La amenaza al carbón de Ribera aumenta la preocupación en el gobierno de Asturias

El presidente Javier Fernández destaca que defenderá «los intereses de la economía asturiana» frente a las tesis de la titular de Transición Ecológica

Javier Fernández, Dolores Carcedo y Guillermo Martínez
Javier Fernández, Dolores Carcedo y Guillermo Martínez

Redacción

Las declaraciones de la ministra Teresa Ribera, que ha manifestado que el carbón no tiene futuro, elevan el nivel de intranquilidad existente en Asturias ante lo que puede ser la política energética del nuevo Gobierno de España. El Presidente del Principado, Javier Fernández, reiteró ayer la posición que ya había expresado el viernes en el Parlamento, pero fue un paso más allá al señalar que las últimas consideraciones de Ribera hacen crecer la inquietud en el Ejecutivo asturiano.

«Mi posición es conocida, la expresada el viernes en el Parlamento. Ante las últimas declaraciones de la ministra, la preocupación va en aumento. No estoy en absoluto de acuerdo con la posición de la ministra y si esa fuese la posición del Gobierno de España, tampoco estaremos de acuerdo con la del Ejecutivo», explicó el Presidente asturiano.

Fernández incidió en las consecuencias para el conjunto de la economía asturiana de un cierre precipitado de las térmicas de generación con carbón. «Tenemos nuestra posición y vamos a defenderla con toda convicción, sabiendo las consecuencias muy negativas de otros planteamientos para la minería, para El Musel y sobre manera para la industria asturiana. En definitiva, para el conjunto de la economía asturiana. Insisto: nosotros vamos a defender los intereses de Asturias y de la industria asturiana», señaló el presidente.

El Gobierno asturiano ha incidido de manera reiterada en las consecuencias de los cierres de las térmicas, no solo por la pérdida de empleo de las propias plantas y sus efectos locales, que también, sino por la repercusión sobre los tráficos de El Musel y sobre la industria electrointensiva por la repercusión que sobre ella tiene el incremento de los precios de la energía. El Presidente del Principado ha llegado a advertir de que la clausura de las centrales podría abocar a una nueva reconversión en Asturias.

El puerto de Gijón tiene un movimiento anual de 21 millones de toneladas y, de ellos, 5 millones son de carbón para la generación térmica. Es decir, más del 20%. Se estaría hablando, por tanto, de la pérdida de todos esos tráficos y del empleo directo e indirecto que genera toda esa logística. A ello se une, tal y como también ha reiterado con preocupación el Gobierno de Asturias, la repercusión sobre la industria: un aumento del precio de la electricidad tendría consecuencias negativas sobre su competitividad y por tanto, podría producir deslocalizaciones.

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