La Universidad se vuelca con las dobles titulaciones

La institución aprueba un novedoso reglamento para potenciar los dobles grados y para crear los primeros másteres múltiples. El Rectorado sabe de tres titulaciones que se están fraguando

Estudiantes examinándose
Estudiantes examinándose

Redacción

Programación conjunta de enseñanzas oficiales (PCEO). Detrás de esta denominación oficial se encuentran, en realidad, las dobles titulaciones de la Universidad de Oviedo. La institución acaba de aprobar el primer reglamento que regula esta oferta formativa de la que ya existen tres experiencias, en Física y Matemáticas; Administración y Dirección de Empresas (Ade) y Derecho; e Ingeniería Civil e Ingeniería de los Recursos Mineros y Energéticos. Hasta ahora no contaba una normativa oficial que regulara su aprobación y funcionamiento, ya que habían nacido de forma experimental. El rectorado acaba de corregir esta carencia con una normativa que incorpora varias novedad. Se abre tanto a grados como a los postgrados, tanto en másteres como en doctorados. Además, sigue unas directrices similares a las de cualquier titulación ordinaria, por si en el futuro el Ministerio de Educación decide regularlas y encarga su verificación a la ANECA. Las titulaciones múltiples que ya están funcuionando tienen un plazo de dos años para adaptarse a esta nueva regulación. El documento, impulsado desde el Vicerrectorado de Organización Académica, se ha elaborado a lo largo de año y medio y acaba de recibir el visto bueno del Consejo de Gobierno.

Todo este proceso se ha llevado a cabo con un triple objetivo, ordenar lo que ya existe, promover la implantación de nuevos títulos y dar seguridad jurídica a los estudiantes. La idea es que la oferta se extienda a más grados y que surjan los primeros másteres dobles o hasta triples. El vicerrector responsable del proyecto, Juan José del Coz, explica que no es descabellado pensar en ofertas triples en másteres, aunque sí lo ve más complicado en los grados, sobre todo por el volumen de créditos necesario. Se muestra prudente y no quiere dar datos concretos pero reconoce que existe interés por implantar, al menos, otros tres dobles grados más o tres programaciones conjuntas de enseñanzas oficiales, como él prefiere llamarlas. Entiende que es una demanda social y de los estudiantes que el Rectorado debe atender. El mercado cada día reclama perfiles más variados, con competencias multidisciplinares, que es posible ofrecer sin necesidad de crear nuevos departamento o nuevas carreras. 

Esas programaciones conjuntas son un itinerario que se estructura a través de titulaciones ya existentes, que superponen su oferta formativa y comprueban las asignaturas comunes para evitar duplicidades. Los alumnos no tienen que repetir las asignaturas que son comunes y sí se matriculan de las específicas. Con ese itinerario consiguen los dos títulos en solo cinco cursos. No reciben una titulación única sino las dos, en las mismas condiciones que cualquier compañero que solo se hubiera matriculado de una de ellas. La experiencia está siendo muy positiva. «Las plazas se llenan de estudiantes con muy buenas notas en selectividad, muy motivados y trabajadores. Los resultados son excelentes», reconoce Del Coz.

El proceso

El Vicerrectorado de Organización Académica comenzó a trabajar en un nuevo reglamento para ordenar y potenciar las dobles titulaciones ya en enero de 2017. Llevaban funcionando desde el año 2011, cuando surgieron casi en paralelo en diferentes universidad públicas y privadas españolas. Nacieron al amparo de la adaptación al espacio superior europeo, es decir, con el Plan Bolonia. Pese a los años de recorrido, en Oviedo seguían sin una normativa propia. El actual equipo decidió que había llegado el momento de aprobar un reglamento con vocación de futuro, que siga siendo útil cuando se regule a nivel nacional. Con esta pretensión en mente, tomó como ejemplo las memorias de verificación que la ANECA exige a los grados. La ANECA es el organismo que da el visto bueno final, una vez que ha pasado por todos los trámites universitarios y del Gobierno del Principado. Es la agencia que vigila que cumple todos los criterios de calidad y recursos necesarios para un buen desarrollo. 

El reglamento ha llegado a acumular hasta 20 versiones diferentes entre enero de 2017 y marzo de 2018, con las aportaciones de centros, departamentos y con el trámite de exposición pública incluido. Finalmente, ha quedado estructurado en tres grandes bloques que cubren todos los frentes, desde los procedimientos administrativos, a la oferta formativa o el modo de funcionamiento y el sistema para implantar nuevos dobles o triples títulos. No marca, de hecho, ningún número máximo. Sólo tiene que ser viable.

El reglamento

El primer capítulo define qué es una programación conjunta de enseñanzas oficiales, en qué niveles formativos se pueden implantar y a quién está abierto. En este apartado es donde establece que puede haber titulaciones conjuntas tantos en los grados como en los postgrados y dentro de los postgrados, tanto en másteres como doctorados. Hasta el momento, no existen ni en másteres ni en doctorados. También indica que tienen que tener un centro de adscripción. Esto supone que una de las facultades que promueven este tipo de carreras tiene que hacerse cargo de todo desde el punto de vista administrativo, se convertirá en la facultad de referencia para el alumno inmerso en ese itinerario.

El segundo capítulo desarrolla la admisión del estudiante, los precios y la aceptación del reglamento académico. Juan José del Coz explica que es una parte importante porque define con detalle qué puede hacer un estudiante. Por ejemplo, marca que si un alumno, por la razón que sea, no quiere continuar con la doble titulación y se queda solo con una no tendrá que volver a realizar todo el proceso de matriculación. Quedará automáticamente matriculado en el grado que quiera. Pero si cambia de carrera totalmente y no quiere seguir con ninguna de las dos sino cambiar a una tercera, entonces sí tendrá que iniciar todo el proceso de matriculación. 

El tercero y cuarto abordan todos los procesos de tramitación y las nuevas propuestas. Crea una comisión académica de propuestas encargada de organizar la petición, con participación del vicerrector de Organización Académica. Cualquier centro interesado tendrá que organizar esta comisión. La memoria que elaborará será muy completa, con los recursos, las asignaturas, la implicación académica y hasta el número de plazas o el reconocimiento de los créditos. Ese número de plazas no se añadirá a los númerus clausus que ya tenga fijados sino que tendrán que salir de ellos. Esas plazas se restarán de la matrícula general, ya que la ANECA no permitiría modificaciones sobre lo autorizado en los grados que ya ha autorizado. Otro dato curioso -por la complejidad de que hay asignaturas superpuestas y otras que no lo son- es que si el nuevo doble grado tiene 10 plazas, se tendrán que restar 10 plazas a cada una de las titulaciones originales, es decir, en total 20. 

Todas las asignaturas dobles se harán solo una vez salvo el Trabajo de Final de Grado o de Master. Legalmente, explica Del Coz, no pueden fundirlo solo en uno, ya que van a recibir dos títulos diferentes, por lo que necesitan dos trabajos. Pero han trazado un camino intermedio, al crear un Trabajo de Final de Grado o de Máster de temática conjunta. Esto supone que un alumno puede pensar en un proyecto, que requiera dos procesos encadenados o relacionados, de las dos materias que está estudiando. Si es así, la Universidad de Oviedo permite presentar lo que denomina un conjunto documental, lo que aglutina las dos investigaciones en un único trabajo. Pero el alumno tendrá que matricularse de manera independiente de los dos y aprobar las dos partes. El alumno que prefiera presentar dos trabajos independientes, con temáticas que no están relacionadas también puede hacerlo. «Tenemos que hacerlo así para no discriminar a ningún alumno», explica el vicerrector.

  

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