La Asturias del chapuzón, bajo sospecha

Las noticias sobre el cierre playas por la aparición de muestras de aguas fecales proliferan de este a oeste. Las administraciones lo achacan, sobre todo, a causas externas como la meteorología. Los ecologistas denuncian que la mitad del Principado vierte directamente al mar

Cielo nublado hoy sobre la playa de San Lorenzo de Gijón.
Cielo nublado hoy sobre la playa de San Lorenzo de Gijón.

Redacción

¿Puede una playa en la que se detectan aguas fecales estar lista para el baño apenas unos días después? Esta es una pregunta que se hacen muchos bañistas asturianos después de que en los últimos meses hayan proliferado las noticias del cierre de arenales por la detección de la bacteria E-coli en rincones del litoral tan alejados como Llanes o Tapia de Casariego. Pero quizá el caso más sangrante esté siendo el de Gijón, una ciudad que vive volcada en el mar y con un arenal visitado por miles y miles de personas cada verano. Ratas, caca y espumas sospechosas extienden las sospechas sobre los análisis de laboratorio que dicen que el Cantábrico en ese punto es apto para el baño. «¿Cómo no va a estar contaminado si media Asturias vierte todavía al mar porque o no cuenta con saneamiento o el que tiene es deficitario?», se pregunta Fructuoso Pontigo, portavoz de la Coordinadora Ecologista de Asturias, el colectivo verde que más ha incidido en denunciar la situación y en exigir una política efectiva, con inversiones pensadas y fondos para el mantenimiento posterior.

Buceando en la hemeroteca

Solo en el último año han aparecido noticias de vertidos y contaminación en Tapia, Luarca, Gijón, Villaviciosa o Llanes, por citar solo algunos casos. El 29 de octubre de 2017 aparecían en la ría de Avilés peces flotando muertos como consecuencia de un vertido de origen desconocido. Ese mismo día brotaron nata y espuma en la cuenca del río Barayo, en la localidad de Boronas (Valdés). Esta lengua de contaminación llegó hasta la desembocadura, en la reserva natural parcial. El 25 de mayo de este 2018 también se denunciaron fuertes olores y un color turbio en la margen derecha de la ría de Villaviciosa. El 19 de junio una mancha flotaba en el Cantábrico frente al paseo de San Pedro, en Llanes.  El 6 de julio se cerraban al año los arenales de Los Campos y Serantes, al dar positivo en E-coli los análisis de laboratorio de calidad. 

El 28 de junio Ecologistas en Acción presentó un informe en el que recopilaba las 48 peores playas de España, por la calidad de sus aguas. El estudio cuenta con presencia asturiana. En concreto, los peores arenales de la región se encuentran en el occidente, en Valdés. Se trata de las playas Primera y Segunda de Luarca, que conforman la playa urbana de la villa, y que son muy frecuentadas en verano. Tras la colocación simbólica de esta bandera negra, colectivos locales como Asociación Más Luarca Valdés realizaron análisis que, según sus portavoces, no dieron positivo. Tampoco los que realizó el Gobierno del Principado arrojaron, en teoría, nada extraño.

Gijón merece un capítulo al margen. San Lorenzo se ha ido cerrando y abriendo al baño de manera intermitente desde finales de mayo. Ha sufrido todo tipo de episodios que han obligado a izar la bandera roja, desde un color marrón que tiñó toda la bahía a intermitentes apariciones de espuma, cadáveres de ratas sobre la arena o restos de excrementos. Cuando los análisis confirman la calidad del agua, se arría la enseña roja y se sube la verde. Sin embargo, en los últimos días un motivo extra de preocupación se ha añadido. Hay bañistas atendidos en centros sanitarios que refieren picor de ojos e, incluso, molestias estomacales. El Ayuntamiento de Gijón siempre ha defendido que la causa de todos estos males bíblicos son las condiciones meteorológicas, lo mucho que ha llovido en los últimos meses. De ahí no se ha movido.

