Con la mirada hacia delante

Pili Muñoz

ASTURIAS

Cabeza de manifestación del 8M en Gijón
Cabeza de manifestación del 8M en Gijón Alberto Morante

Pili Muñoz, integrante de la Comisión Asturiana 8M, analiza la histórica jornada de huelga y los retos a los que se enfrenta el movimiento feminista

12 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Todavía con la resaca del 8M, todavía con la cabeza funcionando a mil por hora, todavía intentando procesar todo lo vivido, y con la carga de la responsabilidad que supone saber que tanto esfuerzo, ese grito ensordecedor por la igualdad que salió de las calles de toda Asturias, ahora toca canalizarlo, toca materializarlo pero estos primeros días toca reposar para poder hacerlo bien y de forma colectiva.

Mientras, miles de imágenes que se quedan grabadas en el corazón, miles de detalles que supongo cada una tendremos diferentes; miles de pensamientos, reflexiones, sentimientos. El primero de agradecimiento a ese trabajo de tantos años, de tantos siglos. A tantas y tantas mujeres que nos precedieron en la lucha por la igualdad, algunas dejando incluso su vida.

Agradecimientos cientos, a las mujeres de antes, a las de ahora, a las que vienen empujando fuerte, a las mujeres rurales, a las deportistas, migrantes, gitanas, diversas, a mis «raqueles»… a todas y cada una de vosotras que hicisteis posible que el día 8 de marzo las mujeres gritáramosmos fuerte y claro que no queremos seguir siendo inferiores por el hecho de ser mujeres, que no queremos seguir siendo violadas cada 8 horas, ni desaparecidas, ni esclavizadas, ni invisibilizadas, ni asesinadas, que no somos propiedad de nadie ni dueñas de nadie, que queremos dejar de ser las nadies para la historia, que tenemos mucho que aportar y exigimos poder aportarlo.

Agradecimiento a tantos compañeros, amigos, desconocidos, que entendieron nuestra lucha por ser iguales y que nos acompañaron y facilitaron la jornada histórica que vivimos el día 8. 

Pero ante todo mirar hacia adelante, pensar cómo materializar este desborde por la igualdad, como seguir resquebrajando un sistema capitalista que no nos sirve porque nos explota, nos silencia, nos infravalora y nos asesina.

Un cúmulo de emociones, de agradecimientos y de saber que esto no es posible sin que cada una de nosotras sigamos trabajando, si acaso con más ahínco, para que por fin el mundo empiece a cambiar, que se transforme en un lugar en el que la igualdad y la tolerancia sean parte de nuestro ADN.

Hoy, días después, solamente dar mil gracias (que pesada) y pedir disculpas por todo aquello a lo que no hayamos sido capaces de llegar. Y garantizaros que si vosotras nos seguís acompañando, nosotras seguiremos avanzando hasta lograr el objetivo, hasta lograr ponernos en el lugar que nos merecemos y que la historia nos debe.

Sin mi, sin ti, sin nosotras, sin vosotras … no hubiera sido posible.

Gracias y seguimos. Por las ausentes, por las presentes y por las que estáis por llegar.