«Es estupendo traducir el Quijote al asturiano, pero urge más hacer cosas que conecten con la juventud»

Pablo Batalla Cueto

ASTURIAS

Entrevista en profundidad a Inaciu Galán, presidente de Iniciativa pol Asturianu y factótum del movimiento de reivindicación lingüística.

21 abr 2018 . Actualizado a las 10:27 h.

Si el policéntrico y variopinto movimiento de reivindicación de la cooficialidad de la lengua asturiana puede compendiarse en un único rostro, ése es el de Inaciu Galán. Gijonés del ochenta y seis, preside Iniciativa pol Asturianu, una activa oenegé fundada en 2011 sobre la base de algunas convicciones sólidas sobre lo que el asturianismo lingüístico había hecho mal hasta entonces y debía rectificar. IxA es políticamente transversal y ello le ha permitido nutrirse de una militancia heterogénea que abarca todo el espectro político: cuenta con miembros de la FSA, del PP y hasta Ciudadanos. Convencidos de que fiarlo todo a la oficialidad sólo podía conducir a la melancolía y de que debía manejarse un programa mínimo además de un programa máximo, sus miembros no pierden de vista el horizonte estratégico de una reforma del estatuto que dignifique por fin como se merece a la lengua vernácula de Asturias, pero celebran también los éxitos parciales y pequeñitos como no ha solido hacerlo el asturianismo lingüístico. Galán, además, es un auténtico factótum del asturianismo: a ésta de presidente de Iniciativa pol Asturianu suma las facetas de poeta, periodista, profesor, productor audiovisual, renovador del género del monólogu, coleccionista de libros viejos de la literatura asturiana, autor de ensayo histórico (en este momento escribe una tesis doctoral sobre el asturiano bajo el franquismo) o fundador y primer director de la revista Formientu, entre otras. En esta entrevista que se celebra en su casa, desgrana las enseñanzas y experiencias que tales actividades le han venido reportando y acaba por abogar por una oficialidad a la asturiana que a nadie copie y se componga a la medida sociolingüística de la región. Se conseguirá, dice, no en esta legislatura, sino en la siguiente.

-Alguna vez ha contado que desciende de Antón Forascepi, un marinero llastrín del siglo XIX que combinaba esa profesión con la escritura de textos satíricos en asturiano.

-Eso lo descubrí ya de mayor, porque es de estas cosas a las que no se daba demasiado valor en la familia. Antón Forascepi era tío de mi abuelo. Mi abuelo era de Llastres, pero vino muy joven a Gijón con su padre, que era un marinero gallego de Ferrol que se había enamorado en Llastres y allí se había quedado, y después fue uno de los dirigentes del puerto de El Musel antes de la guerra. Y este Antón Forascepi era cuñado suyo y venía mucho a Gijón a, como él decía, comprar piedres pal mecheru. Venía y se quedaba cuatro o cinco días en casa de mi abuelo, que estaba en medio de El Musel, a tres metros de la mar, y que acabaron derribando para hacer un aparcamiento: estas cosas que se hacen. Él en su tiempo tuvo una fábrica de conservas en Llastres y tenía una marca que además tenía nombre en asturiano: La Xoya. Y el caso es que yo, investigando un poco la historia de la familia, encontré en un momento dado una fueya volandera con unos poemas suyos. Escribía en asturiano, y lo que yo conseguí recuperar fueron dos o tres poemas humorísticos y algún artículo en prensa. No es que fuera un poeta de fuste, por así decir, pero sí que debía de ser popular en Llastres, porque escribía sobre cosas y gentes del pueblo, y siempre en clave de humor. Por lo que me contaba mi abuelo, también escribía obras de teatro y las representaba allí en Llastres con un grupín que tenía, pero eso no lo he investigado todavía. Algún día me pondré con ello.