Castillo de Salas, el sospechoso confirmado

Gijón recoge una media de 10 toneladas de restos de carbón al año en la playa procedentes del buque hundido en 1986

Mancha de carbón en la playa de San Lorenzo
Mancha de carbón en la playa de San Lorenzo

Redaccion

Todavía en una fecha tan reciente como a finales del pasado mes de febrero, la playa de San Lorenzo de Gijón vio como parte de su arenal se teñía de negro para sorpresa y malestar de sus vecinos. Después de varios episodios de nubes de carbón lanzadas por el viento desde El Musel hacia la ciudad y sucesos recientes de contaminación industrial, colectivos y partidos políticos reclamaron explicaciones sobre el origen de todas estas manchas que reaparecen de forma recurrente en la playa. Con un sospechoso habitual sobre el que se reclamaban explicaciones: el buque Castillo de Salas, el granelero que transportaba 100.000 toneladas de carbón y embarrancó en 1986 junto al cerro de Santa Catalina.

La pregunta sobre el origen de los vertidos llegó de nuevo a la Junta General, lo hizo de la mano del diputado de IU Ovidio Zapico quien cuestionó al gobierno autonómico si tenía informes que acreditaran que las manchas «provienen de manera indiscutible del siniestrado mercante Castillo de Salas». En su respuesta, la Consejería de Infraestructuras y Medio Ambiente señala que el Ejecutivo asturiano no tiene informes propios sobre estas manchas, cuya investigación es competencia por un lado de la administración central a través de la Demarcación de Costas y también de la local, a través del Ayuntamiento de Gijón; «la administración del Principado de Asturias tendría competencias sobre los vertidos que se realizan desde la tierra al mar, mientras que los realizados desde los barcos son competencia del Estado Español».

En todo caso sí hay investigaciones. En concreto, la Consejería detalla que «ensayos petrográficos sobre el carbón que aparece en la arena de la playa, realizados por el Instituto Nacional de Carboquímica (INCAR) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, han establecido que su composición es muy similar a la del carbón procedente del Castillo de Salas».

¿Caso cerrado? Hay pocas dudas, la misma respuesta señala que EMULSA, la empresa municipal de limpieza de Gijón, suele retirar una media de 10 toneladas de estos restos de carbón entre dos y tres veces al año «coincidiendo con las grandes mareonas que que arrastran el carbón hasta la playa».

El Castillo de Salas apenas tenía 6 años cuando se hundió en Gijón, había sido fletado en 1980 en La Coruña. En enero de 1986 perdió el ancla, quedó a la deriva y terminó por embarrancar muy cerca del barrio de Cimadevilla con el cargamento casi completo. La adminstración decidió soltar el carbón al mar para tratar de reflotarlo en una decisión que hoy en día resulta totalmente inconcebible desde cualquier criterio medioambioental; fue en 2003 cuando se logró sacar el combustible de hidrocarburos de los restos hundidos del buque; y es que la parte de proa pudo ser reflotada y remolcada a mar abierto para ser hundida; la de popa fue desguazada en el sitio. 

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