Padres incapaces de controlar a sus hijos: el problema se dispara

La memoria del Instituto Asturiano de la Infancia del 2017 constata un incremento en el número de expedientes. La administración tuvo que atender a 522 menores


Redacción

Es el último recurso. La única salida que queda cuando todo lo demás ha fallado. El Principado se hizo cargo en 2017 de un total de 53 menores cuyos padres tenían serias dificultades para poder continuar con su educación. No es un fenómeno nuevo pero sí en crecimiento. Año tras año el Instituto Asturiano de la Infancia confirma que el problema se agrava. De hecho, ha creado una categoría específica para clasificarlo. La denomina incapacidad parental de control de la conducta del niño. En el 2015 fueron 44. En el 2017, ya son nueve más  

La mayoría llegan a manos de la Administración pública por orden judicial o por recomendación de la Fiscalía de Menores. No se trata de familias que claman a los Servicios Sociales porque ya no saben qué hacer con ellos, aunque algún caso de esos ha habido. Más bien, son adolescentes con perfiles complejos que han tenido algún problema judicial o sobre los que puede haber una denuncia previa por fuga. La Consejería de Servicios y Derechos Sociales pone a su disposición los recursos con los que cuenta, como por ejemplo los centros de día o los centros residenciales y también los programas asistenciales y preventivos.   

Así aparece reflejado en la Memoria de actividad del Instituto Asturiano de la Infancia correspondiente al año pasado, que este organismo acaba de publicar. La administración tuvo que gestionar un total de 556 expedientes por diferentes situaciones que generaron desprotección infantil. La causa más frecuente es el abandono físico o la negligencia en el cuidado de los niños. A esta causa responden 129 de esos 522 expedientes abiertos. En segundo lugar, aparecen los menores extranjeros no acompañados (Menas) que llegan al Principado un total de 74. La incapacidad parental de control ocupa el tercer lugar. Representan casi uno de cada diez casos. El desglose es desolador. Abarca desde el abandono total, algo que sucedió con 15 menores, al absentismo escolar, abusos sexuales, conductas disruptivas, fugas o el síndrome de Munchaüsen por poderes (2 diligencias), en los que es una enfermedad mental que provoca maltrato infantil. El cuidador inventa o provoca síntomas para que parezca que el menor está enfermo.

¿Qué hace el Principado con todos estos casos? El Instituto de la Infancia debe hacer efectivas las medidas de protección necesaria. El año pasado, por ejemplo, asumió 180 tutelas provisionales, 41 guardias voluntarias y otras 20 provisionales, gestiones 118 acogimientos en familias y otros 173 en centros públicos o concertados por el Gobierno del Principado. También tramitó 21 propuestas de adopción y se constituyeron 38 autos judiciales de adopción también. 

¿Cuál es el perfil de estos menores? Por tramos de edad, la Administración tramita expedientes de los dos extremos, es decir, de niños recién nacidos, menores de un año, y de adolescentes de 17 años. Solo estas dos edades representan 135 casos de los 522 atendidos. Por áreas, Oviedo ha tenido más casos que Gijón y Langreo que Mieres, solo por citar dos comparaciones geográficas. Más de la mitad son hijos únicos y los grupos familiares más numerosos con los que se ha trabajado estaban compuestos por un máximo de cuatro hermanos. 

¿Quién remite los expedientes? Existen dos cauces por los que llegan básicamente los casos al Instituto Asturiano de la Infancia, por vía judicial o a través de los Servicios Sociales Municipales. En la vía judicial se incluye tanto el Fiscal del Menor, como los juzgados o denuncias. También gana peso la intervención de las fuerzas de seguridad, incluyendo la Policía o la Guardia civil. No obstante, existen muchas formas de pedir ayuda. Algunas veces lo hacen otros familiares. En ocasiones son los médicos que los tratan o los propios profesores. Eso sucedió en siete ocasiones el año pasado.

La prevención es un pilar importante para la Administración para tratar de anticiparse. Los diferentes programas y planes de apoyo a la familia contaron el año pasado con 4.296 usuarios. Esto supone que todos esos niños participaron de alguna manera en las actividades que se organizan desde el Principado. Esa cifra de 4.296 niños incluye a los que participaron con sus padres en intervenciones técnicas de apoyo a la familia, los que acudieron a centros de día o centros de atención integral, los que necesitaron de orientación o vieron a sus padre en un punto de encuentro familiar,... Estas son solo algunas de las iniciativas que el Instituto tiene dentro de su programación.

También se priorizan los acogimientos familiares en el caso de menores con problemas, ya sea con parientes cercanos -siempre que haya alguno que pueda hacerse cargo y cumpla los requisitos- o con familias voluntarias que se someten a procesos de idoneidad establecidos, similares a los pasan  los padres que quieren iniciar los trámites de adopción nacional o internacional. En 2017, se iniciaron 118 de estos acogimientos, 75 con familiares y los 43 restantes con voluntarios.

De manera periódica, el Principado promociona este tipo de planes con la idea de conseguir la implicación de más asturianos. El internamiento de niños en centros es el último recurso. Los tres programas de acogimientos que ahora mismo están en funcionamiento se proyectan a través de entidades colaboradoras y se denominan Familias canguro, Se buscan abrazos y Familias voluntarias.

  

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