«El peligro cero no existe en la montaña»

José Luis Llamazares asegura que «cuando vas a un rescate lo haces al 200%» e insta a hacer una previa planificación y gestionar el riesgo para evitar los accidentes

José Luis Llamazares, el que fuera primer jefe del Greim en el Principado durante 40 años
José Luis Llamazares, el que fuera primer jefe del Greim en el Principado durante 40 años

Oviedo

El policía nacional Juan José Domínguez perdió la vida tras caer desde 80 metros, cuando practicaba escalada, en la zona de Otura en Morcín, el pasado sábado. Apenas 24 horas después, otros dos montañeros eran rescatados, con diversas heridas, tras ser sorprendidos por un alud de nieve en Cabrales. Uno de los máximos exponentes de la familia montañera que se mostraba consternada ante esta nueva tragedia, ocurrida el pasado fin de semana, es José Luis Llamazares. El que fuera primer jefe del Greim en el Principado y máximo responsable, durante 40 años, del Grupo de Montaña de la Guardia Civil en Pajares, está actualmente al frente del Observatorio de Accidentes del Comité de Seguridad de la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias (FEMPA). Hoy, martes, día 8, ofrecerá una conferencia sobre los accidentes de montaña en Asturias, enmarcada en la sexta edición de las jornadas de prevención de riesgos en montaña de Asturias, que organizan Fempa y el Grupo de Montaña Vetusta, en la biblioteca de Asturias Ramón Pérez de Ayala, en Oviedo. Licenciado en derecho y titulado en derecho deportivo, atesora medallas al mérito militar y de la Guardia Civil y es autor de los libros «Derechos y obligaciones en el esquí y en la montaña», «Guía de montaña. Consejos prácticos» y «Sin miedo. Con seguridad». Ha dirigido foros de legislación de montaña y difusión de las normas de seguridad en el montañismo.

- ¿Qué consejos prácticos podemos aplicar para esquivar un accidente en la montaña?

- La base fundamental es la planificación y la gestión del riesgo. Es básico tener una buena preparación física y no alardear de algo que no se tiene. Hay que desvirtuar la fuerza física de cada uno porque no se puede no haber hecho nunca nada y plantear que se va a hacer un 6.000, un 8000 o a escalar. Después hay que ver con quién va a ir y mirar los partes meteorológicos porque la montaña está ahí y si no se puede ir hoy, se va mañana. Pero la belleza que tiene la montaña, desgraciadamente, la cobra. Si haces una actividad sin planificar tienes muchas posibilidades de tener un accidente.

- ¿Cuáles son las principales causas de la siniestralidad?

- El 62% de los rescates son de personas perdidas, porque van al monte y como decimos los montañeros la niebla en la montaña, montañero en la cabaña; niebla en el valle, montañero en la calle. Hoy con los GPS y un mapa cartográfico, puedes ir a cualquier sitio, y hay que decir a la familia y a los compañeros adónde se va. Hace unos días, murió un señor de 84 años que se perdió en la zona de Quirós. Nadie sabía dónde estaba. Si lo hubiéramos sabido, ese señor no hubiera muerto porque, al parecer, presentaba síntomas de congelación. Si una persona se perdió en Picos o pensó en ir a Peña Ubiña y no regresó vete a buscarle para rescatarle, si no sabes concretamente adónde fue. Mientras lo buscas y lo encuentras, pasa un tiempo y el peligro está ahí. El peligro cero no existe en la montaña. Hay que procurar que no se materialice ese peligro. Es lo que llamamos la gestión del riesgo. Que ese peligro de nieve, hielo o niebla se gestione con llevar buen material como, por ejemplo, con campones y piolet.

- ¿El exceso de confianza está detrás de la mayoría de accidentes?

- La mayoría son por sobrevalorar las fuerzas físicas y no hacer una buena planificación. Los precursores de los accidentes pueden ser varios: pasar de la planificación, valorar en exceso la fuerza física, no mirar el parte meteorológico o no llevar material adecuado.

- ¿De qué manera les perjudican casos de imprudencia como los del Angliru?

- Lo que perjudica es que si tienes a una unidad en un rescate involucrada en un accidente y estás atendiendo a un rescatado cuando recibes un aviso de esa magnitud, independientemente de que vayas o no en zapatillas, no puedes coger a un grupo de rescate para que te busque toda la noche por un incidente, porque puedes perder a ese rescatado por casos que luego resulta que son un incidente y no un accidente.

- ¿Es partidario del cobro por los rescates?

- Es el tándem disuasorio para que no se llame al grupo de rescate porque sí. Es un tema complejo, donde hay que ver cuándo hay negligencia y cómo.  Si vamos a un juzgado de lo penal y tenemos a abogados especialistas, al fiscal y al juez y no nos ponemos de acuerdo, quién dice que es negligente. La Guardia Civil no cobra los rescates.

- ¿Las compañías aseguradoras contemplan las coberturas en accidentes de montaña?

