La Universidad pone a prueba su laicismo

El Claustro decide hoy si rompe el convenio con la Hermandad de los Estudiantes

La Hermandad de los Estudiantes en el acceso al Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo
La Hermandad de los Estudiantes en el acceso al Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo

Redacción

La Semana Santa todavía dura en la Universidad de Oviedo. Hoy mismo el Claustro, el máximo órgano de representación de la comunidad universitaria, abordará un tema espinoso: la posible rescisión del convenio de colaboración con la Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericordia, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, María Santísima de la Esperanza y San Francisco Javier los Estudiantes. El actual rector, Santiago García Granda, se había comprometido con el colectivo de alumnos, que le aupó desde las urnas, a revisar este acuerdo, ya que las asambleas abogan por la laicidad total de la institución. No hay demasiadas pistas sobre qué votará este nutrido órgano de presentación. Pero desde el Rectorado, conscientes de la polémica que se puede desencadenar, ya han suavizado la trascendencia de esta decisión. Si se rompe el convenio existen otros mecanismos de colaboración. La Hermandad -fundada a finales del 2008, al estilo sevillano de los costaleros- podría solicitar la cesión de sus instalaciones, siguiendo los cauces oficiales que utilizan el resto de empresas o entidades en las que participan miembros de la comunidad universitaria. Esto supone que podrían volver a utilizar el Edificio Histórico como han hecho cada año, incluido este 2018. Aunque la lluvia aguó su procesión, sí que permanecieron dentro del claustro que estuvo abierto para ellos.

Reparto desigual de fondos en las Fundaciones

El consejo de Gobierno del Principado aprobó en su última reunión la concesión de casi un millón de euros (en concreto 954.640) para subvenciones a distintas fundaciones asturianas. Una cantidad importante pero que no se reparte a partes iguales. El grueso de las ayudas, con mucha diferencia respecto al resto, irá a parar a la Fundación Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, sita en la Universidad Laboral de Gijón -sometida a una árida polémica por el escaso número de entradas vendidas en 2017, menos de 300- y que se llevará un monto de 600.000 euros, en torno a dos terceras partes de las subvenciones. La Fundación Ópera de Oviedo -con sus controvertidos pitidos a la alocución en asturiano previa a la representación- le sigue en la lista, con una ayuda de 110.000 euros. Después está la Fundación de Nuevas Tecnologías y Cultura (que recibe 90.000 euros) y a continuación la Fundación Princesa de Asturias que recibirá 60.000; empatados con la Fundación Archivo de Indianos que se lleva la misma cantidad. Menores son las ayudas aprobadas para la Fundación Museo Marítimo de Asturias (20.000 euros), la Fundación de la Sidra (8.640) y la Fundación del Museo Etnográfico de Orientes de Asturias (6.000).

Una aerolínea en el disparadero

Doce años lleva Easyjet volando desde Asturias, desde que en la Semana Santa del 2004 despegara hacia Londres-Stansted, con Fernando Alonso en su pasaje, cuando todavía pilotaba para Renault, pero su ego ya era lo bastante fuerte como para creer que los medios de comunicación estaban allí para fotografiarle. En todo este tiempo, la compañía low cost siempre ha estado bajo la lupa. Se ha criticado que no lanzara más vuelos internacionales, que implantara una ruta con Madrid que apenas duró, que redujera las frecuencias con el Reino Unido, que la conexión con Ginebra fuese solo en verano,... Incluso se ha dicho en numerosas ocasiones que estaba a punto de irse con un portazo al no tener convenios. Por el momento, eso no ha pasado. Pero en este mes de abril de 2018 está sometida a un nuevo escrutinio. Por primera vez pasará una campaña entera sin un solo vuelo. Será el próximo invierno, en la temporada 2018/2019. Este verano volará a Ginebra y Londres pero a partir del 28 de octubre ya no es posible comprar billetes. Fuentes de la empresa aseguran que no es un adiós definitivo, que la empresa está atenta al mercado y que habrá que ver qué pasa en el verano del 2019. Lo único seguro es que las aeronaves naranjas harán un alto en el camino.

Una huelga con retraso

Hacía semanas que se caldeaba el ambiente en los colegios e institutos. SUATEA preparaba una huelga de interinos para el 19 de abril. La fecha elegida era unas semanas después del final de las vacaciones de Semana Santa y antes de que concrete todo el proceso de oposiciones previsto para el mes de junio. El motivo de este paro es denunciar que los exámenes van a suponer «un ERE masivo» para los profesionales con más experiencia que no tienen plaza fija. Todo el trabajo burocrático estaba hecho. Las asambleas en centro se habían celebrado, los carteles estaban impresos y los permisos solicitados. A las 10 de la mañana de ayer, 12 de abril, se informó a los medios de comunicación. Quedaba solo una semana y ya era el momento. La sorpresa saltó a última hora del día. Trabajo no daba el visto bueno. Había detectado un defecto de forma. La noticia cayó como un jarro de agua fría sobre la sede. Tras unos momentos de gran disgusto y de parálisis, optaron por retrasar la convocatoria hasta el 24 de abril. La situación se ha reconducido pero el malestar sigue latente. ¿Por qué Trabajo esperó a última hora para notificar el error? ¿Era realmente tan grave como para obligar a posponer la movilización?

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