«Me gustaría que cualquier paciente fuera atendido en menos de una semana. Ese es el objetivo a cumplir»

El gerente del Sespa, José Ramón Riera, hace un repaso a los temas candentes de la sanidad asturiana, de los SAC, a las listas de espera, la escasez de médicos o cómo será la atención en el futuro de una sociedad envejecida

El gerente del Sespa, José Ramón Riera
El gerente del Sespa, José Ramón Riera

Redacción

A José Ramón Riera le gusta conversar. Pregunta y responde con agilidad. Tan pronto se refiere a un congreso, como habla de viajes o de los sistemas de información que le gustaría implantar en la sanidad asturiana. Pero el gerente del Sespa es también una persona práctica. Sabe que uno de los principios básicos para convertirse en un buen gestor es aprender a convivir con la frustación, esa que habita entre todos los planes que tiene en mente y los que puede poner en marcha con los recursos de una comunidad autónoma de un millón de habitantes. Hace ya dos décadas que este especialista en Anatomía Patológica dio el salto a la gestión sanitaria. Desde entonces trabaja en el mundo de la estrategia con la misma pasión con la que antes lo hacía en los hospitales. El Sespa es, no obstante, una primera línea en la batalla. Gestiona, de hecho, la empresa con más personal de Asturias. Dice, con mensura, que eso prefiere no pensarlo.  

-Ha ocupado usted muchos cargos de gestión sanitaria antes de asumir la gerencia del Sespa, pero el perfil de este puesto es bien diferente. Ha pasado de una labor con una proyección más interna a gestionar la empresa con más personal de la región. ¿Pesa esa responsabilidad? ¿Es la primera línea sanitaria?

-Estuve un año de subdirector en el Huca, que era también primera línea y quizá más avanzada que esta, pero después fui nueve años y medios de director general y esa labor es en buena parte estratégica y táctica pero menos operativa. Aquí estoy metido de lleno en procesos operativos y de soporte y todo es más cercano.

-Los medios publicamos periódicamente denuncias de pacientes que nos muestran citas para primeras consultas o pruebas para dentro de un año o de un año y medio. ¿Qué siente cuando lee esas noticias en un periódico? ¿Cómo las encaja?

-Hay que distinguir dos planos. Soy un profesional de la medicina pero, además, un ciudadano que tiene conocidos y familia. Así que cuando esto ocurre, que ocurre y somos conscientes, lo veo con mucha tristeza y con impotencia, porque me pregunto cómo no podemos hacerlo mejor. Entonces me concentro en intentar que las personas que esperen puedan esperan, desde el punto de vista médico, aunque les cueste un montón de angustia. Esto es algo que me obsesiona. Que puedan esperar porque desde el punto de vista médico no van a empeorar sus vidas y sus resultados. Es algo complejo porque atendemos a un millón de personas y lógicamente decir que tenemos el control absoluto de todo lo que pasa es absurdo. Tenemos áreas de gestión sanitaria y montón de personas que se destinan a este trabajo. Las listas de espera son un gran problema de la gestión sanitaria en todo el mundo y no somos ajenos a ello. Lo que entendemos que hay que hacer con las listas de espera es minimizarlas al máximo para que se den en las patologías que son menos importantes y que no añaden ningún problema de salud por el hecho de tener que esperar. Aunque el hecho de tener que esperar ya es de por sí mismo malo. ¿Qué me gustaría? Me gustaría que cualquier persona que viniera a nosotros fuera atendida en menos de una semana en todas las patologías en todos los casos. Ese es el objetivo que tendríamos que perseguir.

-¿Pero qué sería realista?