- El problema que se plantea es el siguiente. ¿Sabemos el seguro que tenemos? Normalmente, el 80 ó 90 por ciento de las personas tenemos coche, carnet de conducir, y seguro. Sabemos la compañía aseguradora que tenemos, pero ¿realmente conocemos los condicionantes de los seguros, leemos la letra pequeña? Ha habido casos que quedan exentos de responsabilidad en actividades de alta montaña, porque no hay un código, ni una ley que dice a partir de qué altura. Unos dicen que cuando necesitamos un material específico para hacer esa actividad, otros que según la pendiente…hay que ver si ese seguro lo tiene incluido como actividad de alta montaña o similar. Hay que mirar la validez, cantidad económica que tienes garantizada, si es nacional, internacional. La base de todo es la planificación. La Federación siempre lucha para que el montañero esté cubierto con un buen seguro.

- ¿Hay una menor incidencia de accidentabilidad entre las personas federadas?

- Hay de todo. Los perdidos o de una excursión de un colegio, no suelen estar federados, pero el montañero que hace montaña casi siempre está federado.

- ¿Hay un perfil definido de la persona accidentada en la montaña?

- Generalmente es un hombre, entre 45 y 55 años, que no tiene mucha práctica de montaña. El 90 por ciento de los casos son perdidos en rescates en montaña, que les duele una rodilla o que sufren un esguince, y que no saben por dónde andan. Fue el caso, por ejemplo, de unas finlandesas que fueron al Naranjo de Bulnes con niebla, y tuvo que ir el helicóptero de la Guardia Civil a sacarlas de ahí. Rescates de actividades fuertes en escalada, espeleología hay muy pocos.

- Uno de sus compañeros acaba de morir en un accidente en Nepal

- Sí. El subteniente Francisco Valero, un compañero de mi promoción. Era guardia civil de montaña en la reserva activa. Era monitor en la Escuela de Esquí de Candanchú en invierno y en verano guía de montaña.  Estaba en misión humanitaria en Nepal. Había colaborado durante años con los cursos de medicina en montaña que dirigió el desaparecido doctor José Ramón Morandeira y también lo hizo con el máster de medicina en montaña y medios inhóspitos de la Universidad Camilo José Cela que puso en marcha María Antonia Nerín. Se da la circunstancia que, el mismo día de hace tres años, se encontraba también en Nepal junto a Fernando Rivero, teniente del Servicio de Montaña de la Guardia Civil de Java y encontraron en la región de Langtang a una de las nueve víctimas españolas del terremoto. Es una pena porque era muy buena persona.

- Usted siempre ha tenido una gran empatía con las familias de las víctimas

- Como jefe de la unidad pasas mucho tiempo con las familias cuando estás buscando a una persona durante varios días. Me ocurrió con la familia de Centeno que somos como si fuéramos familia. Todos los días, cuando regresas de la búsqueda, ¿qué vas a decir a un padre después de que su hijo lleve dos meses en la montaña? Le dices que al día siguiente vas a ver si en ese hueco o en ese otro hay posibilidades de encontrarle porque cuánta gente en Picos de Europa ha estado con una pierna rota y aparece al cabo de una semana y la encuentras viva. Cuando tienes que dar la noticia de un fallecimiento a un familiar debes tener mucha mano izquierda e intentar que sea lo más leve posible. Hay que sacar a la gente de la montaña, pero también hay que saber cómo se maneja la información. Cuando sales a un rescate vas al 200 por cien. Te da igual que sea hombre o mujer, de un partido u otro. No empatizas más por quien sea. Vas a hacerlo lo mejor posible, a ayudarles.

- En eso también radica el éxito de los rescates

- Por supuesto. Hay una Unidad que es independiente, pero que está muy unida a la montaña, que es la unidad de helicópteros y es primordial para el 90 por ciento de los rescates. Cuando vas a un rescate, el compendio Unidad de montaña y Unidad aérea de La Morgal o de La Virgen del Camino (León) tiene que ser total. En 2014 se murió un compañero mío, el piloto Emilio Pérez Peláez, en un accidente en Maraña junto a otros compañeros. En estos casos se aprecia que somos todos uno. Somos una familia. Los  pilotos son fenomenales. Son especiales. No sé si los escogen. También contactamos con el grupo de rescate del Principado para coordinar y que todo salga bien por el bien público, por el montañero y por los ciudadanos. Es importante que haya buenos equipos de rescate y adecuados en cada autonomía

- ¿Disponen de la infraestructura necesaria?

- Es suficiente, aunque todo siempre es mejorable. Tenemos muy buen material. En helicópteros quizá sería bueno tener grúa.

- Casos como el de Germán Quintana en Picos de Europa siguen siendo hoy un misterio.

- Sí. No apareció el niño. Tampoco un militar, a los diez años, en la misma zona. También me acuerdo del accidente en el que murieron las personas que viajaban en el helicóptero que participaba en las labores de búsqueda. Cuando una persona perdida no aparece, las probabilidades, posibilidades e hipótesis que hay son muchas. Quedan muchos interrogantes.

- Si pudiera retroceder en el tiempo, ¿repetiría y volvería a especializarse en la montaña?

- Por supuesto que sí. Eso está clarísimo. Fui de las personas más felices del mundo en el grupo de rescate. Tuve compañeros, que eran extraordinarios, y uno de los jefes que me dejaron trabajar. Todos son muy buena gente. El coronel de Itxaurrondo, Antonio Campos Blanco, que está de teniente en Cangas de Onís, es una extraordinaria persona y un buenísimo profesional. Con esas motivaciones, ¿cómo no vas a volver? Si pudiera ir mañana, me quito 20 años y volvería. He tenido los mejores compañeros. Otros quizá serían iguales, pero mejores, no.

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