La apuesta de Mieres por el grado de Deportes y su indignación por algunas maniobras desde Gijón por hacerse con la titulación está levantando los ánimos de la villa. La sociedad mierense confíó en el Campus como un dinamizador, pero los obstáculos (la resistencia de Minas a trasladarse, la residencia de estudiantes) han sido una constante. Ahora ven una oportunidad: unas instalaciones magníficas e infrautilizadas. Mieres maneja una idea: un grado especializado en deportes de Invierno, similar al de Granada, y que supondría una oferta diferente a las Universidades del entorno de Asturias. En ambos casos, las instalaciones (Fuentes de Invierno, Pajares o Sierra Nevada) están a tiro. «No creemos que se pueda esquiar en la playa», sostienen con ironía desde Mieres, con un ojo en Gijón. Mientras, continúa la campaña de movilización social. Y la patata caliente, para el rector Santiago García Granda.              

Bajo el rebufo de Pedro Sánchez

La FSA ha acelerado el proceso de Primarias. En poco más de dos semanas los aspirantes deben presentar sus precandidaturas y mostrar sus cartas. Los barbonistas han ido viendo en estos últimos meses que el mejor candidato posible era el propio Adrián Barbón, aunque para ello había que dar un giro copernicano a una de sus promesas: que no sería candidato a las autonómicas. Ya se sabe que en política las palabras se las lleva el viento. Por ello, el discurso de Pedro Sánchez en Oviedo hace solo un mes significó la puesta de largo de Barbón como aspirante a la presidencia. Bajo ese rebufo, aprovechando la inercia, el exalcalde de Laviana ha adelantado los plazos (inicialmente las primarias se deberían haber celebrado en otoño). Al  sector crítico, que ya vio con malos ojos hace un mes la «unción» del candidato Barbón, le ha llegado el momento de abandonar las dudas. O el experimentado Fernando Lastra o el portavoz Guillermo Martínez entran en las quinielas. Pero el miedo a perder es humano y la victoria abultada de Barbón ante Josechu Pérez ha mellado a más de uno. El objetivo final de este adelanto: que las incógnitas se desvelen en breve.

Campanas de Arcelor

Los representantes de ArcelorMittal en el Consejo Sectorial de Medio Ambiente que ayer se celebró en el ayuntamiento de Gijón anunciaron que destinarán 140.000 euros a la compra e instalación de un sistema de sirenas para alertar a sus vecinos si algo se pone feo para su salud y la de la sufrida Zona Oeste de la ciudad. No es que esté mal la medida de alarma, de la que ya disponen otras industrias potencialmente contaminantes del entorno. A los vecinos y los colectivos medioambientales estos heraldos de los hechos (contaminantes) consumados les parecieron bien poca cosa, y dado que por el humo se sabe dónde está el fuego, preferirían que la empresa invirtiese una cantidad sensiblemente mayor en las atajar causas, no en llamar a los refugios cuando se desencadenen los efectos. Con sorna, alguien se preguntó por qué la división gijonesa de la compañía de Lakshmi Mittal no echaba mano también de las campanas de las iglesias de Gijón para tocar a rebato si el cielo se viene abajo de tanta partícula PM10.

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¿Se puede esquiar en Gijón? En Mieres creen que no