Redacción

El Gobierno quiere ilegalizar la Fundación Francisco Franco. Uno de sus expresidentes fue el historiador gijonés Luis Suárez, que sigue actualmente al frente de la Hermandad del Valle de los Caídos, que como ven caminan como una unidad de destino en lo universal. El veterano historiador, de 94 años, tuvo durante años y casi en exclusiva acceso a los fondos de la Fundación, hasta que fueron digitalizados gracias a fondos públicos. Suárez, realmente un medievalista, definió así el régimen de Franco en el Diccionario Biográfico español: «Montó un régimen autoritario, pero no totalitario, ya que las fuerzas políticas que le apoyaban quedaron unificadas en un Movimiento y sometidas al Estado». La palabra dictador fue posteriormente introducida, por la Academia de la Historia tras una polémica sonada. No es la única controversia familiar. Su hijo, Fernando Suárez, exrector de la Universidad Rey Juan Carlos, está siendo investigado por la justicia por presuntos plagios a 30 profesores afectados y hasta en 11 publicaciones. 

El nihilista lector

En el análisis de la figura de Luis Enrique, escrutada estos días hasta la extenuación, se suele poner el foco en su carácter agrio, en su tono chulesco, retador ante los periodistas. Quizá Luis Enrique tenga una vena nihilista, o medio punki, que no se sabe apreciar. El último en apoyar al asturiano ha sido el periodista Juan Cruz. El que fuese editor de Alfaguara publicó en 1995 un libro de cuentos sobre fútbol comisariado por Jorge Valdano. A Cruz se le ocurrió (corría el año 1995) regalar un ejemplar a todos los miembros de la Selección, que estaban concentrados en ese momento. Cuenta Cruz cómo de todo aquel plantel solo uno le agradeció la entrega. Sí, era Luis Enrique. «Una mañana me llamó Luis Enrique. Fue el único que tuvo la gentileza de agradecer la lectura. Su conversación me resultó sosegada y grata, estaba atento al mundo de los libros y me pareció que me convocaba a seguir mandándole más». Es decir, que de cerca el personaje sale ganando. Hay muchos como él... 

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El historiador franquista, la Fundación y su hijo