Un paseo por el occidente de hace un siglo

El Museo Etnográfico de Grandas de Salime permite sumergirte en las costumbres de la época

Cocina
Cocina

Redacción

Las costumbres de cada pueblo en Asturias pueden llegar a ser muy variopintas, dependiendo de la zona geográfica en la que se sitúen. Con el paso de los años sus tradiciones se han ido desarraigando, condenándose al olvido. Pero, por fortuna, existen lugares donde el tiempo se detiene, donde se albergan pequeñas y grandes joyas de décadas pasadas que nos permiten conocer cómo vivían generaciones pasadas. Un buen ejemplo es el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, de carácter público y comarcal cuya misión es reunir, custodiar, conservar, incrementar, investigar, comunicar y difundir el patrimonio material e inmaterial de carácter etnográfico de las comunidades del occidente de Asturias.

Visitar este museo supone sumergirse en los inicios del siglo XX y hacer un recorrido por los lugares más representativos de los pueblos de occidente. Las instalaciones fueron inauguradas en 1984 y actualmente ocupa la antigua Casa Rectoral de la villa. Desde entonces el Museo ha continuado creciendo y hoy sus instalaciones ocupan una superficie de más de 3.000 metros cuadrados. Las áreas de exposición se ubican en los tres edificios principales que ejemplifican la arquitectura tradicional de la zona: Casa Rectoral, Casa del Molinero y A Casoa. Entre ellos se encuentran otras arquitecturas menores y otros elementos que se integran en la exposición. 

Los museos

La casa rectoral data del año 1814 y consta de dos plantas divididas en varias estancias, cada una dedicada a una temática distinta. En la primera planta se encuentran las salas más destacas del edificio. La cocina, con su lareira, se mantiene en su ubicación original y suponía el centro neurálgico de la casa y la habitación más importante. En la sala industrial textil se exponen los procesos de transformación del lino y la lana, materias primas textiles básicas en la comarca. La sala o cuarto era una de las habitaciones mas relevantes, destinadas a acoger reuniones sociales y familiares como bodas, bautizos o funerales. En la planta baja se sitúan las reproducciones de la bodega; la cantina, que ofrecía bebidas, comestibles derivados del cerdo, conservas, galletas o tabaco; la sala de madera, que muestra a la perfección el oficio del carpintero; la tornería; y el taller de zapateros

Sala Industria Textil
Sala Industria Textil

La casa del molinero, una construcción contemporánea que aúna las características distintivas de la arquitectura tradicional de la comarca. El edificio está destinado al trabajo interno del centro y acoge también los espacios polivalentes del Museo. En la planta baja se localizan los talleres de carpintería y restauración. En el piso superior, despachos, almacenes y las salas para las exposiciones temporales, eventos y talleres.

El tercer edificio, construido en 1999, representa una casona característica de la pequeña nobleza rural o de los campesinos más acomodados. En ella, como en la casa rectoral, se reproducen distintos lugares característicos de los pueblos del occidente. La sastrería, la barbería, el hospitalillo y la consulta del dentista son algunos de ellos. El edificio también alberga una reproducción de un aula escolar rural y una tienda de ultramarinos que eran a la vez ferretería, mercería, tienda de textiles y calzado, droguería, papelería, comercio de alimentos, despacho de bebidas y dispensadores de productos tan variopintos como abonos, piensos o matarratas.

Casa Rectoral
Casa Rectoral

 Graneros

En los exteriores de estos tres edificios, dentro del entorno del museo, reposan los tres tipos de graneros elevados característicos en Asturias. En primer lugar, el hórreo. Despensa cuadrada con tejado a cuatro aguas elevado sobre cuatro pilares, permite la conservación de los productos de las cosechas, salvaguardándolos de los roedores y de la humedad. La panera es su versión ampliada, con forma rectangular sobre un total de 6 pilares que lo mantienen elevado. Por último, el cabazo, similar a los anteriores, tenía una función más concreta: el secado y curado del grano. 

Durante el resto del recorrido se podrá disfrutar de una visita a la capilla o reproducciones de la fábrica de gaseosa, donde parte de la maquinaria que se expone en la sala proviene de las instalaciones de Grandas de Salime La Grandalesa,  y el molino hidráulico harinero. Cobertizos, pozos y aperos completan la visita. El Museo Etnográfico de Grandas de Salime cuenta con un taller de madera destinado a escolares, exposiciones temporales y distintas jornadas en épocas especiales. Del complejo se podrá disfrutar de martes a domingo en horario partido.

Para acercarte a todo lo que te ofrece el Paraíso Natural no dejes de visitar www.turismoasturias.es

Valora este artículo

9 votos
Comentarios

Un paseo por el occidente de hace un siglo