«La alianza natural de Ciudadanos en Asturias es con el PP»

La presidenta del PP asturiano repasa la recta final de la legislatura autonómica con la vista puesta en las elecciones de 2019, la situación interna del partido, el debate sobre la oficialidad de la llingua y las dificultades para repetir la coalición con Foro

Mercedes Fernández
Mercedes Fernández

Redaccion

Mercedes Fernández renovó a la mitad de la legislatura autonómica su mandato al frente del PP asturiano con un apoyo abrumador y afronta el ejercicio final con la perspectiva de repetir el resultado de las elecciones generales donde se consolidó como primera fuerza, pero aspira a hacerlo ya sin la coalición con Foro y en contraste con un Ciudadanos que crece en las encuestas. Fue el único apoyo presupuestario que pudo encontrar el Gobierno socialista en un tiempo de profunda división de la izquierda en el parlamento y ha hecho casus belli de la oposición frontal a la oficialidad de la lengua asturiano, para los nuevos comicios repasa también la situación del partido y las especulaciones sobre quién encabezará las candidatura en Oviedo

--Hace algo más de un año se mostraba partidaria de extender la coalición con Foro de cara a los próximos comicios autonómicos y locales pero ahora ya no se la ve tan convencida, ¿qué ha pasado?

--Nosotros concurrimos con Foro porque me pareció que era una gran idea y así se lo planteé a ellos y estuvieron de acuerdo en las últimas elecciones generales. Y tan buena idea fue que le sacamos 60.000 votos al segundo partido que era el PSOE. Parto del pragmatismo de que si las cosas funcionan bien hay que repetirlas, y antes preguntas de los medios, desde el sentido común, así lo señalé. Es cierto que en sucesivas declaraciones, las que hace Foro respecto a la misma pregunta, se suceden los portazos y ya tengo dicho que las coaliciones y los matrimonios requieren ir voluntariamente. De forma reiterada, dirigentes destacados de Foro nos han dado desaire tras desaire y portazo tras portazo. Así evidenciamos que no tenían ningún interés en concurrir en coalición. Dicho lo cual, yo creo que hay muchos temas que se pueden y deben abordar con naturalidad y seriedad, no puede haber pretensiones alocadas y desmedidas, y estamos dispuestos a hablar. Pero insisto en que a las coaliciones se va de forma voluntaria, y cuando uno no cree en ello vale más que se abstenga. Hay una segunda parte que son las alianzas postelectorales, que veo que es por lo que se fue decantando Foro en el último año y medio. Yo recuerdo que nos dieron su voto, y yo lo agradecí mucho, en la última investidura que se planteó en la Junta, a la que concurrió Javier Fernández, el líder de Podemos y yo, si también nos los hubiera dado Ciudadanos yo hoy sería presidenta del Principado. En política los tiempos son muy interesantes de tener en cuenta, y yo no sé cómo va a evolucionar Foro, sólo digo que el PP impulsó la coalición en las generales, y luego libremente no lo vieron para las locales y autonómicas.

--Ya qué menciona a Ciudadanos, ¿qué le parece el auge que parece mostrar en las encuestas, se achica el espacio del electorado de centro derecha?

--No me preocupa, al contrario, me causa una esperanza política notable. Pienso que las mayorías absolutas pasaron a la historia, y partiendo de esa premisa yo creo en las alianzas postelectorales, naturalmente tienen que tener un sentido, no se pueden aliar partidos que estén en las antípodas como podrían estar el PP y Podemos, y con esa alianza deberíamos buscar dar una réplica al partido socialista, que se oxigene en la oposición en Asturias que le va a venir muy bien. ¿Con quién se podrían articular esas alianzas? Pues creo que sería impensable que en Asturias Ciudadanos auxiliase a un partido socialista que lleva 30 años gobernando y con un montón de cadáveres políticos a sus espaldas. Creo que la alianza natural sería con el PP. Si Foro concurre en solitario y obtiene algún escaño también sería una alianza natural. Lo veo con cierta esperanza porque creo que, a día de hoy, es inequívoco que en Asturias Ciudadanos no lideraría las opciones políticas y desde el liderazgo que tendría el PP los dos partidos podrían hacer una suma inteligente y razonable para darle relevo al PSOE y a Izquierda Unida. Así que preocupación no, esperanza.

--Su victoria en el congreso regional del partido fue abrumadora pero hay problemas intermitentes en agrupaciones como la de Avilés ¿está apaciguado el PP asturiano?

