Colapso en Neuropediatría: demoras de más de un año y niños ingresados sin necesidad

Las familias alaban la entrega de los dos únicos profesionales del HUCA y exigen una contratación urgente. Denuncian los perjuicios que sufre la salud de sus hijos

Familias asturianas piden ampliar la unidad de Neuropediatría del HUCA Los padres con niños con afecciones neuropediátricas reclaman el refuerzo de la única unidad que existe en Asturias y que cuenta con dos facultativos. Su portavoz, Eva Brandi, lee un comunicado en nombre de las familias en una concentración

«Mi hijo padece tres enfermedades raras que afectan a multitud de órganos. Los médicos pidieron a las vez dos resonancias, una renal y otra por Neuropediatría, de seguimiento. La primera la resolví rápido. La otra tardó meses. Finalmente, la pudimos hacer en noviembre de 2017. Tengo cita para recoger los resultados en diciembre de 2018. Lo que pretenden saber con esa resonancia es cómo van sus tumores cerebrales. En más de un año, uno de ellos puede haber crecido y causar una hidrocefalia o transformarse en maligno». Eva Brandi, portavoz de la plataforma de familias que reclama la ampliación de Neuropediatría en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) expone su caso para demostrar de modo gráfico por qué es necesario contratar a más profesionales en el servicio y el riesgo al que se está sometiendo a los miles de niños que pasan por el departamento. Brandi, al igual que el resto de los padres, defiende la labor de los dos únicos facultativos que se multiplican para poder cubrir las consultas, las guardias, las Urgencias y atender a los pacientes en planta. El propio consejero de Sanidad, Francisco del Busto, ha reconocido en la Junta General que existen problemas con el servicio.

Los padres han comenzado a movilizarse. Primero recogieron firmas en Change.org y llamaron a los medios para dar a conocer su situación. Ayer, jueves, participaron en una manifestación en Gijón organizada por la Corriente Sindical de Izquierdas (CSI), en la que Eva Brandi leyó un comunicado. También han pedido una reunión con Del Busto y están ultimando los detalles para celebrar una concentración delante del HUCA. Si todas estas gestiones no surten efecto acudirán al Defensor del Menor. «Nuestra intención es ir por el cauce del diálogo pero si no conseguimos nada, ahora que hemos empezado no nos vamos a detener», explica.

Situación límite

La situación es límite en muchos sentidos. Los números que las familias aportan marean. Señalan que dependen de Neuropediatría 4.000 menores de toda Asturias, pero aseguran que también atienden otros casos llegados de fuera. Solo en los dos primeros meses del año se generaron unas 1.800 consultas. Las soluciones que está planteando el Sevicio de Salud del Principado (Sespa), que es consciente del bloqueo, no están surtiendo efecto. La agenda de resultados y demoras que se están implantando no funciona porque el problema, según los padres, es la escasez de personal. El Sespa está tramitando las quejas que se presentan por registro como la de Eva Brandi, superiores al año. Entonces les adelantan la consulta y, además, programan citas cada cinco minutos. Eso lo que provoca, según los testigos, es un auténtico caos. Las consultas son largas pero las pantallas siguen llamando al siguiente aunque el anterior no haya acabado. «Me tiene pasado de estar 40 minutos dentro, con otras familias picando a la puerta y esperando en los pasillos», comenta. Los médicos tienen que ver su desarrollo cognitivo, su psicomotricidad y otros muchos elementos que llevan tiempo. 

Las demoras de más de un año para una consulta o para recoger un resultado son graves en cualquier área de la Atención Especializada pero más aún en una unidad en la que se atienden a niños, con cuadros diagnósticos complicados, con patologías de difícil manejo y cócteles de tratamientos farmacológicos que se pueden desajustar en cualquier momento. Nuevamente, las familias ponen ejemplos. Un menor, en un año, crece y cambia de peso, así que la medicación llega un momento en que puede no ser efectiva. Con una consulta de cinco minutos para ajustar la dosis cada pocos meses, se resolvería. Pero, con esas espera de un año, lo que pasa es que terminan sufriendo ingresos hospitalarios, en ocasiones de hasta un mes, para corregir los problemas de salud causados por los desajustes y para realizar una nueva prescripción, con el consiguiente impacto para la salud de los niños y para la fortaleza de los padres.

¿Cuántos médicos más se necesitan en la unidad? Los padres explican que en Palma de Mallorca, por ejemplo, hay siete. Saben que en Cantabria, para atender menos población, hay más que los dos asturianos. No obstante, como entienden las limitaciones presupuestarias existentes, los padres se conforman con una incorporación urgente y otra más, si es posible. «Es increíble que tengamos que remover Roma con Santiago para conseguir un contrato que ayude a mejorar la salud de nuestros hijos», lamenta Eva Brandi.

  

     

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