La huella genética de la Reconquista

Un estudio de la Universidad de Oxford revela que las diferencias genéticas de la península varían de este a oeste coincidiendo con la expansión de los reinos cristianos


Redaccion

El tópico grandón reza que «Asturias es España y lo demás tierra conquistada» aunque el covadonguismo tiene bastante poco que ver con la realidad del origen de los reinos cristianos del norte de la península, muy poco interesados en recuperar los dominios visigodos de Toledo hasta siglos después de su nacimiento. En todo caso, no toda, pero sí una parte que coincide con bastante precisión con las fronteras del Reino de Asturias primero y el de León después, de la península sí ha quedado marcada por la impronta de la genética. Así lo revela el estudio «Patterns of genetic differentiation and the footprints of historical migrations in the Iberian Peninsula» (Patrones de diferenciación genética y huellas de migraciones históricas en la península Ibérica), elaborado por investigadores de la Universidad de Oxford y expertos del Grupo de Medicina Xenómica,del Centro Nacional de Genotipado, que después analizar las muestras de 1.413 donantes de todo el territorio español han establecido un mapa de cercanías genéticas de parentesco que divide el país en unas franjas muy similares a las de los territorios de los antiguos reinos medievales y también las principales áreas lingüísticas del gallego, asturiano, el castellano, el euskera o el catalán. 

En su preámbulo, el estudio destaca que España es un país diverso en demografía y lenguas con la particularidad, frente a otros estados europeos, de haber tenido un extenso periodo, de varios siglos, de dominio musulmán en buena parte de su territorio. La intuición podrían haber llevado a pensar que los rastros de genotipos de origen norteafricano podrían variar en un eje norte-sur, sin embargo, los investigadores han hallado que un mayor eje de diferenciación génética se extiende de esta a oeste de la península» y también un trazo de ancestros con rasgos similares a los habitantes del actual norte de Marruecos que tiene su datación entre los años 860 y 1120 «correspondiente a la primera mitad del dominio musulmán». Pero además su prevalencia, aunque reducida, no es mayor en el sur de la península sino sorprendentemente para los investigadores, se encuentra en determinadas áreas de Galicia.

El estudio señala seis grandes racimos de diferenciación genética con muy pocas variaciones de norte a sur ya que sus ejes van de este a oeste, siguiendo el patrón general de la extensión de las principales lenguas peninsulares; una enorme coincidencia de Galicia con Portugal, un eje (fijado en rojo) que parte de Asturias hacia León, Zamora, Salamanca, Extremadura y que llega a Andalucía occidental; un racimo sobre el este de castilla, otro en el noreste de la península concentrado en lo que hoy es País Vasco, Navarra y La Rioja, y otros dos con ligeras variaciones que se corresponden con los territorios del Reino de Aragón y las áreas de Cataluña y Baleares. 

De los seis racimos el occidental y el central (que se corresponden aproximadamente con los reinos de León y de Castilla) son los que tienen más peso en Asturias; el estudio revela además que junto a los genotipos de origen ibérico las influencias externas más frecuentes son las que coinciden con contribuciones procedentes de Francia (las más numerosas), de Italia y de Irlanda; además en proporciones muy similares en el conjunto de la península con la excepción del racimo vasco. Al ser tan homogéneos en su distribución, los autores señalan que «probablemente represente componentes de una ascendencia antigua en lugar de una migración reciente».

Todavía esta semana la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei) señalaba que los asturianos se suelen quedar en Asturias, casi el 80% de los residentes en la comunidad son asturianos de nacimiento y además la mitad de la población (49,75%) reside en el mismo concejo en el que nació.

«Existe una evidencia histórica de la migración de pueblos de los reinos cristianos del norte hacia las nuevas regiones conquistadas durante la Reconquista. Los límites este-oeste de los racimos que vemos en el norte de España se corresponden estrechamente con las regiones lingüísticas en el norte gobernado por los cristianos», destaca el estudio para añadir que «por lo tanto, parece que hoy en día la estructura de la población dentro de España está conformada por los movimientos de población dentro de este período clave». Los autores se sorprenden al descubrir que la prevalencia mayor de genes de origen africano se encuentran en Galicia y afirman que probablemente se debe a movimientos internos de población en el eje Galicia-Portugal correspondiente al final de los reinos musulmanes. Esta dispersión de la población, lejos de un núcleo en el que se habrían dominado se corresponde, según los investigadores, con otros casos y precedentes similares en Europa y citan los casos de rastros genéticos que varían en la isla de Gran Bretaña al final del dominio de los anglosajones o de las invasiones danesas.

Valora este artículo

12 votos
Comentarios

La huella genética de la Reconquista