La gocha y la carretilla: Una historia de lujuria viral en Twitter

La tuitera protagonista de la trama del robo de plantillas en un bazar chino de Gijón deleita a sus seguidores con una nueva narración


Redacción

Hace unas semanas la usuaria Andrea Menéndez (@menendezfaya) se hacía Trending Topic mundial durante varios días consecutivos con la historia del cómico hurto y posterior juicio por unas plantillas de 75 céntimos en un bazar chino de Gijón. La historia, tanto dentro como fuera de la red social ya es conocida por todos, llegó a hacerse viral no sólo por la anécdota en sí, sino por la gracia y desparpajo de su narradora a la hora de contársela a todos sus seguidores. Pues bien, después del éxito de esta historia real que ha llegado a todos los puntos del país, la usuaria se ha lanzado a crear un nuevo hilo que, aunque con menos repercusión ha vuelto a hacerse viral: El origen de la expresión «tengo más ganas de follar que la cerda de la carretilla».

«¿Sabes de dónde viene la expresión, "tengo más ganas de follar que la cerda de la carretilla"? ¿Cómo? ¿No conoces esa frase? Eso es porque nunca te contaron la historia. Dentro hilo». Así comienza la historia que, real o ficticia ha encandilado ha más de 3.000 personas durante estos últimos días. La narración comienza en el año 2005, en Pola de Siero, durante el verano. La protagonista: «Una cerda joven, sana, y (no lo vamos a negar) un tanto entrada en kilos».

Antes de continuar la historia, Andrea aprovechaba para aclarar que todo el mundo tiene derecho al amor. «Muchas veces, en especial los gorditos», zanjaba.

La cerda estaba en el momento perfecto para que un cerdo la preñase, así que comenzó la búsqueda del pretendiente adecuado. Un «Cerdas cerdos y vicepuerca», escribía.

Pronto encontraron al mejor partido para la cerda, pero había un problema: Vivían en casas alejadas y la gocha pesaba demasiado como para que fuese caminando. Así que tuvieron una gran idea: Transportarla en carretilla. Su peso y la negativa del animal a subirse en este original vehículo hizo casi imposible a sus dueños hacer real el encuentro. Pero lo lograron. 

Tal y como cuenta Andrea, allí surgió el amor y llegó su consumación. El orgasmo de un cerdo, explica, dura 30 minutos, por lo que la cerda, feliz, al terminar se subió plácidamente a la carretilla para volver a casa. Con lo que no contaban sus dueños es que, al llegar a su hogar, el animal no quisiese bajar del «vehículo». Quería volver con su cerdo.

Pasados unos días, ya preñada, vio aparecer la carretilla y corrió hacia ella. Creía que volvería a ver a su macho. Por más que lo intentaron, no conseguían hacer bajar a la desesperada gocha del vehículo que una vez la llevó a conocer a su amor verdadero.

Cada vez que aparecía la carretilla, «la cerda al galope». Así, cuenta Andrea que la carretilla tuvo que venderse para zanjar el problema. 

No se sabe si esta historia de amor porcino será real, lo que está claro es que esta twittera arrasa con sus historias, sean de la temática que sean. 

 

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