Malestar en el sector crítico porque Sánchez haya «ungido» a Barbón

Consideran un «gesto feo» el espaldarazo a que el líder de la FSA pudiera encabezar el cartel al Principado y reclaman «respetar los procedimientos»

Adrián Barbón
Adrián Barbón

Redaccion

A nadie le pasó desapercibido el comentario de Pedro Sánchez sobre Adrián Barbón en la asamblea sobre las pensiones celebrada el pasado miércoles en Oviedo. Que el Secretario General del partido señalara al líder de la FSA como «futuro y esperanza» para Asturias entra dentro de los elogios esperables, que destacara la fecha de mayo de 2019, cuando tendrán lugar las elecciones autonómicas y locales (además de las europeas) fue interpretado internamente como una bendición poco sutil para que Barbón opte a ser también candidato a la presidencia del Principado. Todo pese a que en el proceso de primarias tanto Barbón como su contrincante José María Pérez habían descartado que, en caso de acceder a la dirección del partido en Asturias fueran a compaginar esa labor interna con la candidatura a presidir la comunidad y recordando ambos que la bicefalia era el modelo tradicional de la organización en Asturias y que el caso de Javier Fernández (secretario general y presidente a la vez) había sido una excepción. .

Sólo fueron una breves palabras, que recibieron fuertes aplausos entre el público asistente, pero el sector derrotado en las primarias consideró un «gesto feo» que el máximo dirigente del partido  «haya ungido ahora» de esta manera a Barbón para señalarlo como posible candidato «sin respetar los procedimientos que se acaban de aprobar para que en esa elección sean los militantes los que decidan». Todavía no se ha decido en qué fechas la Federación Socialista Asturiana abrirá el proceso de primarias para elegir al que será su candidato a la presidencia aunque podrían tener lugar en el próximo otoño, con tiempo suficiente para que las tensiones del proceso no lastren la campaña electoral.

Las interpretaciones del sector crítico sobre el espaldarazo público de Sánchez a Barbón pasan por dos hipótesis: «una lectura es que tienen a alguien que, si hay una confrontación, podría perder y con el secretario general no pierdo». La segunda es que, del mismo modo que la bicefalia es el modelo tradicional de la organización en Asturias, la tradición dicta que el secretario general de la FSA sea cabeza de lista no para los comicios autonómicos pero sí para los generales como se hacía bajo la dirección de Luis Martínez Noval. A su juicio, señalar a Barbón para encabezar el cartel al Principado sería una manera de garantizar el primer puesto en la lista nacional para Adriana Lastra «porque la vicesecretaria general del partido no puede ir de número dos».

En todo caso consideraron que este señalamiento y la posibilidad de que llegara a concretarse supondría una contradicción con lo expresado en las primarias de la FSA. «Pedro Sánchez tiene que ser consciente de los compromisos adquiridos por Barbón ¿qué credibilidad tendría si ahora toma un giro de 180 grados? Se puede argumentar que lo piden las bases pero hay que pensar también en los electores que no son militantes y se trasladaría un mensaje contradictorio». Desde el sector crítico señalaron también que quien vaya a ser el candidato socialista a la presidencia asturiana «tiene que ser también una persona idónea para gestionar una comunidad autónoma».

Ausencia y presencia

La asamblea sobre las pensiones de Oviedo congregó a un gran número, alrededor de 400, militantes para acompañar a Pedro Sánchez. Pero pese a a la gran asistencia, el partido no dio muestras de haber restañado todas las heridas abiertas tras la profunda división abierta con la renuncia y regreso del secretario general y el periodo de dirección interina de la gestora que encabezó Javier Fernández. El presidente asturiano, que ya renunció a asistir a un acto de homenaje en Mieres después de que trascendiera una conversación de militantes sanchistas en la que se proponía boicotear el encuentro, también desistió de asistir la Escuela de Buen Gobierno que pretendía ser la cita que simbolizaría el fin de las hostilidades internas y la nueva unidad del partido. Pero a esas jornadas no asistieron ni el expresidente Felipe González, ni el anterior secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba, no tampoco presidentes autonómicos como el valenciano Ximo Puig (que se excusó porque se celebraran Las Fallas en la capital levantina), ni la andaluza Susana Díaz ni tampoco el presidente asturiano. A la hora a la que se celebraba la asamblea de Oviedo de este miércoles, el presidente asturiano se reunía con representantes del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de la sidra, alegando que este encuentro ya estaba fijado en la agenda presidencial con anterioridad.

Sí hubo, en todo caso, una representación del gobierno asturiano en el acto con Pedro Sánchez, allí estuvieron la consejera de Hacienda, Dolores Carcedo, el consejero de Sanidad, Francisco del Busto y la consejera de Derechos Sociales, Pilar Varela. También estuvieron los diputados Nuria Varela, Nino Torre y el portavoz del grupo parlamentario Marcelino Marcos. El presidente de la Junta General, Pedro Sanjurjo, también acudió al encuentro de Oviedo.

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