«Seguro que fue un secuestro», asegura la familia de Concepción Barbeira

Unos 150 voluntarios se suman a la primera de las tres batidas previstas en busca de indicios de la vecina de San Adriano desaparecida hace ahora una semana


Avilés

150 voluntarios se han acercado esta mañana a Santa María del Mar para participar en las batidas organizadas para intentar encontrar algún indicio de Concepción Barbeira, la mujer que desapareció hace una semana cuando se dirigía a su trabajo en la cocina del Hospital Universitario San Agustín. Entre ellos estaban familiares de Conchi, como la conocen sus allegados. Alguno de sus hermanos se ha trasladado desde otras comunidades autónomas estos días y han participado junto a vecinos y amigos en una búsqueda que ha coordinado el 112. En grupos de 10 y 12 personas han salido en distintas direcciones, todas ellas alrededor de la costa: desde la desembocadura del Nalón hasta Cabo Peñas, zona a la que se había extendido la búsqueda en los últimos días. Cuatro de los grupos se han dirigido más al interior, en un perímetro de tres o cuatro kilómetros alrededor de la casa de San Adriano en que Concepción vive con su marido e hija, quienes también acudieron a la batida y seguían las explicaciones de los responsables de la investigación.

Después de una semana sin noticias de Concepción entre la familia prevalece la idea de que su marcha no ha sido voluntaria, sino que alguien ha tenido que habérsela llevado. «Seguro que fue un secuestro», aseguraba antes de ponerse en marcha Silvia Rodríguez, sobrina de Conchi. El objetivo de la batida de hoy, que se repetirá mañana y el domingo, es encontrar algún indicio que pudiera llevar a dar con su paradero o con quiénes podrían habérsela llevado. «Encontrar algo y si es posible, encontrarla a ella», deseaba su sobrina. Está previsto que los rastreos finalicen a la hora de comer y por la tarde, si acuden más voluntarios, continuar con las labores. Una de las hermanas de Conchi, Ana, agradecía la participación de las personas que con bastones de caminar, perros y bicicletas se dieron cita en Santa María para ayudar a buscarla y también arroparles. «Esto supera las expectativas y nos da más fuerza ver que hay tanta gente voluntaria». Su deseo es «poder encontrar algo, un mínimo rastro que nos lleve a ella, alguna prenda, algo».

 

A este respecto los responsables del operativo que lleva el 112 daban indicaciones a los participantes, para los que esta era su primera vez en una operación como esta. «Que nadie se meta en sitios complicados y si se encuentra un objeto, algo, que no se acerque, que no lo toque, no le haga fotos, ni vídeos, que nos avise. Y si alguien pierde algo que nos lo diga, es importante para la investigación», explicaban. Cada grupo iba acompañado por un profesional que era el que guiaría la búsqueda previamente acotada. Unos mirarían en el entorno de Salinas, otros en el de Bayas y para la zona interior se pedía la ayuda de algún vecino que conociera la zona de Arancés. 30 profesionales participan en el operativo, cifra que espera doblarse en la tarde. «Las condiciones del mar favorecerán otro tipo de trabajos, con lanchas, embarcaciones de la Cruz Roja, helicópteros de Bomberos...», explicaba Eduardo Rubio, coordinador del operativo. «Nos ha sorprendido la cantidad de gente que ha venido», ha reconocido. No en vano tardaron dos horas en coordinar la 14 grupos que salieron a peinar los 35 kilómetros de costa por los que se busca a Conchi, más los del entorno de su vivienda de San Adriano.

En contacto con la familia de Lorena

De ahí salió el pasado viernes a primera hora de la mañana para ir a trabajar y al no llegar al hospital saltaron las alarmas. Sus compañeros fueron los primeros en avisar y por la tarde se encontró su coche aparcado en la playa de Santa María, con las llaves puestas y el bolso con sus enseres en el interior. El día antes se había denunciado en Gijón la desaparición de Lorena Torre, a la que también se perdió la pista cuando se dirigía a trabajar a un centro comercial y cuyo vehículo apareció estacionado cerca del mar, en El Rinconín. Los responsables de las investigaciones niegan que exista relación entre las dos desapariciones, algo que la sobrina de Conchi cree. Ambas familias están en contacto y en los dos casos las búsquedas se intensifican en el entorno costero.

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