Alumnos sobresalientes con todo en contra

Un estudio revela que uno de cada tres estudiantes de entornos desfavorecidos consigue expedientes brillantes. La motivación familiar y el colegio influyen más que la familia

revalidah

Redacción

Se puede ser un alumno brillante pese a tenerlo todo en contra. Uno de cada tres alumnos asturianos procedentes de entornos desfavorecidos consigue un expediente por encima de la media. Ese éxito es más reconocible en Matemáticas que en Inglés, por ejemplo. La falta de recursos parece lastrar más el aprendizaje de las lenguas extranjeras. La confianza que los propios estudiantes tienen en sus posibilidades y la calidad del centro educativo son dos factores más determinantes que la familia. Querer acceder a la Universidad, el gusto por la lectura y la claridad de las explicaciones del profesores tienen más influencia en las notas que el interés de los padres por los estudios de sus hijos. Solo en Inglés, nuevamente, son una ayuda importante.

Estos son algunos de los resultados incluidos en el informe Éxito contra todo pronóstico: el alumnado académicamente resiliente, realizado por el Servicio de Evaluación Educativa del Principado. Su objetivo era determinar cuál era esa proporción de estudiantes con éxito académico a pesar de que su entorno sociocultural y económico es desfavorable y, también, tratar de determinar dónde radican las claves de ese éxito. Para conseguirlo no han recurrido a los expedientes académicos y a las notas. En su lugar han decidido utilizar la Evaluación de Diagnóstico que se realiza en segundo de Secundaria a los estudiantes. La razón es que en estas investigaciones que se desarrollan todos los años uno de los apartados que se mide es el ISEC, el índice socio, económico y cultural de los estudiantes, así que pueden determinar cuál es esa población estudiantil que lo tiene todo en contra. Otras dos razones de peso son que la Evaluación de Diagnósticos mide competencias no conocimientos memorizados y que es igual para todos los colegios e institutos, por lo que sus resultados son totalmente equiparables. 

Con todo el volumen de información recopilado a los autores solo les faltaba una cosa más para empezar a trabajar. Tenían que definir cuáles eran los alumnos resilientes, que es así como se denominado a aquellos que consiguen buenos resultados con un contexto desfavorable. Recurrieron a la literatura sobre el tema y terminaron decantándose por un concepto claro y riguroso. En su caso, señalan que el alumnado asturiano académicamente resiliente es que «aquel cuya puntuación en el ISEC se sitúa en el cuarto inferior de todos y que obtiene un resultado en la competencia evaluada superior al promedio de Asturias». Es decir, están entre el 25% más desfavorecido y en la mitad con mejores datos.

Esos alumnos brillantes

¿Qué proporción de alumnos se encuentra dentro de esta categoría? Lo que han hecho los autores es ver los resultados por materias. Consiguen superar todos los obstáculos y conseguir datos brillantes el 34,6% en Matemáticas, el 35,3% en Ciencias, el 26,9% en Lengua Castellana y el 25,2% en Lengua Inglesa. La tendencia descendente muestra que la barrera es más difícil de franquear cuando se trata de asignaturas relacionadas con la lingüística. Esto es así en términos absolutos pero no si se analiza por género. Si solo se tienen en cuenta los resultados de las alumnas que proceden de entornos desfavorecidos, el 36,3% tienen unas competencias por encima de la media de sus compañeros. Lo que sucede es que los alumnos en sus mismas condiciones económicas y sociales brillan en Ciencias y Matemáticas. 

El estudio abre otras dos escalas más y comprueba qué sucede cuando esos estudiantes con pocos recursos proceden de otros países. En su caso, las barreras parecen más altas. En ninguno de los cuatro ámbitos estudiados -Matemáticas, Ciencias, Lenguas Castellana y Lengua Inglesa- igualan a los alumnos de nacionalidad española. En ninguna materia llegan ni siquiera al 28%. Y donde más dificultades presentan es en Lengua Castellana. 

La repetición no es ninguna garantía de mejora. Estudios anteriores ya habían revelado que el porcentaje de jóvenes que se gradúan en Secundaria después de repetir algún curso es inferior a la media. Este trabajo abunda en esa percepción. Hay hasta 20 puntos de diferencia en la tasa de éxito de unos y otros y en Lengua inglesa la brecha llega al 32%. Por ejemplo, solo un 6% de los que han repetido alguna vez y proceden de entornos desfavorecidos consigue un manejo del inglés por encima de la media. En cambio, los que nunca han pasado dos años en un mismo curso pueden llegar al 38%.

El peso de la automotivación

Los autores han descrito dos tipos de factores diferentes asociados, para cuáles tienen más peso: los personales, las características del centro junto con la acción educativa y las familiares además de los hábitos de trabajo en el hogar. La conclusión es clara. Este último es el que menos aporta. Por el contrario, el autoconcepto académico -es decir, la confianza en las posibilidades propias-, el gusto por la lectura y las expectativas de ir a la Universidad pueden conseguir que un estudiante que lo tiene todo en contra sea brillante. «El alumnado altamente motivado tiene el doble de probabilidades de ser resiliente que aquel que presenta baja motivación», insiste. El que tiene un autoconcepto académico alto tiene entre tres y seis veces más opciones. La claridad en las explicaciones y el orden el aula también consiguen diferencias moderadamente positivas.

No ocurre lo mismo ni con la familia ni con el tiempo dedicado a los deberes. Este estudio profundiza, por tanto, en las controvertidas tareas escolares en casa, a las que en los últimos años les han salido múltiples detractores. Su influencia es mucho menor que los factores personales. No obstante, introduce una matización en función de las materias. Estadísticamente, sí presentan mejores competencias los que trabajan a diario en casa en Matemáticas y Lengua Inglesa, pero no sucede lo mismo con Ciencias y Lengua Castellana. Con respecto a los padres el informe es todavía más rotundo: «Los valores no son lo suficientemente altos para concluir que el interés familiar por la escuela sea un buen predictor de la resiliencia académica».

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