«El PSOE necesita una puesta a punto del proyecto en Asturias, que ha envejecido»

Adrián Barbón explica en la entrevista su visión sobre la izquierda y la derecha en Asturias, la llingua, la descarbonización, el PSOE, los impuestos, la monarquía y otros temas

Adrián Barbón.Adrián Barbón
Adrián Barbón

Redacción

Una gran fotografía de un paisaje de Laviana preside el despacho de Adrián Barbón, abogado e hijo de minero. Un lavianés con raíces: hace un año compró la casa de su abuela, donde vivió toda su vida. Heredero confeso de su maestro político Pablo García, presidente honorario de la FSA, Barbón ha vivido un año frenético: en apenas unos meses se ha convertido en secretario general del PSOE asturiano y en cabeza de lista para las autonómicas. Sanchista, republicano de convicción, socialdemócrata, quiere ser presidente de Asturias desde la izquierda, o, emulando a Borrell, desde el centro de la izquierda. Su reto es la modernización del mensaje del PSOE y la pacificación de un partido que vivió encarnizadamente un conflicto interno ahora olvidado con el acceso de Sánchez a la presidencia. Lee Transición, el libro de Santos Juliá que analiza desde 1937 hasta nuestros días la política de este país complejo. Se emociona escuchando Chalaneru y disfruta viendo un capítulo de Borgen. A eso Juan Cueto lo llamó la cultura glocal.

-Arranca un curso político clave, con una triple convocatoria electoral y con una situación política en Madrid que es una incógnita, dado los apoyos que tiene el Gobierno. ¿De qué manera cree que le puede influir a la FSA la evolución del mandato de Sánchez? ¿Un bloqueo en Madrid puede afectar a sus aspiraciones en mayo?

-No. Yo creo que el Gobierno Sanchez va a beneficiar a la FSA. Porque se va a ver la diferencia de dos formas distintas de gobernar. La memoria de los españoles es reciente. Sabemos cómo han sido los siete años de Rajoy y van a poder compararlos con el Gobierno Sánchez. Si hay bloqueo o no, parlamentario, será responsabilidad de quienes bloqueen.

-Los ciudadanos, a la vista de cómo están votando, están optando por una gran fragmentación...

-Siempre digo que estamos caminando hacia un modelo del Norte de Europa.

-En el que las alianzas son algo común. Sin embargo en Asturias, la alianza de izquierdas ha sido algo imposible…

-En esta legislatura…

-¿A qué se ha debido esta falta de sintonía?

-La entrada de nuevos partidos produce la fragmentación. Y se da la paradoja de que todo el mundo apela a la necesidad de diálogo, pero cuando se aborda, negociar y ceder se ve como un gesto de debilidad. Yo provengo del mundo municipal y pacté toda la vida, especialmente con la izquierda. Esta legislatura nos ha servido para entender que no se puede seguir así. La izquierda tiene que dialogar en los grandes asuntos. Y los ciudadanos van a tomar buena nota. La legislatura de 2019 va a tener diferencias. El cambio de la FSA influyó en retomar las relaciones con IU que estaban mal. Ahora hay disposición al diálogo.

«La izquierda tiene que dialogar en los grandes temas»

-¿Y con Podemos?

-Hay relación de cordialidad. Pero no hemos profundizado. Ha coincidido nuestro proceso interno con el suyo. Entiendo que tenemos que profundizar en el futuro, aunque depende de las dos partes. Me gustaría que estos últimos presupuestos hubieran salido para adelante porque supondría una oportunidad de demostrar que la izquierda anteponía los intereses de Asturias a los de los partidos.

-¿Y qué parte de culpa ha tenido el PSOE?

-En política tenemos que asumir nuestras responsabilidades. Creo que es verdad que el bloqueo no partía del PSOE, o esa es la sensación que tengo tanto en la anterior etapa como en la actual. Ambos venimos de culturas políticas distintas. Siempre hemos tenido voluntad de diálogo.

-Le veo optimista. Los hechos de estos años demuestran que el pacto es muy complicado. La excepción es Oviedo, pero en Gijón lo acabamos de vivir con la reedición abortada de una moción de censura…

-No soy optimista. Lo que creo es que los ciudadanos en las elecciones nos van a mandar un mensaje. Creo que la responsabilidad es de todos los partidos de la izquierda. Y en general de todos los partidos. Hay que apartar del debate político la incapacidad de acuerdos. No por oponerse significa que estés haciendo las cosas mejor.

-El hecho de que en esta ecuación no esté Emilio León, ¿influye o beneficia?

-No entro en eso. Mi profundo respeto a Podemos y a los dirigentes.

-¿Qué cree que distingue desde el punto de vista ideológico al PSOE de Podemos e IU?

-Nosotros somos socialdemócratas, es nuestro código genético. Ellos no pertenecen a esa familia política. Nosotros creemos en la necesidad  de generar cambios en procesos paulatinos de reformas construyendo espacio social y oportunidades.

-Pablo Iglesias llegó a decir que era socialdemócrata.

-Me pierdo ya sobre cómo se define Iglesias. Provienen, siendo sinceros, de otra ideología política.

-¿Y qué les une?

-Somos formaciones de izquierdas, del amplio espectro. Estamos en la izquierda moderada o en el centro de la izquierda, que decía Borrell, con tradición de gobierno. Como punto común tenemos la rebelión contra la injusticia. El nuevo presidente del PP tiene una cosa que me gusta, que habla claro. Tengo la sensación que en la derecha se ha jugado mucho al camuflamiento, a esconder lo que realmente pensaban. Cosas como: necesitamos menos Estado. Menos inversión en gasto para que los ciudadanos contraten directamente los servicios. Nosotros defendemos un Estado fuerte. Casado se ha opuesto a la ley de la Eutanasia o del aborto. Yo defiendo lo contrario. Nosotros hablamos de derechos, no de imposiciones. No creemos que sea algo justo permanecer impasibles ante el hecho de que unas personas nazcan en una situación y otras personas en otra.

