El riesgo de la enfermería en Asturias: una agresión cada cuatro días

Las estadísticas de 2017 sitúan a los profesionales sanitarios de la comunidad en el «Top 10» de los más atacados del país

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Redacción

El personal sanitario suele ser el foco de múltiples agresiones verbales y físicas cada año. Según el informe de 2017 del Observatorio Nacional de Agresiones a Enfermeras y Enfermeros, durante el año pasado se llegaron a registrar en Asturias hasta 86 ataques, lo que coloca a los profesionales sanitarios de la comunidad en el «Top 10» de los más atacados del país, situándose en el puesto número siete. En la cima se encuentran Andalucía, con 557, Castilla y León, con 203 y País Vasco, con 184.

En el cómputo global, en España se han llegado a registrar 1.593 agresiones a enfermeros en 2017. No obstante, se estima que puedan haber más, ya que muchas veces no se comunican o no se registran de manera adecuada los datos relativos a las conductas negativas de los pacientes, familiares o acompañantes hacia el personal sanitario.

Como viene siendo habitual, las agresiones más comunes vuelven a ser las verbales en más de un 70% mientras que las físicas se sitúan en torno al 30%. Según el secretario general del Consejo General de Enfermería, Diego Ayuso, las agresiones verbales «afectan desde el punto de vista psicológico de una forma muy importante al profesional. Si alguien llega a tu trabajo y te insulta, te amenaza, eso genera una inestabilidad, una ansiedad y un estrés enorme que desde luego no tiene por qué sufrir un profesional enfermero».

Teniendo en cuenta que en 2016 se contabilizaron en Asturias un total de 234 agresiones, que 89 fueron a personal de enfermería y que en 2017 apenas se han reducido en tres los ataques en este área, queda claro que los enfermeros siguen siendo los que canalizan los focos de ira por parte de los pacientes, familiares o acompañantes.

Las zonas que apenas han sumado una agresión son Canarias, Ceuta y Melilla. Sorprende, sin embargo, que Cataluña no haya registrado datos, lo que responde, a juicio de Ayuso, a la carencia de un registro sistémico. «La tasa cero de agresiones no se corresponde con la realidad», sostiene.

También surgen complicaciones a la hora de registrar el suceso. Por ello, desde el Observatorio resaltan la necesidad de proceder a la denuncia, ya que cualquier tipo de agresión a los profesionales de la salud se considera un accidente laboral. En palabras de Ayuso, la agresión puede conducir a un problema de salud para el afectado, lo que se consideraría «enfermedad profesional», siempre y cuando hubiera optado por la denuncia. «En caso contrario, no podría beneficiarse de la protección por contingencia profesional en el sistema de Seguridad Social», mantiene.

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