--Siempre en un partido político uno no es nadie sin un sector crítico, eso no solamente lo quiero es que va de suyo en política, si no nos vamos a otros planteamientos que están históricamente muy superados. Naturalmente que tiene que haber, y de la crítica se crece. Ahora tiene que ser crítica razonable y no un guirigay como el PSOE, eso ya es otra cosa.

--Respecto a la posibilidad de que Agustín Iglesias Caunedo sea candidato en Oviedo, ha señado que no hay candidaturas locales, ni la autonómica, aún decididas; pero en la visita del Vicesecretario Nacional de Política Social, Javier Maroto,  djo «yo no lo recomendaría».

--Yo dije una frase y la voy a repetir tantas meces me lo pregunten, está en una situación personal muy complicada, esto es así, es inequívoco e incontestable. Y ahí me voy a quedar porque me interesa como presidenta del Partido Popular de Asturias y no hacer más juicios de valor. Creo que es suficientemente elocuente lo que estoy diciendo. 

--Lo cierto es que en el parlamento asturiano la izquierda ha fracasado a la hora de llegar a ningún acuerdo presupuestario, las cuentas que salieron fueron con el apoyo del PP, ¿quiere hacer valer eso de cara a las elecciones? ¿a qué achaca ese desencuentro de los partidos de izquierda?

--A una feroz competencia entre ellos, el PSOE y Podemos se están mirando de reojo permanentemente y compiten por un idéntico espacio electoral, y eso les lleva a bloquear los entendimientos en aras del beneficio general de Asturias. Es triste, es lamentable, pero también es un hecho bastante incontestable.  Y respecto a la primera parte de la pregunta siempre cuento una cosa que es personal, y es que si a mí me dicen hace 6 años que el Partido Popular y yo misma voy a ser valedora de un acuerdo presupuestario con el partido socialista en el gobierno de Asturias yo hubiera dicho que no y reitero el no más veces que Pedro Sánchez se lo reiteró a Rajoy. Pero cambiaron los tiempos, cambiaron las necesidades, y cambiaron las situaciones. Con una crisis del fondo como la que se produjo en nuestro país, si un asturiano ve que en su parlamento, el más próximo, lo que hay es un guirigay de desencuentros, de a ver quién grita más alto, creo sinceramente que no se está interpretando la actualidad. Los que estamos en política tenemos una obligación sobre todo, que es ser intérpretes de la actualidad; si no lo haces adecuadamente, te desenganchas y devienes en inútil. Y eso es lo peor que le puede pasar a un político o a un partido. Cuando la gente dice «ustedes, ¿para qué sirven?» se tienen que encender todas las alarmas rojas, todas. Pienso que interpretamos adecuadamente que los tiempos eran endiablados, que la gente los está pasando muy mal y por tanto actuamos en consecuencia. Un presupuesto no es la panacea pero es un instrumento que da fiabilidad, que da respuesta y solución a algunos asturianos, y una comunidad autónoma siempre estará mejor con presupuestos que sin ellos. Dicho lo cual, creo que el presidente Javier Fernández saldrá en el futuro en los libros de derecho político o en el Guinness de los récord por ser un presidente al que no le interesó tener un presupuesto. La oposición puede bloquear unas cuentas pero a un gobierno siempre le interesa tenerlas, y se desvive por tener acuerdos para tener un presupuesto. Porque es la expresión cifrada de las políticas que ese gobierno, a través en nuestro caso de las consejerías, que se van desarrollando a lo largo del año. Es el instrumento más útil para hacer política. El otro día decía Pedro Sánchez, supongo que no estaría pensando en Javier Fernández, que un gobierno sin presupuestos es como un coche sin gasolina. Debía estar pensando en Rajoy pero estoy segura de que la realidad desmentirá eso y se van a aprobar. No sé si Javier Fernández suscribe idéntica teoría, sí puedo decir que los que propiciamos el acuerdo en el 15 y en el 17 estábamos dispuestos igualmente a hacerlo en 18. Políticamente desde el PP habíamos hecho la prueba del algodón en dos ocasiones, y no acabo de entender porque no se ha explicado adecuadamente, por qué si los actores éramos los mismos, y la situación era parecida, no se reprodujo este año el acuerdo presupuestario para que el 1 de enero entraran en vigor las cuentas en Asturias.

--Dice que no se lo explica pero ha sugerido que hubo una influencia de la FSA, ¿lo cree así?