Todos estos hechos han dejado su rastro en los medios de comunicación. Las reacciones han sido de lo más variadas. Los ecologistas exigen medidas urgentes. Muchos colectivos vecinales y alcaldes tratan de calmar los ánimos. Temen que las noticias negativas, en pleno verano, lastren sus expectativas turísticas.

Quién mide la calidad del agua

La Agencia de Sanidad Ambiental y Consumo del Principado es el organismo encargado de medir y certificar si la calidad de las aguas es adecuada para el baño. Realiza controles semanales que cuelga en abierto en su página web. Hasta el año pasado, les otorgaba una, dos o tres estrellas en función de su situación o un símbolo negativo en caso de que se detectara algún tipo de contaminación. Este año, en cambio, se limita a señalar si son aptas o no. La última actualización, de fecha 13 de julio de 2018, indica que todas reúnen buenas condiciones, incluso las que han estado bajo sospecha en las últimas semanas.

En el inicio de la temporada de baños, en la primera quincena de junio, el Principado realizó un diagnóstico. «La calidad de las aguas es adecuada para el baño en el 97% de las playas asturianas y excelente en tres de cada cuatro casos, según las calificaciones obtenidas en 2017», señalaba la administración, que no especificaba dónde está ese 3% que no cumple. La calificación sanitaria anual se obtiene mediante una fórmula logarítmica, tomando en consideración los resultados correspondientes a cuatro temporadas. En las pruebas se buscan únicamente dos tipos de bacterias, los enterocosos intestinales y la Escherichia coli. La propia Agencia pone la tirita antes de que haya herida. «Puede haber variaciones en función de determinantes como, por ejemplo, las condiciones meteorológicas adversas o vertidos puntuales de corta duración», comenta en términos generales. Esto podría suceder en cualquiera de los 72 puntos de muestreo repartido pos 19 municipios.

¿Cómo casan entonces esos excelentes resultados con todas las noticias y denuncias de vertidos? Fructuoso Pontigo apunta sus sospechas. Cree que hay ocasiones en las que las muestras se toman en zonas alejadas de los focos conflictivos. Pone como ejemplo el caso de la playa de Frexulfe, en Navia, donde desemboca el río que le da nombre. Pontigo explica que el baño está prohibido justo en la desembocadura pero permitido en el resto del arenal. Esto no le entra en la cabeza.

A los casos ya citados de denuncias por contaminación, el portavoz de la Coordinadora Ecologista añade una ristra más. Habla de Bañugues, en Gozón; Santa María del Mar, en Castrillón; o de Vega, en Ribadesella. Insiste en que son especialmente problemáticas aquellas que coinciden con desembocaduras de ríos, que pueden arrastrar los vertidos, y, sobre todo, en las zonas rurales con ganaderías, donde los purines pueden ser un factor extra. Así que Pontigo vuelve a la pregunta con la que arrancaba este reportaje: «¿Cómo no va a estar contaminado si media Asturias vierte todavía al mar porque o no cuenta con saneamiento o el que tiene es deficitario?».

La lluvia influye

Sí que reconoce la influencia de las condiciones meteorológicas pero no hasta el extremo de considerarlo el causante de todos los males, como parecen hacer algunas administraciones. Esa es la explicación que repite hasta la saciedad la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón. A San Lorenzo la perjudican las lluvias. Pontigo explica que el tipo de red de saneamiento que se utiliza en el Principado es de un solo conducto, así que cuando las lluvias son muy intensas se pueden mezclar las aguas pluviales y las fecales y devolverlas al mar. «Ni los colectores ni las depuradoras están preparados», argumenta. No obstante, la causa principal es que hay «una red deficiente o insuficiente». 

La lluvia, en otros casos, echa un cable a las administraciones públicas. Este portavoz ecologista comenta que los vertidos de purines en los ríos quedan muy diluidos cuando los caudales bajan muy crecidos, así que en esos casos los restos de residuos pueden ser hasta indetectables en los controles. Aquí las precipitaciones no vienen tan mal.