-En parte, puedo decir que esto no es ninguna utopía. Si empleamos las nuevas tecnologías de una manera adecuada e inteligente podríamos conseguir, no de una manera presencial, que cualquier persona que tuviera con nosotros un apunte fuera atendido en menos de esa semana. De esa manera podríamos decidir si necesita una asistencia presencial y con qué prioridad. Esto se ha hecho ya en muchos lugares. Hay algunas comunidades que están en ello y nosotros también. Tenemos en marcha el proyecto de consultas colaborativas de Atención Primaria y Especializada. Pero lo que me gustaría es que la historia clínica y la petición cualquier persona que fuese derivada de Atención Primaria a Especializada fuese accesible en menos de una semana. Con lo cual tendríamos una accesibilidad en menos de una semana a esa atención hospitalaria. Ahí comenzaría un proceso con tres etapas. La primera consistiría en decidir si es necesario ver a la persona o si por el contrario basta con dar una serie de recomendaciones y su caso puede seguir siendo atendido desde Atención Primaria. Hay que recordar que en Primaria, salvo en contadas ocasiones a lo largo del año y en escasísimos centros de salud, la atención es inmediata. Es decir, que puede ser atendido en 24 horas. La accesibilidad en Primaria es un modelo a seguir. Esto es importante porque los estudios nos demuestran que al 30% de las personas que llegan a Especializada no es necesario verlas. En segundo lugar, estableceríamos de inmediato qué pruebas necesitan. Y, en tercer lugar, con qué prioridad. Y todas esas decisiones conforman una consulta colaborativa que se hace entre el médico de Primaria y el especialista. Se establece un diálogo razonado y se adoptan decisiones. Esto que ya se hace en Endocrinología, con algunos centros de Oviedo  el HUCA, en cirugía vascular con centro de Jove y La Calzada, en Gijón, y que se va extendiendo, me gustaría que fuese muy rápido.  

-¿Entonces, cómo funcionaría?

-Sería a través del médico de Primaria. Los pacientes que llegan al médico de Familia y que son derivados a Especializada, generando las primeras consultas, son las que nos interesan más, las que más nos preocupan. Porque los que van por Urgencias son atendidos de manera inmediata y los que van de un especialista a otro ya están dentro del proceso. Aunque nos preocupa también que aquí haya demoras, la preocupación tiene un rango menor. Estableciendo prioridades, primero hay que ver cómo acortar la primera consulta. La idea es que con rapidez se pidan las pruebas necesarias y con la prioridad que considere. Una lista de espera no es como la cola del torno de las pescaderías, el paciente no coge el número y espera su turno. Hay todo un conocimiento médico que dice si merece que te cueles o no te cueles, no porque conozcas al médico o algún cargo directivo sino porque tu patología merezca ser vista antes. No es lo mismo tener un dolor articular por un problema de artrosis que puedes mejorar el dolor a tener un tumor óseo y si, además, puede ser maligno, pues entonces es más importante.

-¿Todos estos planes estarán recogidos también en ese decreto de garantías, dentro de la Ley de Salud del Principado, que se está ultimando? ¿Además de los tiempos máximos de esperas, qué más va a aparecer?

-En el decreto de garantías aparecen una serie de tiempos máximos, no medios, para una serie de procesos que se entiende que son los más críticos. Si decidimos que una persona para ser intervenida o atendida en una primera consulta de Traumatología no debe superar el tiempo máximo de 60 días tendrá que ser vista antes de 60 días. Entonces esto es lo que se establecerá. El decreto es una norma de obligado cumplimiento para que el sistema sanitario no haga esperar más de un tiempo máximo a las personas en procesos críticos.

-Se ha hablado de establecer procesos correctores, con derivaciones a centros privados de los pacientes que superen las esperas máximas. Eso había provocado cierto malestar en algunos grupos. ¿Eso se ha eliminado?

-Sí, sí. Eso se ha eliminado.

-Entonces, ¿qué hará el Sespa cuando algún paciente llegue al tiempo máximo de espera de esas patologías recogidas en el decreto y que se consideran críticas? ¿Cuál será el elemento corrector?

