«El 30% de los tumores se podrían evitar cambiando nuestro estilo de vida»

Emilio Esteban, jefe de Oncología del HUCA y reciente miembro de la Real Academia de la Medicina de Asturias, repasa los alentadores avances en la lucha contra el cáncer

Emilio Esteban
Emilio Esteban

Redacción

Hubo un tiempo en el que cáncer era equivalente a lucha desesperanzada. Sin embargo, con el paso de los años se ha sabido tratar la enfermedad de tal manera que, en muchos casos, es posible prevenir su aparición, así como reducir la mortalidad que tenía asociada en favor de la mejora de la calidad y esperanza de vida de los pacientes. Detrás de esos avances sobresale el nombre de Emilio Esteban (Mieres, 1959) quien, movido por el reto de cambiar la realidad asociada a la patología, decidió adentrarse en el mundo de la oncología con el objetivo firme de mejorar la sociedad. Sus esfuerzos le han hecho recientemente miembro de la Real Academia de la Medicina de Asturias y su vocación uno de los oncólogos más afamados del país.

-¿Cómo ha influido el avance de la medicina en la lucha contra el cáncer?

-Probablemente sea una pregunta en sentido contrario: ¿cómo ha influido la lucha contra el cáncer en la medicina? Porque es como si tuviésemos vasos comunicantes. Ha influido en el hecho de que estamos entrando, gracias a los conocimientos que tenemos de la caracterización molecular de los tumores y también de otras enfermedades, en otra dimensión con tipos de tratamientos que hoy en día podemos trasladar a nuestros pacientes, no solamente en el planteamiento de una enfermedad ya instaurada sino también en el planteamiento de una prevención y un diagnóstico precoz en base a factores de riesgo, tanto ambientales como moleculares, que hace que tengamos mayor percepción de que podemos prevenir el desarrollo de un tumor, encontrarlo de una forma temprana o evitarlo. Y, además, el tratamiento es cada vez más preciso y personalizado porque podemos caracterizar el cáncer por las singularidades moleculares que hacen que cada persona desarrolle un tumor de manera muy distinta a otra. 

-Poco a poco la mortalidad va disminuyendo. ¿Podría ser que en el futuro el cáncer se convierta en una enfermedad crónica?

-De hecho ya lo estamos consiguiendo. Estamos intentando que la enfermedad se cronifique cuando ya no tiene capacidad de ser erradicada por un método local. Sí que es cierto que esto sigue avanzando y, gracias a los adelantos que antes comenté, cada vez es más posible que se convierta en una enfermedad crónica con una mejora en la calidad de vida y prolongándola.

-¿Cómo influye el entorno y el estilo de vida en el desarrollo del cáncer?

-Curiosamente, el 30% de los tumores se podrían evitar cambiando nuestro estilo de vida, nuestro tipo de sociedad y nuestra actitud. Me estoy refiriendo a la contaminación, a estilos de vida más saludables con menos cantidad de estrés y más tranquilidad, a hábitos alimenticios con frutas, verduras y poca cantidad de carne, y también al ejercicio físico que evite que tengamos un problema epidemiológico que es innato a nuestra sociedad: la obesidad. Luchar contra el estrés, la contaminación, el tabaco. Todo eso va a hacer que el 30% de los tumores que existen hoy en día desaparezcan o se eviten. También influye el factor hereditario genético que vamos arrastrando a lo largo de toda nuestra existencia y que va a influir que unos u otros seamos más o menos sensibles a este daño.

Estamos hablando de relaciones directas entre un tipo de tumor y un contaminante o una actuación de hábitos negativa. En este sentido, el tabaco es uno de ellos pero no podemos quedarnos con que tabaco significa cáncer de pulmón. Tabaco significa cáncer de vejiga, de riñón, de estómago, de ORL. El cáncer tiene relación con agentes que son nocivos, por eso podemos decir que hay una serie de parámetros en los que si incidimos podemos disminuir globalmente diversos tipos de tumores.

