Redacción

Preparados, decididos y con pocos nervios. Así se sienten buena parte de los estudiantes que hoy se enfrentan a los primeros exámenes de la EBAU (Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad). El ambiente que se desprende del campus de El Cristo es más distendido que nervioso. Si bien, ello no obsta a un último repaso en grupo, para no olvidar lo esencial de cada área de conocimiento. Así, unos optan por repasar a Ángel González o a Rosalía de Castro minutos antes del examen, mientras esperan a que el resto de compañeros entren en el aula donde dará comienzo el primer examen. Otros, en cambio, prefieren sentarse en soledad, para evitar distracciones. Y no faltan los que aprovechan para sacarse fotos para compartir en sus redes y así dejar constancia de este momento.

Entre las que optan por alejarse del barullo están Paula Bolaños y Laura Bartolomé, de Gijón y Langreo respectivamente. Ambas aseguran no estar muy nerviosas, «aunque depende de lo que caiga», cuenta Bartolomé. Es la segunda vez que la langreana se enfrenta a las pruebas de acceso y afirma que «metieron nuevas cosas en literatura» y que por ello no está muy segura. De lo que sí están seguras es de lo que quieren estudiar. Bolaños se decantará por Estudios Ingleses en el Campus de El Milán, mientras que Bartolomé prefiere emigrar a Salamanca para adentrarse en el mundo de la Criminología.

Más revolucionados están un grupo de ovetenses que esperan al resto de sus compañeros en la entrada de la Facultad de Derecho. Son Laura Suárez, Laura Valle y Raúl Alonso. Tanto Suárez como Valle se sienten preparadas, aunque un poco inseguras, mientras que Alonso dice que lo lleva fatal, «pero siempre nos quedará junio», bromea. Sus compañeras ríen, pues consideran que exagera y que, en realidad, lleva el temario tan bien como ellas (sin escatimar en la tensión inherente a todo examen). Los tres cuentan con un buen expediente y confían en entrar en los grados que han elegido: Fisioterapia para Laura Suárez, Biología para Lucía Valle e Ingeniería Informática para Raúl Alonso.

Entre la multitud destaca un grupo de cuatro estudiantes que portan los apuntes pero que no los miran. Sus rostros desprenden una calma poco habitual para las circunstancias y así lo confirman sus testimonios. Tomás Pérez, Carlos Martín, Ángel Aznares y Francisco Javier Aira dicen estar «preparados y tranquilos». De hecho, pensaban que iban a estar más nerviosos. Todos ellos confían en pasar la nota de corte sin problema para estudiar Telecomunicaciones en Madrid, Medicina en Oviedo, Tecnología en Gijón y Medicina en Oviedo, respectivamente. Igual de tranquilas están Marta García, Ana Fernández y Sira González, que, sentadas en el suelo, apuran los momentos previos a entrar al aula para repasar en grupo. «Nos sentimos preparadas y creemos que nos saldrá mejor que en el instituto, ya que eran muy estrictos corrigiendo», comentan. En cuanto al grado por el que optarán, tampoco dudan, Fernández y González quieren irse a Madrid para estudiar Arquitectura, mientras que García aspira a quedarse en Oviedo para estudiar ADE.

Aunque hasta el jueves no probarán la libertad para dar comienzo al que se considera el mejor verano de sus vidas, las langreanas Sandra García y Estívaliz Gonza tienen «ganas ya de que termine todo». García quiere entrar en Psicología, aunque si no lo consigue optará por Logopedia. Estívaliz confía en no tener problemas para pasar la nota de corte de Enfermería. Por su parte, Román Rodríguez y Alejandro Romero, muy seguros de sí mismos, quieren optar por carreras técnicas como Física o Igneriería Informática. Si bien, Romero duda y considera como opciones factibles Telecomunicaciones e incluso Derecho.

Ya casi es hora de empezar y los revisores empiezan a llamar a los alumnos a las aulas. Identificación en mano, los estudiantes van entrando uno a uno, en orden y guardando silencio para que todos puedan escuchar el llamado. Dentro, prueban que sus bolígrafos funcionan y que no se les ha olvidado nada. Muchos se dan ánimos y se desean suerte. Los nervios son transitorios y la seguridad prevalece. Parece que esta generación tiene más que claro lo que quiere.

El proceso

Un total de 4.004 estudiantes, 2.287 mujeres y 1.717 hombres, se examinan de la Prueba de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) correspondiente a 2018 hasta el próximo jueves 7 de junio. Esto supone un incremento del 8,39% respecto a 2017, cuando los estudiantes convocados al examen fueron 3.668.

La publicación de las notas se llevará a cabo el 14 de junio a través de la página web de la Universidad de Oviedo. El tribunal estará compuesto por 384 personas, y el número de sedes para el examen de junio será de 13: cuatro en Oviedo/Uviéu, 3 en Gijón/Xixón, 2 en Avilés, y una en Mieres, Ribadesella/Ribeseya, Cangas del Narcea y Tapia. Por su parte, la convocatoria extraordinaria tendrá lugar del 3 al 5 de julio.

Los estudiantes titulados de Bachillerato deberán examinarse de las 4 asignaturas, que constituyen la fase de acceso, cursadas en segundo curso de bachillerato según la modalidad e itinerario realizado. Cada ejercicio de la fase de acceso se calificará de 0 a 10 puntos. La calificación de la fase de acceso será la media aritmética de las calificaciones numéricas obtenidas en cada una de las materias, expresada en una escala de 0 a 10 puntos con tres cifras decimales y redondeada a la milésima. Esta calificación deberá ser igual o superior a 4 puntos para hacer media con la calificación final del bachillerato.

La nota de la EBAU se calculará ponderando un 60 por 100 de la calificación final del Bachillerato (NMB) y un 40 por 100 de la calificación de la fase de acceso de la prueba (CFA). Se entenderá que un estudiante o una estudiante reúne los requisitos de acceso cuando el resultado de esta ponderación sea igual o superior a 5 puntos.

Entre las novedades de este año, se encuentran que la nota de acceso a la Universidad tendrá una validez indefinida, y que las y los estudiantes podrán examinarse, en la fase de admisión, de una segunda lengua extranjera, diferente de la examinada en la parte obligatoria.

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Preparados, decididos y con pocos nervios para la EBAU