- El decreto establece que utilicemos toda nuestra red hospitalaria pública, que no solo son los hospitales que gestiona el Sespa sino también aquellos cuatro que tienen un convenio singular. Utilizaríamos los del convenio singular para aumentar las derivaciones y así intentar cumplir los tiempos. Su entrada en vigor será dentro de poco. No quiero dar una fecha pero será pronto. Hay un documento que me gusta mucho, que siempre menciono, un libro de la OCDE del año 2013 y publicado en 2014, que estudia todas las experiencia de países y las divide entre las que son efectivas y las que no. Según ese documento, los decretos de tiempos máximos han sido un éxito. Y justo menciona a Portugal como país de éxito. Portugal tiene una sanidad central, gestionada directamente desde el ministerio. Lo que ha hecho es listas conjuntas de pública y privada y cuando uno ha consumido el 75% del tiempo máximo de espera salta la alarma para que automáticamente sea derivada o atendida en cualquier hospital público o privado, en función de la situación de cada lista. Han conseguido una mejora importantísima. A nosotros el decreto nos va a ayudar a gestionar una mejoría importantísima porque nos obliga a poner el foco sobre este tema. Vamos a intentar que ninguna persona supera estos tiempos. No llegaremos al 100% desde el principio pero lo vamos a intentar.  

-La sanidad asturiana va a tener que lidiar con retos importantísimos como el envejecimiento de su población y el incremento de la longevidad. ¿Esto está previsto? ¿El sistema está preparado para el incremento de la atención que requerirá?

-Ese es un problema que no afecta solo a Asturias ni solo a España. Afecta a todos los países desarrollados y en especial a Europa. La mejora de la calidad de vida implica también un aumento de la esperanza de vida y hay más personas con más edad. Por otro lado, la disminución de la natalidad hace que cada vez tengamos menos jóvenes. Esto es un reto que obliga a la transformación de todos los sistemas sanitarios. ¿Estamos preparados? Nos estamos preparando. Tenemos muchos proyectos en marcha orientados a la atención de esa problemática que tiene que ver con el envejecimiento, fundamentalmente en dos campos, la fragilidad que conlleva el ser mayor, que requiere un abordaje diferente a un joven, y el incremento de las enfermedades crónicas. Nos estamos preparando para ello pero aún necesitamos una preparación mayor. Hay todavía en el escenario cuestiones que no se han dilucidado, de qué es mejor, lo más adecuado o apropiado. En Asturias, estamos intentando poner en marcha muchas cosas, hay un programa buenísimos de envejecimiento activo que transfiere la responsabilidad a las personas y esto es importante. Hay una tendencia que llevamos haciendo aquí desde la revolución de la Atención Primaria de atender a las personas de la forma más cercana a sus domicilios, de manera que vayan poco al hospital y que estén mejor atendidos en casa. Lógicamente, habrá que fortalecer y mejorar muchísimo todo lo que tiene que ver con la atención domiciliaria, que eso hay que darle una vuelta. Hay un documento del ministerio de hace unos años que me parece francamente bueno sobre la estrategia de atención domiciliaria donde los paliativos y lo que ahora llamamos domiciliaria hospitalaria se unen, intentando que todo dependa de la Primaria, como ya creo que es mejor. Hay que poner ahí más recursos. Vamos a revisar la estrategia, que ha sido buena pero que merece una revisión. En una conferencia reciente sobre este tema en Londres, un experto dijo que el ejercicio físico era la mejor medida para luchar contra el envejecimiento, de manera tal que hay un porcentaje muy elevado de problemas de salud que con el incremento del ejercicio físico no habría y se prolongaría más la vida sin enfermedades y eso nos daría tiempo para pensar en escenarios y ver qué sería lo más correcto. Porque todavía no hay evidencia clara de qué es lo más correcto. Sin embargo, es importante destacar todo lo relacionado con la atención sociosanitaria. Tenemos un plan aprobado y uno de sus objetivos fundamentales es conseguir que los establecimientos residenciales que ya tenemos haya camas de cuidados de enfermería, de manera que podamos tener a pacientes transitorios que van de una pérdida de autonomía por una enfermedad aguda hasta el domicilio. Esto es la sustitución de esos macrocentros específicos pero creo que es una buena medida. Uno de los retos más importante va a ser de gestión no de hacer cosas nuevas, sino de gestionar lo que ya no tenemos. Y no tanto en el Sespa como en el ámbito local, que corresponde mucho a los ayuntamientos: las residencias de mayores, pero también los servicios de cátering a domicilio, la atención domiciliaria, las ONGs que trabajan en local,… Todo esto hay que ponerlo a trabajar de manera adecuada para atender a las personas mayores que pierden la autonomía por culpa de enfermedades crónicas. Si esto lo coordinamos muy bien, tenemos mucho ganado. Hay un informe del ministerio que todavía no es público con todos los recursos que tiene el sistema sanitario. Cuando ese informe se conozca vais a ver que Asturias tiene más de todo y además de largo. Más médicos, más personal de enfermería, más fisioterapeutas,… No hay que quitar nada pero estamos en muy buena disposición para poder hacer una buena planificación.

