 años y el cirujano que le operó y le hizo las revisiones durante años, José María Valle. Los lazos de confianza duran hasta hoy. El 1 de marzo hace dos décadas que Villa entró en quirófano. Entonces tenía 46 años y una calidad de vida pésima. Era impensable que tomara sidra. Fue el quinto paciente asturiano en someterse a este tipo de intervención en el HUCA.

El hospital está de aniversario. Celebra precisamente esas dos décadas de trasplantes. 304 pacientes se han sometido en este tiempo a un injerto. El índice de supervivencia es del 80% el primer año, del 50% a los 12 y en torno al 25% a los 20 años. De los diez primeros pioneros asturianos, viven cuatro. La lista de espera actual es de solo cinco pacientes. Aunque el tiempo medio para someterse a la intervención ronda el mes, la realidad es que el descenso de las donaciones, por la reducción de las muertes en carreteras -entre otras causas-, hace que muchos tarden hasta un año en ser intervenidos. De hecho, el último llevaba 13 meses. Para ese tiempo, en algunos casos, pueden contar con una ayuda extra, una asistencia mecánica y circulatoria. Cuatro pacientes cuentan con este dispositivo en la actualidad. De los cuatro, dos de ellos están en la lista de espera de trasplantes. Todo este balance lo ha hecho el cardiólogo José Luis Lambert, especialista de la unidad de trasplante cardiaco e insuficiencia cardiaca avanzada, y uno de los principales impulsores de los injertos en Asturias.

Los pacientes

El HUCA está de celebración y sus pacientes también. Luis Villa se ha acercado al hospital con cierta prisa, ya que en Pola de Siero se celebran Les Comadres. «Hago una vida completamente normal. Lo único es que tomo 16 pastillas diarias. Hace 20 años, con 46, no daba un paso. Me ahogaba. No daba un duro por mí», ha recordado. Sintió cierto miedo. «Que te abran ahí para sacarte lo tuyo y meterte lo de otro...», no ha terminado ni la frase. Pero ha explicado que era su única oportunidad. Así que no lo dudó.

Tampoco tuvo dudas en su momento Olga Villa Arbesú, de Sama de Langreo. Esta langreana de 85 años ha estado en el hospital acompañada de su hija. Su 20 aniversario como trasplantada se cumple el 13 de abril. Ella fue la octava en el cómputo global pero la primera mujer, Ha recordado con precisión detalles de aquellos días. Tiene muy presente aquel domingo en el que el Lambert entró en su habitación solo para ver cómo estaba y si la calefacción funcionaba correctamente. «Era su día de descanso pero allí estaba», insiste. De la operación se despertó cantando. Se lo comentaron después las enfermeras. «Siempre ha sido muy cantarina», tercia su hija.

Ambos vivieron malos momentos en la recuperación. Luis Villa tuvo una recaída importante a los seis meses y necesitó de un tratamiento especial. Pero esas experiencias duras las ha diluido el tiempo. Lo que queda es la vida junto a su familia, las dos décadas más que han conseguido. Lo explica José María Valle que vivió con ellos todo aquel proceso y que ha seguido caminando a su lado. Intentan recordar si hubo alguna secuela, algún punto infectado. Pero eso ya no es importante si se compara con el resultado.

Los profesionales

«No se enfocó como una hazaña quirúrgica sino como todo un proceso para abordar la insuficiencia cardiaca, con todos los tratamientos, en el que la última bala era el trasplante». José María Valle ha explicado cómo se gestó y también la mejora que supuso para los pacientes asturianos que, hasta ese momento, tenían que salir fuera del Principado para someterse a un injerto. «No es solo por la intervención en sí. Es que tenían que estar cerca del centro para el momento en el que hubiese un donante. Y luego estaba el inconveniente del seguimiento. Denían que seguir yendo a ese hospital», ha reconocido. 

El trasplante «es muy mediático» pero el trabajo global es largo, arduo y no tiene tanto brillo ante las pantallas, aunque es fundamental. De hecho, es necesaria la máxima coordinación. Junto al cardiólogo Lambert y al cirujano Valle, también ha estado María José Bernardo, la responsable de Enfermería con la que trabajaron codo con codo. Hoy también está en ese grupo la cardióloga Beatriz Díaz Rico, entre otros. Ellos han acudido a las charlas que se han programado con motivo de estos 20 años. Han hecho acto de presencia la coordinadora autonómica de trasplantes, Dolores Escudero; el gerente del HUCA, Luis Hevia, o el gerente del Servicio de Salud del Principado (Sespa), José Ramón Riera.

«Esto no es una fábrica de coches. Los resultados no se pueden medir por el número de intervenciones y sí por la calidad de vida de los trasplantados», ha explicado José María Valle. Y la calidad de vida ha mejorado mucho. No solo debido a los injertos. El HUCA ha incorporado más técnicas. Una de las más novedosas, el año pasado. Se trata de la asistencia ventricular intracorporea de larga duración para pacientes que son candidatos a trasplante pero que tienen que esperar o mejorar sus condiciones.

Luis Villa tiene hoy una doble celebración. 20 años de trasplante y Les Comadres. Lleva consigo una foto de aquellos años con la que posa. Olga Villa puede regresa cantarina a Sama.

  

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«Hace 20 años nadie daba un duro por mí. Hoy puedo tomar un par de botellas de sidra al día»