-Se pone mucho énfasis en la prevención. ¿Cuán importante es para evitar la enfermedad o, una vez se padece, vencerla?

-Hay distintos tipos de prevención. La primaria es la que hemos comentado, evitar de alguna forma el tipo de hábitos sociales. La secundaria es en la que se trata de evitar que un paciente con factores de riesgo por razones familiares pueda desarrollar un tumor o que lo detectemos de una forma precoz. En esto también estamos avanzando porque hay cribados en la sociedad que están disminuyendo de alguna manera que hagamos un diagnóstico en una enfermedad avanzada y que podamos hacer un diagnóstico de tumor localizado que haga posible la erradicación. Estamos hablando del cribado en el carcinoma de colon, de mama, de cervis. También ahora estamos en condiciones de demostrar que hay un grupo de familias que están en riesgo hereditario y que, sin tener la enfermedad, podemos emplear medidas preventivas para evitar que desarrollen la enfermedad.

«Todos los cánceres están avanzando en cuanto a método de diagnóstico precoz y tratamiento»

-¿Qué tipo de cánceres tienen mayor progresión en los tratamientos? ¿En cuáles hay más avances?

-En líneas generales podemos decir que todos están avanzando en cuanto a método de diagnóstico precoz y también en cuanto al tratamiento local con nuevas tecnologías quirúrgicas y radiológicas que hacen que los resultados sean mejores y con menos efectos secundarios. En cuanto a la actuación terapéutica sistémica, cuando la enfermedad está avanzada y toca hacer un tratamiento que recorra todo el cuerpo, todos los tumores tienen prácticamente un avance considerable gracias al conocimiento molecular del origen genético de algunos de los que se estamos tratando hoy en día, por lo que sabemos desarrollar agentes dirigidos contra esas alteraciones genéticas. Además, contamos con una nueva arma terapéutica con la inmunoterapia. Pero si queremos hablar de algo en lo que destaquen estos avances es. sin duda. en el carcinoma de pulmón, aunque es exportable a otros.

-¿Cuáles son las terapias más punteras que se están realizando ahora en Asturias?

-Las relacionadas con la inmunoterapia y agentes moleculares dirigidos contra alteraciones genéticas con un único driver . En Asturias estamos en disposición y con capacidad suficiente para aplicar este tipo de estrategias a todos nuestros pacientes.

«Un psicólogo es una pieza fundamental para transmitir al paciente que padece cáncer»

-Dada su experiencia, ha tenido que comunicar a diversos pacientes que padecen cáncer. ¿Ha cambiado la manera de decirlo? ¿Y la recepción?

-Por supuesto. Hemos ido cambiando todos en conjunto: la sociedad y los médicos. En particular, el paciente y los acompañantes. Cada vez es más importante y más general la cultura de la medicina, y en concreto de lo que es la patología tumoral, la manera de entendernos y cómo podemos estar transmitiendo nuestra información a los pacientes. Esto no quiere decir que hayamos conseguido lo mejor de cada uno de nosotros, sino todo lo contrario, tenemos que seguir avanzando en la nueva forma en la que se está planteando esta especialidad y la enfermedad. Ahora lo que nos hace falta es mejorar los momentos y acompañamientos, donde un psicólogo es una pieza fundamental para transmitir este tipo de información tanto a los pacientes como a los acompañantes.

-La tendencia apunta a afrontar la enfermedad con positividad. ¿Influye realmente la actitud en la curación?

-Cualquier actitud positiva favorece la confianza y adherencia de los tratamientos a los pacientes y que sean más efectivos porque lo asumen, lo hacen bien e implica una aplicación correcta. Esto es un punto muy importante a la hora de poder entablar un equipo que forma el paciente y el personal sanitario que van a enfrentarse contra una enfermedad.