-¿No necesitamos médicos? ¿Dónde están todos esos residentes que Asturias ha estado formando en los últimos años? Hay algunas especialidades con graves carencias.

-Es muy sencillo. Ha habido una disminución de los residentes que se vienen formando en estos últimos años en algunas especialidades, básicamente en Medicina Familiar y Comunitaria, que en Asturias ha sido de más del 20%. ¿Por qué? Porque los criterios para acreditar unidades docentes incrementaron la exigencia y, por tanto, se han perdido plazas. Hay menos residentes de Familia y en alguna otra especialidad también. ¿Este es el problema? No. El problema es que se jubilan más profesionales porque el sistema sanitario español se construyó todo a la vez en los años 70 y los médicos que fuimos entrando a lo largo de esos años para cubrir todas esas plazas nos estamos haciendo mayores y el nivel de jubilaciones de los dos últimos años y en los próximos tres va a ser mucho mayor que el número de residentes que se forman. Por lo tanto, hay déficit.

El gerente del Sespa, José Ramón Riera
El gerente del Sespa, José Ramón Riera

-Pero si este es un problema estructural del sistema sanitario que se creó en los años 70, esto se veía venir…

-Si pero la responsabilidad no es nuestra. Nosotros somos una comunidad autónoma que no tiene esta responsabilidad. La responsabilidad de la formación y de la docencia es de las pocas competencias que tiene el Ministerio de Sanidad. Y desde hace ocho años nosotros no estamos en esa gestión que es justo cuando comienza esa problemática. Nuestro consejero ha sido, si no el primero, de los primeros en alertar de la necesidad de aumentar las plazas MIR. Ojo, es lo que hemos dicho. Con los médicos que terminan este año en comparación con los que se jubilan ya tenemos un déficit de 20, si todos se quedaran aquí. En algunas especialidades no tenemos ni el número mínimo adecuado para cubrir. Pero esta planificación hay que hacerla a nivel nacional. ¿Qué ocurre? Los residentes ahora viajan más que antes. De los que tenemos en Asturias, el porcentaje más alto son asturianos, pero cada vez es más grande la proporción que viene de fuera y que cuando terminan la residencia no se quedan.

-¿Han hecho algún estudio con este tema, cuántos se quedan y por qué no lo hace el resto?

-No tengo ese dato exacto pero calculamos que hay un porcentaje de residentes que se queda de entre el 70% y el 80%, aunque varía según la especialidad. Viendo las plantillas es verdad que necesitamos más gente. Pero si vemos a los profesionales que tenemos trabajando, con los ratios por población o por camas, todos los indicadores que nos imaginemos son buenos. No me faltan ahora profesionales pero me van a faltar. Tenemos un índice de jubilaciones de más de 100 médicos al año.

-Mientras el Consejo Interterritorial estudia y aprueba esas medidas de planificación para toda España, donde se habla precisamente de incrementar las plazas MIR, en Asturias ya desde la Administración están planteando soluciones. Hablan de permitir retrasar la jubilación de los médicos de los 65 a los 70 años, una medida de la que no eran muy partidarios, y el consejero, de cara al verano, ya ha hablado también de rescatar las polémicas peonadas para no crear más tapones en la lista de espera.

