Redacción

El independentismo catalán ha girado hacia Oviedo, aunque sea tangencialmente. Los secesionistas huidos a Bélgica demandan al juez Pablo Llarena por su falta de «imparcialidad». El origen de este asunto, de gran calado, está en las declaraciones a los medios de comunicación que el magistrado realizó tras una conferencia en Oviedo sobre delitos económicos. Ese día, el 23-F de este año, Llarena afirmó en el Reconquista, a preguntas de los periodistas, que en España no hay presos políticos. Esa declaración ha sido la espoleta para que Llarena haya sido citado a declarar por un juez belga tras una demanda de Puigdemont. «Estamos siendo perseguidos por la ideología del juez tal y como quedó de manifiesto en su conferencia de Oviedo», ha dicho el expresidente de la Generalitat. Afirmaciones erróneas, ya que Llarena no vertió esa opinión en una conferencia, sino al acabarla. «Ha vertido opiniones que son indicios de sus prejuicios que le están llevando a vulnerar nuestros derechos», ha denunciado también Comín junto al resto de exconsellers y el equipo de abogados que les defienden en Bélgica.

Dolor y redención de Cherines 

Intensa jornada la vivida ayer por Mercedes Fernández en Madrid y reflejada por sus redes sociales y con huella fotográfica. En una de ellas aparece acurrucada junto a Mariano Rajoy, desolada sobre su hombro, apesadumbrada por la marcha del expresidente, que ha visto como en apenas diez días pasaba de ser una referencia de los conservadores europeos a retirarse de la política. El tiempo corre a velocidad de vértigo. En otra fotografía, Cherines, ya recuperada del golpe y del dolor de la marcha rajoydiana, conversa animadamente con Alberto Núñez Feijoo, a quien las quinielas ubican como sucesor de Rajoy. Lo dicho: el tiempo corre a velocidad de vértigo, y a rey muerto, rey puesto.

Llamazares y la ultraderecha

Llamazares ha vuelto a toparse con la extrema derecha. El partido Actúa, la formación de izquierdas promovida por el diputado junto a Baltasar Garzón tiene un conflicto en Baleares con un ultraderechista, Jorge Campos, que lidera el partido Actúa Baleares, que se acaba de coaligar con Vox España. Llamazares ha denunciado los perjuicios que le ocasiona el uso del nombre que tiene registrado en exclusiva ante el Ministerio del Interior. El diputado envió el pasado 16 de marzo un burofax a Jorge Campos en el que le urgía a dejar de emplear la denominación Actúa Baleares porque contraviene la norma que impide adoptar nombres registrados que induzcan a error.

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El independentismo gira hacia Oviedo