 «Las mejores condiciones, en último término, son, sin duda, la amabilidad de la casa de cada uno de nosotros»

-¿Es partidario de que los enfermos de cáncer terminal, en sus últimos momentos, estén en un ambiente familiar o es preferible que permanezcan en el hospital?

-Esto está relacionado con el principio de autonomía de los pacientes. Ellos son los que tienen que decidir en qué momento tiene que suceder un evento y en dónde ha de tener lugar. Mi opinión personal es que esta situación no se da solamente en el cáncer. Toda persona ha de saber que nos morimos y la connotación de morirse por un cáncer no es distinta a la connotación de morirse por un problema cardiológico o de otro tipo. Esto es lo primero que debemos descartar: no tenemos que relacionar la palabra cáncer con un tipo concreto de muerte. Lo que debemos hacer es que, cuando llegue el momento, afrontemos esa situación en las mejores condiciones. En este sentido, creo que las mejores condiciones son, sin duda, la amabilidad de la casa de cada uno de nosotros, acompañados de nuestros familiares y con el soporte médico que sea necesario.

«Sigue siendo un reto difícil pero se está ganando»

-¿Cómo decidió que la oncología era la rama adecuada para usted?

-Bueno, es un proceso largo que empieza en un viaje a Madrid donde, recién acabada la carrera, oigo que en el Hospital General de Asturias se estaba haciendo un tratamiento vanguardista con equipos pioneros en la lucha contra el cáncer. Cuando estoy eligiendo mi especialidad en el Ramón y Cajal los comentarios que se hacían con respecto a la oncología médica eran rudimentarios, más bien desalentadores, porque la patología a la que se tendría uno que enfrentar era una en la que había pocos éxitos. En ese momento me dí cuenta de que había alguien que tendría que hacer ese trabajo. Fue como un reto y por eso lo acepté. Ahora me doy cuenta de que acerté plenamente porque sigue siendo un reto difícil pero un reto que se está ganando, estamos avanzando e investigando; estamos ayudando a las personas y mejorando sus perspectivas de curación y calidad de vida.

-¿En qué le beneficia Asturias, y en concreto el Huca, para seguir avanzando como oncólogo?

-En esta ubicación lo que he encontrado es todo lo necesario para sentirme cómodo desarrollando todo lo que me satisface como profesional, que me ayuda a progresar, que me permite ayudar a los pacientes, a las personas que confían en mí. También como persona, ya que, después de haber viajado tanto, creo que no hay lugar más hermoso en esta tierra.

-Ha ingresado en la Real Academia de Medicina de Asturias. ¿Aspiraba a ser partícipe de tal honor?

-No, desde luego que no. En ningún momento creí que podría tener la oportunidad de recibir ese galardón. Sinceramente creo que hay otras personas que tienen más méritos que yo para recibirlo, pero siento una enorme gratitud hacia las personas que han considerado que puedo optar al mismo.

-¿Cuál considera que ha sido su mayor aportación a lo largo de estos años?

-Creo que seguir las líneas de trabajo y de actuación como persona que me han inculcado mi familia, mis profesores en la facultad, mis profesores en la formación como especialista, y que día a día intento mejorar en los resultados de la práctica clínica diaria con mis pacientes, dándoles a entender que trato que las cosas vayan mejor cada vez. Y también hacer que la investigación desde el hospital tenga nombre y apellidos de Asturias y del hospital para que quede reflejado en los libros y en la documentación bibliográfica de la investigación oncológica.

-¿Hacia dónde apuntan sus objetivos de cara al futuro?

-Mejorar. Seguir mejorando con humildad, sabiendo que no tengo que hacer las cosas para mí sino para el beneficio de las personas que confían en mí y en beneficio de la sociedad en donde vivo. Mientras me queden las energías suficientes, sabré que lo único que hace que merezca la pena levantarse es que pueda intentar mejorar, pero no para mí, sino para la sociedad, y es por ahí por donde quiero seguir.

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