-Debe quedar claro porque con esto me parece que ha habido confusión. La jubilación es forzosa a los 65 años, nadie puede retrasar eso. En nuestro plan de recursos humanos tenemos establecido un proceso por el que las personas que quieran voluntariamente quedarse lo piden y si tienen la valoración psicofísica adecuada para seguir en activo y si en esa especialidad no hay en las bolsas de demandantes de empleo no hay profesionales apuntados, entonces se quedan. Ese es el criterio número uno. Otra fórmula para quedarse es, yo tengo un conocimiento que es único y que necesito transferir a otros que vienen detrás y no he tenido el tiempo de hacerlo, por mis peculiaridades profesionales también me quedo. Hasta hace poco tiempo era excepcional los que se quedaban porque en las bolsas había gente de sobra. Pero ahora no hay. Así que ahora la mayor parte de la gente que pide quedarse se queda. Entendemos que no tenemos que hacer nada más. No hacemos una recertificación a nadie. Entendemos que son personas absolutamente válidas para seguir en el sistema y siguen. En Atención Primaria hay un volumen de médicos que piden quedarse y se están quedando todos porque no hay. En Atención Primaria es donde tenemos el problema número uno.

-¿Y en Pediatría?

-En Pediatría estamos teniendo problemas también pero es de redistribución de los pediatras que es un asunto de gran dificultad. En Asturias tenemos una gran variabilidad entre el número de niños que atienden unos profesionales y otros. Hay pediatras que atienden a 300 mientras que otros a más de 1.200. Lo ideal sería poder tener un número equilibrado que está ajustado en toda la literatura sobre 800 niños. Es difícil hacer ese ajuste porque luego hay otros elementos que entran en juego, como son los territoriales. Efectivamente, hay medidas de gestión sanitaria que podrían hacerse pero que serían muy difíciles. No obstante, lo que estamos haciendo es incorporar a todos los pediatras posibles, hemos sacado todas las plazas que teníamos libres prácticamente a la OPE, con una novedad que los de Hospitalaria se examinan a la vez que los de Primaria para que no haya los líos en los que nos hemos visto metidos otras veces. Porque aquí la gestión se hace sobre las expectativas de las personas. Los que terminan Pediatría mayoritariamente quieren estar en los hospitales y buscan todos los caminos, incluso algunos poco usuales, para ir a Atención Hospitalaria. Por ejemplo, tenemos alguno que tomó posesión de una plaza en Atención Primaria y, después, por promoción interna, que le asistí el derecho, se fue al hospital y nos quedó la plaza vacante. Porque tampoco quieren a cualquier hospital. Quieren ir a los más grandes, que están en el centro. No es porque los asturianos seamos raros. Esto pasa en todos los sitios.

-Precisamente uno de los asuntos que se están abordando en el Consejo Interterritorial es qué medidas se pueden adoptar para cubrir esas plazas en centros o en hospitales alejados que son difíciles de cubrir. ¿Qué se puede hacer para equilibrar? ¿Cómo va esa bolsa de cobertura de puestos de difícil desempeño aprobada por el Sespa?

-Estamos intentando ver cómo cubrir esas plazas de difícil cobertura. La bolsa todavía no ha podido entrar en funcionamiento porque tenemos un problema de los sistemas de información que no nos permite ponerla en marcha. Es un problema puramente técnico que estamos tratando de resolver. A veces los problemas de los sistemas de información están detrás de mucho de lo que nos pasa y la gente no lo sabe o no lo cree. ¿Por qué? Pues porque avanzamos más nosotros con los papeles que los informáticos que, por cierto, son bien pocos para estar en una sociedad digital. Esto me preocupa tanto como la falta de pediatras. En definitiva, estamos preocupados porque creemos que para cubrir los puestos de difícil desempeño hay que incentivar de dos formas, económicamente y también con la puntuación para los concursos de diverso tipo. Hay también un marco legal que hay que respetar pero hay una sentencia reciente del Supremo que permite esta incentivación que antes no se permitía.

-¿Cuáles son las plazas de más difícil cobertura?

