La imparable invasión de la velutina en Asturias

En lo que va de año 600 reinas han sido capturadas. «Van a colonizar la parte que faltaba del Principado», afirma el presidente de la Asociación Antivelutina del Occidente

Un operario retira un nido de avispa asiática
Un operario retira un nido de avispa asiática

Redacción

Una especie invasora se desarrolla en un ecosistema que no le es propio, altera el entorno y se dispersa con rapidez, produciendo graves daños en la región en la que se asienta. Una de las más agresivas de los últimos años es la avispa asiática (Vespa velutina), cuya predilección por las abejas como principal fuente de alimentación pone en peligro intereses económicos y la vida humana tal como se tiene planteada, ya que se estima que en torno al 60% de las frutas y verduras que se consumen desaparecerían al no ser polinizadas.

«La invasión es imparable», afirma Jonathan Suárez, presidente de la Asociación Antivelutina del Occidente. En lo que va de año ya han capturado 600 reinas y aunque ello no significa que cada reina ponga un nido, la mayoría lo hace. «La incidencia está siendo muy agresiva. Hablando claro, de esto no se libra ni Dios», sostiene contundente.

Los meses de primavera son fundamentales para conseguir frenar la expansión de la avispa asiática en la región. Las reinas fecundadas -que han pasado el invierno hibernando- emergen durante esta época y establecen un nido primario, en el que ponen unos 20 huevos de los que salen avispas obreras, que serán las que se trasladan a un árbol creando ya el nido definitivo durante los meses de mayo o junio.

«De un año a otro se están empezando a encontrar donde antes no las había», cuenta Suárez. Sin embargo, no le sorprende. «Estaba claro», asegura. «Ya las habíamos tenido en Cudillero el año pasado y se veía venir que llegarían a Gijón, a Oviedo, a Avilés... Van a colonizar la parte que faltaba de Asturias».

Se calcula que las primeras velutinas llegaron a Galicia en 2013, cuando empezaron a avistarse los primeros nidos. A Asturias entraron por San Tirso de Abres y Vegadeo un año después. En 2016 se empezaron a registrar las primeras incidencias en Valdés y Luarca. «Desde entonces su avance es más que notable», sostiene Suárez. Tal es que no es raro avistar nidos en el Oriente asturiano. La única zona que le faltaba era la central, pero, como asegura el presidente de la asociación, «se lo van a comer este año».

Los expertos aseguran que cada año avanzan 50 kilómetros. «Me parece poco», señala Suárez. «Y va a llegar un momento en el que se va a concentrar todo lo que entra de Galicia con lo del Oriente, va a colapsar y va a estar Asturias invadida al 100%».

Nido primario de avispa asiática velutina.Nido primario de avispa asiática
Nido primario de avispa asiática

Medidas de control

Por ahora, el método prioritario para controlar a la avispa asiática es la técnica del trampeo, basada en la colocación de trampas y cebos para su captura, pero tiene un grave defecto: no es selectiva y pueden caer otras especies que no son su objetivo. La época primaveral es clave para este trabajo. En la Asociación Antivelutina empezaron con las labores el pasado 15 de febereo, resgistrándose mayor incidencia a partir del mes de abril. Como explica Suárez, es importante atacar en los nidos primarios, ya que es donde se empiezan a formar las primeras obreras, si no se hace en ese momento el nido muta, crece y puede llegar a albergar entre 10.000 y 20.000 avispas.

Principales daños

Las consecuencias afectan tanto a intereses económicos como al la vida humana tal y como está planteada. Las avispas asiáticas, aunque se pueden alimentar de otros insectos, sienten predilección por las abejas y se suelen asentar en un radio de un kilómetro en torno a los colmenares. Sin abejas no hay polinización y por tanto, una gran cantidad de cultivos se ven afectados, perjudicando tanto a la agricultura como al consumo.

Como suele ser habitual, una de las primeras ideas que surgió para acabar con esta plaga fue introducir otra especie invasora. Por fortuna, el plan no prosperó, pues es casi imposible estimar los daños que puede llegar a causar una nueva especie en un ecosistema que no le es propio.

¿Hay solución?

«Va a tardar años y va a haber que luchar contra ella, pero si algún día llega una solución será de mano de la ciencia», afirma Jonathan Suárez. Es una de las teorías más extendidas, que la única manera de acabar con la avispa asiática es desarrollar algún tipo de feromona que solo las atraiga a ellas y así proceder a su eliminación. «Se está gastando el dinero en contratar a empresas privadas para la retirada de nidos cuando se debería invertir todo una sola vez en una investigación para que caigan en las trampas solo estas avispas», sostiene.

Pero si algo queda claro es que no será una carrera corta. Con su ritmo de expansión, asegura Suárez, pasarán muchos años hasta tener la plaga controlada, muchos más en hacerla desaparecer.

Lo que no hay que hacer

Si alguien se encuentra con un nido de avispa asiática no debe bajo ningún concepto actuar por cuenta propia, ha de llamar al 112 e informar. «A la avispa hay que matarla en el momento en el que está dentro del nido porque si lo dejas ahí va a proliferar o creará la reina otro en otro lugar y cuando te vayas a dar cuenta ya es octubre y nos encontramos a 10.000 avispas», asegura Suárez. Por ello, para evitar su proliferación lo mejor es ponerse en contacto con un profesional.

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