Liberbank, Draghi y las fusiones

Manuel Menéndez
Manuel Menéndez

Los medios especializados están especulando sobre las consecuencias del retraso en la subida de tipos de interés en Liberbank. El banco de raíces asturianas puede sufrir la medida anunciada por Mario Draghi la pasada semana: se trata de una entidad que opera solo en España y no diversifica sus mercados como es el caso de BBVA o Santander. Además cuentan con una significativa cartera de hipotecas. En la misma situación de Liberbank se haya Bankia, la entidad presidida por José Ignacio Gorigolzarri. El retraso en las subidas de tipos, según algunos medios, puede conllevar fusiones bancarias, con el objetivo de recortar costes. Liberbank ha tenido muchas novias y novios en los últimos años pero hasta la fecha todos los presuntos enlaces han acabado en agua de borrajas. La ampliación de capital fue entendida como la consolidación del paso en solitario de la entidad, que despejaba cualquier salida  a una posible fusión o absorción. A ello se unieron los movimientos para liberarse de los activos tóxicos y sanear las cuentas. El retraso en la subida de tipos no beneficia a Liberbank y en los últimos tiempos ha vuelto a reeditarse un rumor que lleva años intoxicando las redacciones periodísticas pero que nunca se cumple: la fusión Liberbank-Unicaja. Veremos.

En busca de un senador

La FSA y el grupo parlamentario socialista tienen hasta el 5 de julio para decidir quién será la sucesora de María Luisa Carcedo en el Senado. La actual senadora renunciará este miércoles a su acta tras ser nombrada Alta Comisionada para la lucha contra la pobreza infantil. Carcedo fue designada senadora por la Junta, y siguiendo la normativa, el PSOE asturiano y su grupo parlamentario deberán decidir quién la sustituirá con la fecha límite ya señalada. Las quinielas ya están sobre la mesa, aunque tras la sorpresa con la elección de Delia Losa, es mejor no especular en esta nueva etapa.

El presidente que no preside

Cristina Coto ya es la última de la fila de Foro. Pedro Leal ha asumido la presidencia interina, a la espera de que en verano, Carmen Moriyón sea posiblemente elevada a la cumbre. Carmen Fernández, la otra diputada, asume la portavocía. De un plumazo, Coto ha sido eliminada de la ecuación. Francisco Álvarez-Cascos ha dado un mandoble en la mesa, por si alguien dudaba de que es él quien manda en el partido, aunque sea desde Madrid. El general secretario ha cerrado la operación con rapidez: Coto ya no era útil, no iba a ser cabeza de lista y las encuestas revelaban una debilidad peligrosa, con riesgo de desaparición parlamentaria. Y para colmo tuvo la osadía de ejercer de presidenta del partido cambiando la categoría de un contrato de una trabajadora del grupo parlamentario. Una osadía porque ya es sabido que el presidente de Foro no preside el partido, como bien entenderá Pedro Leal en las próximas semanas. En teoría será Moriyón la que tenga que abordar el futuro de la formación conservadora con el mismísimo Cascos y su legendario carácter colérico. «A ver si lo aguanta», dicen fuentes cercanas a Cristina Coto.  Seguiremos informando. 

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