Los excluidos por Wert: centenares de asturianos no consiguen ningún título

Sólo uno de cada tres estudiantes derivados a la FP Básica termina el ciclo con éxito. Los directores de instituto alertan de que el programa de refuerzo del PP en la ESO tampoco está sirviendo de nada

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Redacción

¿Qué se hará con esos estudiantes derivados a la FP básica si no consiguen titular? ¿Es un callejón sin salida? ¿Quedarán fuera del sistema? Al ministro José Ignacio Wert le plantearon estas tres preguntas hasta la saciedad. No hubo respuesta. Wert decía entonces que este nuevo itinerario que se sacó de la manga para los jóvenes de 15 años con serias dificultades en la Secundaria era la solución. Al mismo tiempo desmontó el programa de diversificación curricular, que estaba dando tasas de éxito por encima de lo esperado, y montó el Pemar (Programa de Mejora del Aprendizaje y Rendimiento). Cinco años después de su presentación y cuatro de su puesta en marcha, la respuesta a esas cuestiones está en las estadísticas y en el día a día de los institutos y colegios. Solo uno de cada tres asturianos matriculados en la FP básica consigue titularse tras dos años de estudio. El resto termina su periplo educativo sin nada. El balance no es mejor en el Pemar. La inmensa mayoría no consigue el graduado de la ESO

La presidenta de la asociación de directores de Secundaria en Asturias, Milagros Madiedo, apunta algunas claves que pueden explicar este fracaso. En primer lugar, indica que la FP básica es un último recurso para alumnos con un grado de desmotivación extremo. Es decir, que llega tarde. Pero tampoco aboga por adelantar su incorporación al programa porque les cierra todas las puertas, ya que la FP básica no tienen ninguna continuidad, es decir, no tienen como itinerario lógico su continuidad dentro de la FP reglada ni tampoco la vuelta al Bachillerato. Más preocupados aún se muestran por el programa de mejora del rendimiento. Mientras que diversificación era un plan que les acompañaba durante los últimos cursos de la ESO, con el objetivo de graduarse, el Pemar solo se imparte en segundo y tercero y en cuarto tienen que regresar al grupo. En ese paso, la inmensa mayoría se estrella. Así lo explica Madiedo, que reconoce que todo lo que se avanza en dos años se pierde justo en la recta final, en el paso definitivo. «Les dejas de manera intempestiva a la mitad. En realidad, les estás engañando. Eses es el mayor error de esta ley», argumenta.

La FP Básica

La FP Básica está pensada para jóvenes con muy pocas expectativas de conseguir la Secundaria, con un perfil muy absentista. La mayoría tienen ya 16 años, aunque en casos muy extremos se puede derivar, siempre con el consentimiento expreso de las familias, a los 15 años. Los estudiantes tienen que elegir alguno de los 10 ciclos que se ofrecen en Asturias, de acuerdo a sus gustos y habilidades. En el curso 2016/2017, el último con estadísticas oficiales, esta modalidad de FP creada por Wert contaba con 796 estudiantes matriculados, 600 alumnos y solo 196 alumnas. De las 196 mujeres, 100 estaban en el curso de Peluquería y Estética. Los módulos más demandados por los varones son Transporte y Mantenimiento de vehículos, Fabricación y Montaje y Electricidad y Electrónica.

Datos de los resultados de la FP Básica en Asturias
Datos de los resultados de la FP Básica en Asturias

Hasta aquí los datos previos del programa. El problema llega al analizar sus resultados. La tasa de titulación global, es decir, el total de títulos expedidos entre los alumnos que iniciaron sus estudios en primero, el año anterior, y terminaron los dos cursos de los que consta el programa es solo del 31%. Solo uno de cada tres consigue, por tanto, un certificado y una cualificación profesional. El resto llega a los 18 años y termina su periplo educativo sin la Secundaria y sin la FP Básica. Hay algunas disciplinas con mejores resultados, si se analiza por ciclos. Informática de Oficina alcanza el 43% y Servicios Administrativos y también Servicios Comerciales logran el 42% de graduados y Cocina y Restauración, el 41%. Sin embargo, Electricidad y Electrónica, que es uno de los más demandados no llega ni al 20%. En número absolutos supone que de los 104 que se matriculan, solo 20 acabaran con éxito.

Por si las cifras no fueran suficientemente explícitas, los directores apuntan otras trabas más de carácter administrativo. Milagros Madiedo señala que no todos los alumnos que los institutos proponen para la FP Básica entran, ya que no hay plazas suficientes, por lo que muchos se quedan en tierra de nadie, dentro de los propios centros. Añade el hecho de que ya están muy desmotivados y que es difícil despertar su interés. Aunque aquí, es necesario matizar algo. Los equipos docentes tampoco son partidarios de desviarles a este itinerario antes de los 16 años, ya que es un callejón sin salida y les cierra muchas puertas. Así que la solución no parece sencilla.

Otra traba añadida son los plazos de matriculación que se manejan. Madiedo explica que la petición de plazas no se hace efectiva hasta mediados del mes de septiembre, una vez que ya se tienen las notas de los exámenes de recuperación de septiembre. Así que no empiezan las clases hasta ya avanzado el curso y los que no son aceptados se reincorporan tarde a su mismo instituto, con las mismas escasas expectativas de éxito.

El fracaso del Pemar

La otra opción para los estudiantes de Secundaria que ya han repetido algún curso y tienen dificultades para continuar el curso con normalidad es Programa de Mejora del Aprendizaje y Rendimiento. En este caso, al Pemar se accede antes, en segundo de Secundaria y a propuesta de los docentes. Durante dos años, estos estudiantes reciben clases con una metodología específica, a través de la organización de contenidos, actividades prácticas y materias diferentes. Pero en cuarto regresan a la vía ordinaria. Ahí es donde cuenta la presidenta de la asociación de directores que se produce ese gran choque. «Es muy complicado que académicamente encajen con el resto de los compañeros de cuarto de la ESO. Es difícil. La inmensa mayoría no llega a titular», explica Milagros Madiedo, que insiste en que este es un especial motivo de preocupación para los directores. 

«El plan de diversificación curricular estaba mejor planteado», argumenta. Este programa que había implantado la LOE, la anterior reforma aprobada en los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, se aplicaba durante los dos últimos cursos de la ESO y estaba orientado a que los estudiantes con dificultades obtuvieran los conocimientos mínimos necesarios para conseguir graduarse. Así era. Madiedo reconoce que con diversificación -nombre acortado por el que se conocía- lograban titular prácticamente al 100%. Con la última reforma, muchos se quedan en el camino. «Les abandonamos intempestivamente a la mitad. Ese es el mayor error. Esto es mucho peor que otras partes de la LOMCE que no tienen un efecto tan director sobre el alumno», explica.    

     

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