--Claro, nuestra interlocución es únicamente con el Gobierno de Asturias, con el grupo parlamentario socialista, por eso digo que los actores somos los mismos. En algunas materias, a Javier Fernández le sobra valentía pero en otras le falta mucha porque un presidente que está en despedida, lo está por decisión propia, tiene que atreverse en pro y en defensa de su región. Igual que se atrevió a otras cosas, se tuvo que haber atrevido a decir que va a haber un acuerdo presupuestario porque eso es bueno para Asturias y que usted me dice desde la FSA que regular, pues no. Hay que decir yo soy el presidente de todos los asturianos, no de los asturianos de la FSA, que esos son muy pocos. Soy el presidente de todos los asturianos y por eso me reúno con presidentes de otras comunidades autónomas porque quiero establecer alianzas en pro y en defensa del interés general de Asturias, pues esa misma receta hágala valer en clave interna. Porque está muy bien buscar alianzas y cumbres, pero convendría empezar por resolver lo interno que son los presupuestos de nuestra comunidad, tenerlos aprobados, porque eso da certidumbre y da prestigio a nuestras comunidad; no tenerlos es dejarnos renqueantes. Los créditos de la prórroga que vamos a debatir ahora, eso se podía haber evitado. Cuando fuimos a la primera y al única, no sé si llamarla negociación, más bien una conversación presupuestaria a la salida todos tuvimos la misma percepción y era ‘aquí no hay nada que hacer’. Había un señor de la FSA que escribía, el presidente, la consejera de Hacienda y el portavoz del PSOE; y viendo al de la FSA que escribía. Muy respetable, pero lo que yo quiero es que el gobierno se comprometa con Asturias no con la FSA, eso es lo que tiene que hacer.

--¿Esa crítica a la falta de presupuesto no puede aplicarse también al Gobierno central?

--Yo creo que sí, que los van a presentar y que se aprueban. Yo creo que sí.

--Hablando del debate sobre la oficialidad del asturiano no voy a decir que me sorprenda la postura de ninguno de los partidos pero sí la virulencia con la que se está llevando al discusión, sobre una cuestión que no despertaba ese grado de controversia.

--Lo que sucedió es que el partido socialista tiene un congreso a nivel regional y uno de los aspectos que trascendió a la opinión pública por una exigua victoria (no sé si fue por cuatro votos) es que se comprometieron con la oficialidad del bable. Esto en sí mismo es una gran novedad porque el partido socialista en Asturias nunca defendió la cooficialidad. Después hubo una táctica interna en la actual legislatura por parte de Izquierda Unida que se dijeron esta es la nuestra y vamos a desarrollar todos los mecanismos legales para se vaya a implantar. Ahí el partido socialista tuvo serias e importantes tensiones. He de decir, en honor a la verdad, que Javier Fernández fue siempre claro en su oposición a la oficialidad pero también abdicó de convencer a su partido de que eso no era bueno para Asturias. Cuando desde el PP vemos todo este maremágnum de idas y venidas y de controversias nos parece, porque además los tiempos mandan, que tenemos que salir ante este desconcierto generalizado, este batiburrillo de intereses y de estrategias, manifestando nuestra opinión de forma clara y diáfana. Y manifestarlo de forma clara, el decir no a la cooficialidad, y yo soy de las diputadas que más asturiano habla en el cámara, no me parece que sea ninguna radicalidad, ni tener ningún discurso maximalista. Es decir nuestro planteamiento con claridad, sin matices y sin esquinas. Nosotros estamos en contra la cooficialidad porque esto siempre empieza igual y siempre acaba igual. En todos los sitios donde se estableció la cooficialidad siempre empezó de forma más o menos tenue y acabó estableciendo unos requisitos impositivos y obligatorios para aquellos habitantes de las comunidades autónomas que no aceptan esa segunda lengua como primera lengua. Esto es el meollo y el nudo gordiano de la cuestión. Para desgracia del partido del nuevo socialismo nosotros fuimos claros y eso es decirle a la gente cómo le va a afectar en su vida la oficialidad, que era lo que no quería decir el nuevo socialismo. Que hablan de participación y transparencia pero luego te dicen que hay cuestiones sobre determinadas cosas que tienen que ir por la puerta de atrás y que se enteren poquitos. Nosotros pensamos que es un tema de suficiente envergadura para que los asturianos sepan con claridad cómo invade su vida, cómo a los chicos les afecta en la escuela, cómo los opositores tienen que preparar en bable y en castellano sus oposiciones, cómo a los médicos se les puede exigir por determinados pacientes el conocimiento de asturiano y dar recetas, desplegar su profesión en bable, y también tiene que ver con el comercio, con la industria… nosotros quisimos ser didácticos sobre lo que supone la oficialidad. Justamente lo contrario de lo que quería el nuevo PSOE. La transparencia conviene a la política pero en temas que afectan a la vida de la gente es que es obligatorio. Y a partir de ahí se abrieron polémicas, pero más entre los que mutaron que los que siempre mantuvimos el mismo criterio. Ninguna radicalidad, simplemente el PP dice no a la cooficialidad. Por posturas un poco ambiguas del PSOE y de otros partidos hemos tenido que recurrir, llevar a los tribunales, ordenanzas municipales que pretendían engañar a la gente imponiendo el asturiano porque la oficialidad sólo se puede residenciar en el Estatuto de Autonomía, es el único sitio y todo lo demás son engañifas.