-En Asturias se dan situaciones muy curiosas. Plazas que a priori podrían parecer de difícil cobertura las tenemos resueltas y otras que pensarías que se van a cubrir muy bien, como es la de pediatra de Llanes, pues resulta que hemos tenido que hacer una gestión de meses para cubrirlas. Entonces, ¿Llanes es de difícil cobertura? Pues parece que, en Asturias, Llanes es de difícil cobertura. En Castilla y León, esa plaza la cogerían sin dudar. Hay también otros condicionantes. ¿Qué experiencia tengo de estos años en el Sespa? Hablamos siempre de una medicina personalizada y de precisión. Hay que hablar también de una gestión personalizada y de precisión, que respete y tenga en cuenta las expectativas de cada profesional. Ya ni siquiera valen las expectativas de los colectivos ni de las especialidades, no solo en los médicos sino en todos los cuerpos. Hay que tener esto en cuenta para la toma de decisiones. En la gestión de las personas está el éxito o el fracaso de una institución. Porque puedes equivocarte en la construcción de un edificio o en la compra de tecnología pero eso se corrige. Pero con las personas es todo más delicado.

-El otro tema que le apuntaba eran las peonadas o las horas extra si prefiere esa terminología, un procedimiento que ha sido siempre muy polémico. ¿Se va a rescatar este verano para combatir las listas de espera?

-El consejero ha dicho, y no puedo estar más de acuerdo, que se estudiará, y en eso estamos, estudiando todas las posibilidades para que las demoras en consultas externas, que es a lo que el consejero se refirió, no alcancen unas cifras que no se puedan tolerar. Precisamente, porque en las medidas de gestión estamos casi al máximo del rendimiento que se puede obtener con las jornadas habituales y porque no hay personas para ser contratadas y aumentar la productividad. El consejero lo que ha dicho es que vamos a estudiar qué podemos hacer para aumentar la producción en aquellos sitios más críticos y en eso estamos. En función de ese análisis tomaremos las medidas que haya que tomar. Y una de las posibles, que probablemente haya que tomar o no, sea los planes extraordinarios que se llevan haciendo desde siempre en el caso de las cirugías complejas, que es necesario porque una cirugía compleja no acaba a las tres de la tarde. En definitiva de lo que se trata es que de poner al alcance de los ciudadanos todos los medios que son adecuados. Lo que nos importa es que las personas no esperen más allá de lo tolerable.

-Hablabamos antes de Atención Primaria. El pasado fin de semana fueron las oposiciones y se ha producido una fuerte polémica entre el personal del Servicio de Atención Continuada (SAC) que dice que no se les había comunicado que sus plazas estaban dentro de la oferta y que pensaban que eran solo plazas de equipo. ¿Qué ha pasado con esta explicación? ¿Cómo se puede entender que eventuales con tantos años de experiencia no supieran que sus plazas habían salido a concurso? ¿Qué ha fallado?

-El consejero ha dado explicaciones en la Junta. El escenario cambia completamente desde junio de 2017. Los SAC se crearon en el 2005 y muchos de los entonces médicos de refuerzo se hacen interinos. Desde entones, vienen haciendo una labor impresionante, cubriendo las franjas horarios más difíciles y en las zonas más complicadas. Esas plazas de difícil cobertura gracias a los SAC se hacen de fácil cobertura. Entendíamos que no procedía desestabilizarles, habiendo trabajado mucho incluso desde antes de 2005. Pero la ley de presupuestos de 2017, que sale publicada en junio de ese año, obliga a que el 8% de interinidad se consiga en todas las categorías profesionales y te facilita para conseguirlo una tasa adicional y te fija los criterios de cómo puedes conseguir esa tasa adicional para bajar al 8%. Te dice que todos los que estén en una plaza de interinos o cubierta ininterrumpidamente desde tres años atrás son objeto de la tasa adicional. Y nos dice que podemos sacar hasta el 90% de esas plazas. Ahí viene el lío con el SAC que están en la plantilla orgánica y cuyas plazas están afectadas por esa normativa. Porque luego tenemos más de 90 eventuales fuera de plantilla en Atención Primaria, que están básicamente atendiendo en las urbes, en parte hacen labor del SAC y en parte cubren a los médicos del cupo que faltan, por enfermedad o también por jubilaciones. Hay que tener en cuenta que en nuestra plantilla orgánica hay solo una categoría que es médico de familia, pero con dos destinos diferentes, hay un destino funcional que es equipo y otro que es área y aquí es donde están los SAC. Ahí está el gran lío porque de las 124 plazas que cumplen los criterios para bajar la tasa de interinidad muchas son SAC. Además, cuando en julio de 2017 se empiezan a negociar las plazas, se estableció como criterio que no hubiera traslados, pero hubo que hacerlos. Para esas 124 plazas teníamos 71 plazas de médicos de Primaria de equipos pero al haber traslados nadie iba a aceptar que saques justo las que no son de equipo porque hay que ofertar plazas de cierta calidad. Además, tenemos que tener en cuenta que continuamos con el decreto de 1999 y eso nos obliga a sacar a traslados justo la mitad. Así que la mitad de esas 71 plazas de equipos han quedado para el concurso de traslados y no para bajar la tasa de interinidad.  

