El microchip en perros, ¿asignatura pendiente?

Su implantación es obligatoria en Asturias desde hace 14 años en todas las razas y antes de los tres meses, aunque ocho de cada diez canes que acaban en el albergue de Oviedo no lo tienen. El censo de los que sí supera los 160.000

Perro de Langreo
Perro de Langreo

Gijón

¿Están los perros en Asturias debidamente identificados mediante microchip como obliga la ley desde el año 2004? Pese a que no guarda relación alguna con el ataque, en el reciente suceso en el que un vecino de Siero fallecía tras ser atacado por seis perros en el interior de una finca, cinco de los canes no tenían microchip. En Asturias, sin embargo, es obligatorio identificar antes de los tres meses de edad a los perros de cualquier raza mediante la implantación de un microchip por un veterinario acreditado antes de su venta o cesión. 

Así lo recoge un decreto que entraba en vigor hace 14 años para desarrollar la identificación obligatoria de los perros en toda Asturias. No hacerlo supone una falta grave, según recoge la ley autonómica de tenencia, protección y derechos de los animales, que implica sanciones que oscilan entre los 600 y los 3.000 euros. «Es muy difícil saber cuántos perros no tienen microchip, cualquier estimación sería errónea», asegura el presidente del Colegio de Veterinarios de Asturias, Armando Solís, que indica que, a día de hoy, el censo del Registro de Identificación de Animales del Principado de Asturias (RIAPA) lo integran 160.565 perros. Un dato relevante es que en los últimos cinco años este censo ha crecido un 40%. 

3,1% del censo de perros de Asturias son PPP

Esos 160.565 perros están debidamente identificados con su microchip, cuya implantación es indolora para el animal. De todos ellos, el 3,1% son perros potencialmente peligrosos (PPP): 4.993. Gijón es el concejo con más perros identificados en esta base de datos: 32.351, de los que 1.098 son PPP (un 3,3%). Le sigue Oviedo, con 27.053 canes, 1.045 PPP (3,8%); Avilés, con 10.414 perros, de los que 337 son PPP (3,2%); Siero, con 8.247 en total y 316 PPP (3,8%) y Mieres, con 7.417 perros, de los 234 son PPP (3,1%). 

Solís renovaba el mes pasado su cargo como presidente de la Red Española de Indentificación de Animales de Compañía (REIAC), que se encarga de conectar las bases de datos de animales de compañía de todas las comunidades autónomas, además de las redes de otros países europeos, para facilitar la recuperación de animales extraviados. «Acabamos de celebrar un congreso en Andalucía en el que precisamente discutíamos sobre la imposibilidad de saber cuántos perros no están debidamente identificados en España, en donde es obligatorio que lo estén», añade, explicando que en ese congreso se puso también de manifiesto que, gracias a la identificación individualizada a través de microchips y su inclusión en el registro nacional, en 2017 se recuperaron más de 325.000 animales en todo el país. 

«La gente sabe que los perros tienen que tener microchip»

«La gente sabe que los perros tienen que tener microchip y que, si no es así, deben asumir las consecuencias», indica. La aplicación de esta obligatoriedad corresponde a la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales y, como recuerda Solís, «tanto la Guardia Civil como las Policías Locales tienen lectores de microchips» para llevar a cabo campañas de identificación.

Pese a que es difícil calcular a cuántos perros sus propietarios no les han colocado el microchip identificativo, hay una realidad innegable. Los canes abandonados no suelen tener microchip. Por ejemplo, entre siete y ocho de cada diez perros que llegan al albergue municipal de animales de Oviedo no están debidamente identificados.

«El microchip es la mejor vacuna contra el abandono»

«Si tuvieran microchip el albergue no estaría lleno», indica Eva Rodríguez, la responsable de adopciones del centro, que considera que la implantación del microchip es la mejor vacuna contra el abandono. «No es solo una ilegalidad, sino que además es la única opción para que no se les abandone», reitera, incidiendo también en que el microchip también es obligatorio en los casos en los que se ceden perros entre particulares. Aporta otro dato: en un año han entrado 600 perros abandonados en este albergue.

Solís, en todo caso, recuerda que a los perros con microchip no se les suele abandonar y que esos ocho de cada diez perros que llegan al albergue de Oviedo no es un dato significativo para poder estimar cuántos canes no están identificados en Asturias. Añade, además, que en el congreso de la REIAC también se puso de manifiesto que no se observan diferencias notables entre unas comunidades autónomas y otras en este sentido.

Colocar el microchip a partir de 20 euros

¿Por qué, en cualquier caso, sigue habiendo propietarios de perros que no les implantan el microchip? Tanto Solís como Rodríguez consideran que puede deberse a que no quieren gastar dinero. «Quizá por ignorancia, porque no saben que el microchip cuesta 20 euros», dice Rodríguez. Solís, que indica que el coste es algo más de 20 euros, hace hincapié en que la identificación es fundamental cuando, por ejemplo, el animal se extravía. «Cuando se pierde, acudes al cualquier centro, sacan los datos y llaman en cuestión de minutos al propietario», explica, considerando también que otro motivo por el que hay quien opta por no cumplir la ley identificando a su mascota puede deberse a que precisamente implica una tenencia responsable. 

Solís añade, además, que desde el Colegio de Veterinarios se realizan campañas de concienciación, la última en febrero, y se ha establecido un convenio de colaboración con la Consejería de Educación para dar charlas sobre tenencia responsable y bienestar animal en los colegios, poniendo el acento también en las responsabilidades y el respeto a los demás para favorecer la convivencia entre quienes tienen y no tienen mascotas.

Rodríguez, por su parte, considera que es necesario seguir insistiendo con campañas de concienciación y que también es fundamental el papel de los veterinarios en esa labor. En todo caso, ambos recuerdan que los veterinarios no tienen autoridad para obligar a sus clientes a que identifiquen a sus mascotas e insisten en la comodidad y la utilidad de la implantación del microchip. No solo en el caso de un extravío, sino también para los propios ayuntamientos a la hora de realizar censos y estadísticas para adaptarse a la creciente presencia de las mascotas en los hogares asturianos.

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