No obstante, lo que mejor viene son los colectores y las depuradoras. Eso sí es el mejor seguro contra la contaminación. Vegadeo y Castropol están a punto de conectarse a la red de saneamiento. Este verano del 2018 es la fecha clave. No es el único proyecto en marcha. En diferentes estados de tramitación o ejecución, pero las obras se multiplican por toda la región. El Plan de Actuación 2018 de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) recoge que este año se tramitarán los anteproyectos de mejoras en las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) de Maqua, en la ría de Avilés, y de Gijón oeste, conocida como La Reguerona y una de las que más polémica ha generado. El Estado destinará casi 20 millones de euros a adaptarla a la normativa de la Unión Europea (UE). Con todo, estas instalaciones solo dan servicio a unos 300.000 habitantes del concejo, sobre el que pesa la amenaza comunitaria de imponer una sanción ejemplar. El sistema se completa con la depuradora del Este, en El Pisón. La CHC, también en su plan de este año, explica que «se continuará con la elaboración y tramitación del estudio de impacto ambiental que permita determinar el emplazamiento definitivo de la planta, con independencia de la puesta en marcha de las instalaciones de pretratamiento, tal y como ordenó la Audiencia Nacional». La Confederación tiene en marcha la finalización de la mayoría de proyectos de saneamiento y depuración recogidos en el Plan Nacional de Calidad de las Aguas. Varios de ellos están en el litoral o en sus inmediaciones: puerto de Vega, Luarca y Trevías. 

¿A quién corresponde la ejecución de todas estas obras? ¿Es competencia del Estado? La propia CHC, organismo que depende del Ministerio de Medio Ambiente, explica este asunto que se remonta a los años 80, con los traspasos de competencias. El Plan General de Obras Públicas incluye lo que denomina el aprovechamiento integral de los recursos hídricos del área central de Asturias, que abarca tanto el abastecimiento de agua como el saneamiento y la depuración. Gracias a su incorporación a otro plan nacional -el de interés comunitario- los proyectos de Gijón, Avilés y la cuenca del Nalón con sus afluentes han estado recibiendo cofinanciación europea. Con estos fondos se ha trabajado en Maqua y en Gijón este y oeste, por ejemplo. 

Al margen de estas obras centrales, dentro del Programa de Medidas del Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica del Cantábrico Occidental, del 2009 al 2015, que aún está en fase ejecución, hay más iniciativas en marcha. Se encuentran en diferentes fases de ejecución el saneamiento y la EDAR de Tapia de Casariego -donde ya han aparecido aguas fecales-, el de Gozón en el entorno del cabo Peñas, la margen izquierda de la ría de Villaviciosa, el de Valdés-Busto o el de Cuerres (Ribadesella).

La Voz de Asturias también se ha puesto en contacto con la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente para saber qué actuaciones tiene en marcha y cómo valora la extensión de la red de saneamiento y de estaciones depuradoras. En este terreno es fundamental la labor que desarrolla Cadasa, el consorcio que integra junto con los ayuntamientos. La consejería no ha respondido.

¿Qué queda por hacer?

Los ecologistas hablan de las tareas pendientes en dos planos diferentes: inversiones y mantenimiento. Fructuoso Pontigo dice que tan problemático es no contar con una depuradora como tenerla parada por falta de presupuesto. Y esto no lo dice por decir. Señala que ha habido momentos en los que la mitad de las depuradoras construidas en Asturias estaban paradas por problemas relacionados con ese mantenimiento, o porque tenían averías que no necesitaban piezas que no se podían pagar o porque no había fondos para que funcionasen de manera adecuada. Asegura que hay algunas construidas que no tienen colector ni luz. El portavoz verde explica que ese mantenimiento corresponde a los ayuntamientos, que son los que tienen que hacerse cargo de los gastos de funcionamientos, y sus escasos presupuestos les atan de pies y manos.

Así que tres administraciones diferentes están implicadas en cuidar ese litoral asturiano de los vertidos, la costa mejor preservada de España por el freno a la vorágine inmobiliaria y por la creación de multitud de figuras de protección. Sin embargo, parece que todavía no está del todo protegida de los propios asturianos y de sus aguas fecales.

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