-Pero, al margen de todo ese proceso que explica, ellos dicen hasta que 48 horas antes no sabían que sus puestos estaban en la oposición y que por eso muchos ni se han presentado.

-Hemos hablado de esto con los sindicatos, de la oposición y también de la equiparación salarial de los SAC, cuya primera parte está a punto de ir a Consejo de Gobierno. Todo esto es de diciembre de 2017 se habla con los sindicatos en reuniones e informales. Los sindicatos fueron informados como una semana y media antes de que se publicaran los destinos. Hay algo con lo que estoy en completo desacuerdo y es que nos acusen de haberlo hecho a propósito. No es cierto. En la plantilla orgánica nueva, que si todo va bien se aprobará en dos o tres meses, hemos creado 80 plazas más de Atención Primaria, completamente nuevas para equipos. Es decir, tendríamos una cancha de 80 plazas más para jugar. Con esta tasa adicional que nos llegó, no hemos podido hacerlo mejor. Los SAC tienen que ser conscientes de que el 100% son interinos. Esas personas tienen que saber que hay una OPE y que tienen que presentarse.

-Cambiando radicalmente de tema, Asturias ha puesto en marcha un nuevo protocolo para tratar de reducir la tasa de suicidios que es la más elevada de España. ¿Cómo va esa experiencia? ¿Ya cuenta con resultados? ¿A qué se debe esa tasa tan elevada?

-Creo que ya hay una primera evaluación de la experiencia. No tengo los datos concretos pero es positiva. ¿Por qué Asturias tiene más suicidios? No tengo esa respuesta. Caben varias posibilidades, en función del enfoque. Creo que es más una pregunta para expertos en salud mental. Desde luego, no tenemos más tasa de suicidios en Asturias porque tengamos un sistema de salud mental más deficiente que en otras comunidades, porque no es así. El protocolo de detección de riesgo de suicidios intenta que aquellas personas que tengan factores de riesgo puedan ser atendidas de manera longitudinal desde salud mental, es decir, de manera integral. Hasta ahora esto no ocurría. Pretendemos que con esto descienda esa tasa. Si yo me fijo en aquellas personas con más riesgo y las atiendo, aminoro el porcentaje porque manejo médicamente el riesgo. Esta es la clave. Pivota sobre todo sobre Atención Primaria, se ha dado formación específica en toda Asturias, algo básico para extenderla a toda la región. Luego habrá que ver la evaluación completa. Salud Mental del Área VIII lo valora muy bien. Es lógico también que el primer protocolo autonómico que se establece en España que, por cierto, fue muy demandado en la Junta, tenga cierta contestación por algunos grupos que ven que no se ha completado o que no se ha contado con ciertos colectivos. Hay críticas que son sanas y hay aspectos que tenemos que incorporar. Pero hay un panel de expertos amplísimo de todas las tendencias que ha participado en este protocolo. No conozco ningún protocolo, y especialmente en salud mental, que no tenga cierta contestación. Hay que esperar a que se complete y ver qué se consigue. Si dentro de dos años, la tasa de suicidios sigue alta, veremos. También hay que manejar las estadísticas con cuidado. No estamos hablando de miles. Afortunadamente, son menos.

