«Que haya profesores de Islam, católicos y evangélicos es un disparate»

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCION

ASTURIAS

José Luis Iglesias
José Luis Iglesias

José Luis Iglesias deja la presidencia de Asturias Laica después de una década de demandas para afianzar la separación entre la religión y el Estado

10 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

José Luis Iglesias deja la presidencia de Asturias Laica tras una década de proyectos en los que situó a la comunidad como el territorio con mayor número de municipios adheridos a la red de alcaldías laicas, con una constante reivindicación de la separación de las creencias religiosos de los ámbitos públicos e institucionales y con la demanda, destaca ante todo, de ganar «la libertad de conciencia». En la semana en la que por primera vez un presidente del Gobierno y los miembros de su gabinete tomaron posesión de su cargo sin la presencia de un crucifijo, Iglesias repasa sus diez años de trayectoria al frente de la organización.

--Diez años al frente de Asturias Laica dan para mucho, ¿qué balance hace de esa década?

--Si contamos el tiempo en el que no existía la asociación pero se formó la Plataforma Laica son más de diez años y luego ya en la asociación, sí como una década. No cabe duda que yo haré una valoración subjetiva, que los frutos que haya dado los tiene que valorar la sociedad en su conjunto; pero la mía es que el balance es positivo, no podría ser de otra manera porque el laicismo es el último y más moderno de los movimientos sociales, que surge de una necesidad, de una reivindicación de separación entre la iglesia y el estado aunque el objetivo último del laicismo no es ese sino conseguir la libertad de conciencia. Cuando empezamos diez años atrás, sus bases, su pensamiento teórico en España estaba totalmente olvidado. Casi desde la II República y, de hecho, la propia palabra laicismo era ignorada y malinterpretada; no se sabía nada del IBI, de que la iglesia no paga impuestos, no se sabía nada de las inmatriculaciones, no había las campañas tan fuertes que hay ahora para pedir que la religión esté fuera de la escuela o de que no se marque la casilla de la iglesia en la declaración de la renta. Y por ejemplo en la demanda para que se cobrara el IBI Asturias fue pionera, fue aquí donde se hizo la primera campaña y era un tema desconocido en toda España.

--¿Cuál diría que ha sido el principal avance del laicismo en ese tiempo?

--Todas las cuestiones relacionadas con la separación entre la iglesia y el estado son asuntos que caminan muy, muy lentamente. Hay que tener muchísima paciencia, hay que marcarse la consecución de objetivos a muy largo plazo, no estamos ante políticas de gobierno sino ante políticas de Estado y la variación de esas políticas es tremendamente complicada. Estamos en un país, es una característica de España, en el que los movimientos sociales son muy débiles y tiene que ver por cómo fue el proceso de la Transición en este país y cómo fue en Europa donde el fascismo fue derrotado en la II Guerra Mundial. Eso marca una enorme diferencia en la historia y hace que en este país la participación en movimientos sociales sea muy baja; incluso en el movimiento obrero, que es el primero, resulta que España tiene la tasa de afiliación sindical más baja de Europa. La gente se queja de los partidos pero los partidos hacen lo que tienen que hacer, quieren estar en el parlamento e influir en el gobierno y lo que les preocupa es el voto y las elecciones. Lo que no hay es unos movimientos sociales potentes que presionen y obliguen a los partidos a hacer cosas que no quieren hacer. Con el laicismo pasa lo mismo, pero nosotros hemos construido un movimiento a nivel estatal, que nos federamos con Europa Laica y hoy estamos implantados en toda España.