La explosión de las chimeneas del Cantábrico

Los bufones de Pría son los más conocidos de Asturias. Solo las vistas desde sus acantilados ya merecen el viaje

Bufones de Pría
Bufones de Pría

Redacción

La fuerza y capacidad creadora de la naturaleza no deja de sorprender con el paso del tiempo. Su espontaneidad fascina hasta a los menos curiosos y esta tiene en Asturias un enorme lienzo donde dar rienda suelta a su imaginación. Gracias a la orografía del paisaje, el Principado alberga en sus costas unas joyas fascinantes: los bufones de Pría. Situados en el municipio de Llanes, concretamente en la localidad de Llames (a 23 kilómetros al oeste de Llanes y a nueve al este de Ribadesella) es posible acceder al lugar dejando el coche a cierta distancia para continuar la travesía a pie; un paseo que merecerá la pena solo por apreciar las vistas que desde los acantilados de la playa de Guadamía resplandecen para los viandantes.

Los bufones son grietas y chimeneas abiertas en la roca caliza de un acantilado formadas como consecuencia de la erosión del mar en la tierra que se conectan con las simas marinas por las que las olas del mar empujan el agua con gran fuerza. Esta acción crea en la superficie surtidores de agua pulverizada visibles desde el exterior, audibles desde largas distancias, que pueden alcanzar más de veinte metros de altura. Cuando la mar esta brava el sonido de los bufones viaja por el aire mucho más allá del lugar de origen. Se dice que es incluso audible a 20 o más kilómetros de distancia. 

Es habitual que, si no se ha planificado bien la visita, se encuentren los bufones «apagados», ya que el espectáculo solo se garantiza en su mayor esplendor cuando la mar está brava. Es importante entonces informarse acerca de las mareas y tener en cuenta que la mejor época para ver los bufones expulsar chorros de agua tiene lugar durante los meses de otoño e invierno, cuando la mar está más fuerte.

Bufones de Pría
Bufones de Pría

En caso de acudir a Pría, es importante no cometer imprudencias ya que, cuando hay fuerte marejada, aire y agua escapan al exterior a gran presión con chorros que alcanzan gran altura, arrastrando piedras, madera, algas y otros restos. Por eso es importante mantener una distancia de precaución para que el día se corone con la mejor actuación de la naturaleza.

Pero no solo se vive este espectáculo. La localización convierten el lugar en un idilio que se puede complementar realizando la ruta de los bufones. Con inicio y fin en Llames, de dificultad baja y una duración de unas cuatro horas aproximadamente, permite conocer otras maravillas como el Pozo de Les Gralles, una auténtica piscina natural (aunque no apta para el baño) o unas vistas que robarán el aliento de los acantilados de Guadamía con el pico Pienzu de la Sierra del Sueve al fondo.  

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