-Estamos a punto de cumplir un aniversario más del nuevo HUCA. ¿Es ya ese gran trasatlántico de la sanidad asturiana? ¿Cree que estuvo sometido a un debate extremo en sus primeros años? ¿Qué percepción tienen los asturianos de este hospital de referencia?

- No estaba en la gestión en ese momento pero los compañeros hicieron lo correcto cuando decidieron inaugurarlo. Fue una de las mejores decisiones de la sanidad asturiana. El éxito, una vez tomada esa decisión, es de los profesionales que hicieron la mudanza y que iniciaron todo ese trabajo en el HUCA. A ellos se les debe el éxito de esta empresa. Porque el esfuerzo que hicieron es grande. Cualquier traslado tiene problemas y más uno de 7.000 personas. Y los problemas los han resuelto magníficamente en cada departamento, en cada unidad de enfermería, en cada consulta, en cada lugar con un equipo de profesionales. Cada vez que uno va al HUCA o cada vez que uno se encuentra con alguien que ha ido al HUCA es la referencia del sistema sanitario asturiano y es para sentirse orgullosos. Hay que acordarse de cómo se gestó desde el 90 hasta el 2014. Hay mucha gente que luchó mucho y superó un montón de obstáculos. El HUCA es un proyecto de todos los asturianos y ya nadie lo duda. Es un hospital que, por cierto, está llegando a lo que decíamos de la gestión sin papeles. Es un esfuerzo enorme pero cuando uno va a una planta de enfermería y todo es sin papeles confiere una seguridad enorme. Es impresionante todo lo que se ha conseguido.

-¿Hubo enchufes en algún servicio del HUCA? Ese ha sido uno de los temas más polémicos de esta legislatura que ha terminado incluso en los tribunales.

-Existe un dictamen de la propia comisión de investigación de la Junta General, que salió adelante con el voto en contra del PSOE, cuya conclusión no demuestra que haya habido nada. Solo hay que leerse el propio dictamen. No se han dado las irregularidades que conllevaron la apertura de la propia comisión. Somos la comunidad con más transparencia en las listas de espera y no son mayores desde que llegamos. Pero hablando del trato de favor, si hay trato de favor a uno o dos es malo, pero también lo es que se diga que es un vicio general.

-Hemos hablado de polémicas, conflictos, necesidades. Pero también es cierto que el Principado es una de las regiones con mejor valoración de la sanidad en todas las encuestas realizadas a los ciudadanos y es también una de las regiones con menos seguros privados suscritos. ¿A qué lo atribuye? ¿Cómo se entiende que haya esta valoración pero, al mismo tiempo, tanta polémica?

-Eso es lo que me da más responsabilidad. La sanidad asturiana es patrimonio de todos los asturianos y el éxito que puede tener es porque ha habido una continuidad en los gobiernos que han dedicado la mayor parte de su presupuesto a la asistencia sanitaria. En Asturias, a pesar de la crisis, nunca se ha dedicado menos del 40% del presupuesto. Y estamos siempre en el rango de gasto per capita mayor. Siempre hemos estado ahí. Y eso es porque los gobiernos de Asturias entienden que ese gasto merece la pena porque es una inversión. Y se critica exactamente por lo mismo, porque es un trozo del pastel presupuestario muy amplio e, incluso del PIB. Hay mucha cancha para hacer crítica, crítica que por otra parte no viene mal, porque permite establecer procesos de mejora. En otra buena parte es crítica oportunista y falaz y eso también hay que hacérselo ver a los ciudadanos para que no caigan en estas trampas que no contribuyen a mejorar nada. Las mismas críticas que hace aquí la oposición las hace la oposición correspondiente en otras comunidades. Aquí quizá ha habido demasiado foco con las listas de espera pero en Castilla y León, también. El consejero está acostumbrado a pasar gran parte de su tiempo respondiendo en la Junta.  

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