«En Asturias hay tantas mujeres como hombres al frente de ganaderías. Se ha evolucionado muchísimo»

Albina Pedraza tiene 24 años y lleva toda su vida vinculada al mundo agrario. Hoy pedirá en el Congreso que se ayude más a los jóvenes que quieren incorporarse al mundo agrario

Albina Pedraza.Albina Pedraza
Albina Pedraza

Gijón

Albina Pedraza tiene 24 años, estudia un grado superior de Administración y Finanzas y codirige la ganadería familiar de unas 130 cabezas de Asturiana de los Valles en un pequeño pueblo de Tineo, Llaneces de la Barca. Hoy, con motivo del Día de la Mujer, será una de las ponentes de la charla coloquio que ha organizado la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, para que varias mujeres con diferentes profesiones expliquen cómo es su día a día a los políticos que asistan al acto. Pedraza ha preferido centrar su intervención en cuatro ideas: la evolución «para bien» que ha tenido el papel de la mujer en el campo, las dificultades a las que se enfrentan los jóvenes que quieren dedicarse a la ganadería, la raza Asturiana de los Valles «para darla a conocer» y las leyes que, como la de los purines, son una amenaza para la viabilidad de las explotaciones ganaderas.

Pedraza lleva toda su vida vinculada al campo, «desde siempre, desde que tengo uso de razón». Matiza que la ganadería familiar está a nombre de su madre y cuenta que «primero jugaba a que era veterinaria; luego, cuando ya fui más mayor, empecé a ayudar en lo que podía y, ahora, pues como otro cualquiera». En 2016, en Tineo, le entregaron el premio Mujer Joven Rural precisamente por esta larga trayectoria en la ganadería, asistiendo desde niña a concursos, que ha completado con estudios específicos y con el hecho de haberse convertido en 2014 en la primera jueza clasificadora de ganado. «Sigo siendo la única mujer en la raza Asturiana de los Valles. Aprobé con 16 años pero hasta que no tuve 18 no pude ir a juzgar», explica. Desde 2014, todos los años acude a los concursos que le encomiendan y, en algunos de ellos, «también vamos con nuestras vacas a participar nosotros». 

«En Asturias prácticamente no existe formación sobre la ganadería»

El premio se lo habían otorgado sobre todo porque fue el año que iniciaba sus estudios del grado superior de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal, que finalizó el pasado junio en Cantabria. Antes ya había realizado un grado superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico. «Tuve que estudiar en Cantabria porque en Asturias prácticamente no existe formación sobre la ganadería», lamenta. «En Asturias debería haber más formación ganadera -añade-. Es una comunidad autónoma con muchas ganaderías y tiene que haber una oferta formativa para que la gente pueda mejorar. Para que no tengan que irse fuera como yo, que me tuve que ir a Cantabria con los costes que eso supone». 

Todo lo que aprendió en el grado de Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal, que también existe en la vecina Galicia, lo está poniendo en práctica. «Hice tres meses de prácticas en un centro veterinario de animales de campo en el que aprendí a inseminar, ver preñados y sangrados, que me viene muy bien porque ahora lo puedo hacer yo en casa», explica. Por ejemplo, la inseminación de vacas: «Antes tenía que llamar a un veterinario y ahora lo hago yo, y es algo que te ahorras».

«Incorporarse al campo es muy difícil porque las ayudas son muy pocas»

Ahora estudia Administración y Finanzas porque quiere aprender a llevar la contabilidad de la ganadería familiar y también, pensando en el futuro, intentar ser autosuficiente. «Quiero formarme para depender de otros lo menos posible», dice, explicando que considera que en los últimos 20 años el papel de la mujer en el mundo rural ha dejado de ser secundario para estar al mismo nivel que el del hombre. «Ha evolucionado muchísimo y, por los datos que tengo, en Asturias hay tantas mujeres como hombres al frente de ganaderías. Cada vez hay más presencia de la mujer y cada vez son más las que están al frente de las explotaciones. Eso está cambiando y está yendo mucho mejor. Cada vez hay menos discriminación», asegura.

Por ello, su intervención de hoy en el Congreso pondrá más bien el acento en las dificultades que comparten los jóvenes de uno y otro sexo que se quieren ganar la vida en el mundo agrario «y que no tienen una ganadería familiar detrás como puede ser mi caso. Incorporarse es muy difícil porque las ayudas son muy pocas y los costes son muchos». A los políticos hoy les dirá que las administraciones deberían animar a esos jóvenes ayudándoles más. Y, ante el creciente abandono del mundo rural por las dificultades que tiene de por sí y que se van sumando como una ley del pudín «incomprensible para Asturias, considera que «también se debería inculcar que, aunque te quedes en el campo con la ganadería, te tienes que formar. Para estar al frente no vale una persona sin formación porque entonces los beneficios van a ser menos y la cuestión es que una ganadería es una empresa y su objetivo también es maximizar los beneficios».

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