--Dice que empieza y que acaba igual en todos los sitios pero las variaciones sobre modelos de oficialidad son enormes de una a otra comunidad, ¿se puede llevar ese discurso a Galicia donde el PP ha gobernado durante décadas?

--Yo soy asturiana, mi compromiso es con los asturianos y, desde luego, el criterio que adopten otros compañeros de otras comunidades autónomas yo lo respeto pero a nosotros ni nos condiciona ni nos invade.

--No hablemos de Galicia, hablemos de Cataluña ¿hasta qué punto se puede decir que en Asturias detrás de la lengua irá la nación y que se puede crear un problema independentista, en serio?

--Lo creo firmemente, los que lo quieren lo que pasa es que no lo dicen y tienen perfectamente diseñado por fases su estrategia. No son muchos pero saben lo quieren y a dónde quieren llevar a Asturias y yo lo que quiero es, por lo menos, dar luz a ese debate. Luz a raudales para que nadie pueda decir luego es que yo no creía, es que yo no sabía, que al final tengo que estudiar mis oposiciones en bable. Los que tienen ese plan diseñado no quieren que se hable de ello, solamente quieren hablar ellos y descalificarnos a los que no decimos lo mismo pero ellos tiene un plan, perfectamente diseñado. Entra dentro de lo lógico que digan que no, que no va a ser así, pero siempre empieza igual y siempre acaba igual. Naturalmente que la lengua es el principal atributo de los nacionalismos, el principal.

--Decía lo de la virulencia porque no pensé que volvería a ver discutir si el asturiano es una lengua o no y lo he llegado a oír en los últimos meses.

--Pero empezó el PSOE, no busquemos en el PP la causa. ¿Por qué este tema lo teníamos racionalmente gestionado? Porque el PSOE y el PP pensaban lo mismo. En el momento en que los socialistas se desvinculan de ese planteamiento el tablero cambia, cambia radicalmente y decimos ¡ojo! Que Izquierda Unida se puede salir con la suya. Hablar no creo que pueda tildarse de ofender, lo que pasa es que a determinadas personas no les interesa nada que hablemos de este tema. Yo lo puedo hacer más bajito o más alto, pero es que no les interesa de ninguna manera, quieren el silencio. Y con nosotros no lo va a haber, y con este tema menos.

--No hubo presupuesto pero se acaba de iniciar la negociación de los creditos extraordinarios ¿qué espera?

--Nuestra postura es de receptividad, y espero y deseo que nadie nos expulse de los créditos extraordinarios y lo digo porque ya lo ha pretendido el portavoz de IU, Gaspar Llamazares, lo hizo al decir que estos créditos eran el presupuestos que habíamos rechazado, y es una forma clara de decir que no quieren que estemos. Nosotros presentamos una enmienda de totalidad a su acuerdo con el partido socialista; si creemos que los créditos son necesarios y útiles para Asturias se debe contar con nosotros. Yo tuve una reunión, de forma muy genérica, con la consejera de Hacienda, que he de decir que siempre muestra una corrección en la interlocución que yo agradezco especialmente, pero vamos a ver si somos sensatos y somos capaces de gestionarlo con inteligencia política para que el PP pueda tener entrada en los créditos extraordinarios, lo digo de otra forma, con los apoyos del señor Llamazares hay prórroga presupuestaria por una evidencia aritmética, yo pediría por favor la ausencia de intereses partidistas y sectarios en la gestión de los créditos extraordinarios porque si se nos expulsa, políticamente hablando, volvemos otra vez al jeroglífico del que no salió la izquierda el 31 de diciembre.

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