Redacción

Cristina Coto no será la candidata forista a la presidencia. La actual presidenta del partido ha dado paso a Carmen Moriyón en un comunicado que destila rencor hacia Foro Siero, la agrupación (con peso en el partido) que destapó la caja de los truenos reclamando que la alcaldesa de Gijón fuese cabeza de lista. «Habría bastado con trasladármelo pues, al fin, el diálogo entre compañeros es el mejor instrumento de comunicación, y habría evitado el debate público al que venimos asistiendo desde el martes», ha afirmado (con un evidente cabreo). Coto afirma que ya había comunicado su decisión de dar un paso atrás a la dirección del partido, es decir, Francisco Álvarez-Cascos. Los malos resultados en los sondeos y el riesgo a desaparecer del arco parlamentario han acelerado el proceso. Coto cosechó cerca de 45.000 votos en 2015, en unos momentos «muy difíciles», como ella misma afirma, casi como una justificación. Moriyón toma así el relevo tácito, por aclamación de las bases. Sobre ella recaerá el futuro del partido a un año vista. La posibilidad (remota) de ir en listas conjuntas con el PP, cómo dar batalla al auge de Ciudadanos, quién debe ser su sucesor en Gijón (posiblemente Fernando Couto), posibles pactos postelectorales: decisiones que tendrá que tomar en estos meses. ¿Y Cascos? A su aire. 

Fred Vargas, emocionada y sin palabras

Cuando uno recibe una sorpresa mayúscula, para bien o para mal, suele decirse aquello de «me he quedado sin palabras». Si la sorpresa es de las excelentes -todo un Premio Princesa de Asturias de las Letras-, es doblemente comprensible que la expresión venga a la boca incluso de quien ha recibido el alegrón del día precisamente por su especial buena mano con las letras en sí y con las palabras que forman. Pero, con todo, no deja de ser una forma de hablar. Por eso sorprende que la flamante Princesa del ramo, Fred Vargas, utilizase justamente una versión emocional de esa frase hecha para declinar el ofrecimiento de una entrevista. Por boca de su representante, la escritora francesa hizo saber que está «muy honrada» con el galardón, pero también «tan emocionada que no puede conceder la entrevista». Vargas, que tiene cierta fama de esquiva y hermética con los medios, está en su derecho de no conceder entrevistas y de emocionarse muchísimo, faltaría más. Pero no deja de ser llamativo que la conmoción la deje de tal modo demudada. Es de esperar que para la entrega, en octubre, la emoción se haya asentado y tengamos el privilegio de recibirla y escuchar su poderoso e imaginativo verbo en Asturias.

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El rencor de Coto, el momento de Moriyón