«Sancta Ovetensis»: La Cámara Santa y los tesoros de la Catedral de Oviedo

La basílica esconde las mejores piezas de la cultura y la historia de la Europa Occidental de los últimos mil años

Catedral de San Salvador de Oviedo
Catedral de San Salvador de Oviedo

Redacción

Pasear por el casco antiguo de Oviedo es viajar al pasado. Existen infinidad de detalles escondidos entre sus calles que definen el carácter de una ciudad milenaria. Pero si algo destaca en Oviedo por su estilo y belleza es, sin duda, la catedral de San Salvador, refugio para los devotos y para los innumerables tesoros que alberga. La construcción de esta emblemática catedral fue un proceso largo que aglutinó tres siglos de construcciones. De estilo románico, gótico y barroco, se inicia su construcción en el siglo XIV y se finaliza a mediados del XVII.  

«Torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura», así describía Leopoldo Alas, «Clarín», la torre de la catedral, especial peculiaridad que destaca sobre las demás edificaciones de arte sacro presentes en España, pues es la única que tiene la catedral. El diseño inicial del pórtico se remataba con dos torres, aunque finalmente se decidió por la construcción de solo una. Aunque lo hace impresionante a la basílica de San Salvador no es su arquitectura y su arte, sino la gran cantidad de reliquias que custodia. Es por eso que también recibe el nombre de Sancta Ovetensis. 

 

Interior de la catedral
Interior de la catedral

En la parte trasera de la catedral se encuentra la Cámara Santa. De estilo prerrománico es, junto con la Torre Vieja o de San Miguel, el edificio más antiguo del conjunto. Es aquí donde reposan todas las reliquias y tesoro catedralicios, defendidos por la torre anteriormente citada. Se cuenta que Alfonso II el Casto, que siempre se consideró un «humilde siervo de Cristo» mandó construir la Cámara Santa en el siglo XII. Está formada por dos capillas superpuestas y sin ningún tipo de comunicación entre ellas. La inferior es la Cripta de Santa Leocadia y la superior la de Capilla de San Miguel; nombre que le viene dado por el hecho de estar adosada a la Torre de San Miguel. 

La Cripta de Santa Leocadia se construye para guardar los restos de dos santos mártires cordobeses: Eulogio y Leocricia. En el siglo XII la Capilla de San Miguel comenzó a albergar las importantes reliquias que se encontraban guardadas en la catedral como son as cruces de la Victoria y de los Ángeles, símbolos de Asturias y de la ciudad de Oviedo respectivamente, la Caja de las Ágatas y el Arca Santa que contiene un gran número de reliquias entre las que se encuentra el Santo Sudario. 

La Cámara Santa ha sufrido importantes robos y atentados a lo largo de su historia. Durante la Revolución de Asturias de 1934, la Cámara fue volada por un grupo de revolucionarios. Para su reconstrucción se utilizaron de nuevo todos los materiales. Volvió a ser consagrada el 6 de septiembre de 1942. Décadas más tarde, en 1977, la capilla sufrió el robo de las joyas que fueron recuperadas cuatro años después parcialmente desmontadas. Una vez restauradas fueron colocadas en su lugar en 1984. En 1988 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como parte de la denominación Monumentos de Oviedo y Reino de Asturias. En 2015 fue incluida, junto a la catedral, como uno de los bienes individuales del camino primitivo de Santiago. 

Gracias a las labores de restauración, lo que durante años fue una sala oscura es a día de hoy un área llena de luz que se relaciona a la perfección con la naturaleza de su arte conservado. Ahora se aprecia en toda su magnitud la pátina marfileña medieval, la perfección de las tallas románicas que reproducen las figuras de los apóstoles o la sobriedad de las cabezas del calvario. Al adentrarse en la Cámara Santa se perciben las cicatrices de la intensa historia de Asturias, conservando inalterable su mensaje y su atractivo.

Cámara Santa
Cámara Santa

Cruz de la Victoria

El rey de Asturias Alfonso III, el Magno, donó esta cruz latina a la catedral de San Salvador en el año 908. Es el principal símbolo representativo del Principado de Asturias, al figurar tanto en su bandera como en su escudo. Está formada por dos piezas de madera recubiertas con oro, esmaltes, y pedrería tallada o en forma de cabujón. 

Cruz de los Ángeles

Realizada a comienzos del siglo IX, fue donada en el año 808 por el rey asturiano Alfonso II el Casto. La Cruz de los Ángeles aparece en el escudo de Oviedo. Está formada por dos piezas de cerezo silvestre forradas con una delgada lámina de oro sujeta mediante pequeños clavos elaborados también con oro. El anverso de la cruz está adornado con cuarenta y ocho piedras, en forma de cabujón, o símbolo más.

Caja de las Ágatas

Esta arqueta destinada a guardar reliquias fue construida en el año 910 por el infante Fruela de Asturias, hijo de Alfonso III el Magno. La caja está elaborada con madera de ciprés recubierta con láminas de oro repujadas y adornadas con temas florales estilizados. Tras el robo de 1977 tuvo que ser restaurada por la Comisión para la restauración de las Joyas Históricas de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo junto con la Cruz de los Ángeles.

Arca Santa

Cuenta la leyenda que el Arca Santa proviene de una caja de madera de cedro que contenía, en Jerusalén, reliquias de Jesús y de María, entre ellas, el Santo Sudario. Tras la invasión de los persas en Palestina en el año 614 el arca comienza un viaje que le lleva a Cartagena. Entre el año 812 y 842 fue trasladada hasta Oviedo por Alfonso II El Casto, lugar en el que se custodia desde entonces. 

Santo Sudario

Se trata un pañuelo de lino manchado de sangre y alguna quemadura de velas, con una forma rectangular de medida 83x53 centímetros. Se le venera como una de las prendas funerarias mencionadas en el Evangelio de Juan: un «sudario» que cubría la cabeza de Jesús de Nazaret. Esta a disposición del público únicamente tres días al año: Viernes Santo, el 14 de septiembre y el 21 de septiembre, San Mateo Apóstol.

La Cámara Santa se encuentra abierta al público de lunes a sábado. Los domingos, 1 y 6 enero, 15 agosto, 8 y 21 septiembre, 1 noviembre y 25 de diciembre, permanecerá cerrado. El precio de la entrada es de de 7 euros visita completa y 5 euros visita parcial.

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