«La derecha ha jugado a esconder lo que realmente pensaba»

-Habla del centro de la izquierda. Se define usted de izquierdas y quiere ser presidente. ¿Se puede ganar unas elecciones desde la izquierda sin balancearse hacia el centro? Los últimos dos presidentes socialistas balancearon hacia el centro.

-Yo no lo creo. En realidad cuando se presenta un programa y movilizas la esperanza, se moviliza no solo a los socialdemócratas sino también al gran espectro de la Asturias progresista. Que va desde posiciones muy moderadas a otras de otro tipo. No es balancearse hacia el centro. Es atraer a otros votantes.

-En el caso de Cascos, que se disfrazó de centro regionalista…

-No lo creo tampoco. Cascos fue el que primero aprovechó la situación de prerruptura que se estaba germinando como consecuencia de la crisis y que luego desembocó en la creación de Podemos y Ciudadanos. Si uno coge los resultados de Foro en las elecciones de 2012 y las de 2015 hay vasos comunicantes. No digo que sean los mismos votantes. De 12 diputados baja a tres y entra Podemos con 9. Eso llama la atención.

-Hubo un voto del desencanto.

Sí, de desencanto, de ruptura, de hartazgo, de cabreo. El mayor error del PSOE fue no ser consciente de lo que eso significaba. Al PSOE, con todo su pasado, le cuesta interpretar los cambios de forma rápida, necesitamos madurarlos. Cascos los observó y respondió de una forma más atinada. Pero luego defraudó. Ese mismo voto de cabreo se sintió defraudado por la gestión. Y por eso ganó las elecciones Javier Fernández unos meses después. En este sentido, Cascos fue un adelantado a lo que vino después. Podemos fue una respuesta al cabreo y Ciudadanos, su capitalización fue para dar respuesta a ese crecimiento de Podemos.

«Al PSOE le cuesta interpretar los cambios de forma rápida» 

-Las encuestas de hace unos meses daban a Ciudadanos unos resultados excelentes, aunque es cierto que los sondeos registran momentos muy puntuales. ¿Cree que el momento de Ciudadanos ha pasado?

-Tengo el recuerdo previo a las elecciones generales de 2015. Entonces había muchas encuestas que daban a Ciudadanos «sorpasando» al PSOE. Podemos también. Nos daban como cuarta fuerza. Pero incluso en las segundas elecciones, las repetidas de junio del 2016 pasó lo mismo y el PSOE se situó por encima. Las encuestas son una foto fija o una foto de emociones. Pero como diría Rivera en un tuit, es también un instrumento de propaganda. Yo las encuestas las valoro con prudencia tanto cuando me dan buen resultado como cuando nos dan malos. Ciudadanos está defraudando. Rivera se presentó como la gran esperanza de respuesta tras la decepción de Podemos a un sector de la sociedad. Es rehén de una democracia demoscópica. Los ciudadanos valoran los principios y las respuestas en torno a unos principios, que no dependan de por dónde tire el aire. Un ejemplo: los cambios en materia de prisión revisable. Están en una situación en la que la demoscopia les afecta muchísimo. Y eso hace que para fijar posiciones ante determinados acontecimientos tarden o lo hagan en virtud de cómo les perjudica o beneficia. Y me refiero a la moción de censura a Cifuentes o a Rajoy. El culpable de que Rajoy se haya ido de Moncloa es Ciudadanos. Nosotros somos quienes deseamos el deseo de cambio, pero el culpable es Ciudadanos. Su reacción fue a remolque. Se quedaron solos defendiendo a Rajoy.  Ciudadanos se va a derechizar más. El nuevo presidente del PP está hablando muy claro que defiende las posiciones nítidas de la derecha. Como Ciudadanos compite con el PP y no con el PSOE, a medida que el PP fortalezca sus posiciones en la derecha, Ciudadanos también va a arrinconarse en esa dirección.  

-La izquierda ha posibilitado grandes derechos y servicios universales. ¿Cuáles deberían ser las próximas conquistas? ¿Es viable la renta básica universal? ¿Quizá un tramo de educación de 0 a 3 años gratuito y universal?

-Nuestro objetivo es regular al ser humano previo a su nacimiento, ayudando a las madres, y durante toda la vida. Hablamos de conquistar el derecho a morir. Hay sufrimientos que hay que regular si la persona quiere. He visto a gente sufrir muchísimo, tanto ellos como sus familias. Y la protección de los niños y la lucha contra la pobreza infantil y la marginación y sus familias. Que un niño o una niña tengan derechos garantizados.

-¿Y el ingreso mínimo vital?

-Vamos a tener que ir a ello. Es una cuestión básica. La cuestión es cómo se regula. Algunos planteamientos del PSOE hablan del sentido negativo, a través de un impuesto negativo de devolución de ingresos. Esto está por regular. Lo dijo Zapatero en Oviedo: el elemento fundamental es la lucha contra la  pobreza.

-Porque la pobreza ya se extiende a los trabajadores, es un nuevo modelo de precariedad, de trabajadores pobres.

-Supone una vuelta al pasado, a los orígenes del Partido Socialista. El gran choque ha sido de pasar a pensar que cada generación va a vivir mejor a pensar ahora que mis hijos van a vivir peor. Eso no puede ser. Esa es la gran rebeldía de la izquierda y especialmente de la socialdemocracia.

-Citó antes a Zapatero, que llegó a decir que bajar impuestos era de izquierdas. ¿En materia fiscal dónde se sitúa? ¿Es partidario de subir impuestos o de bajarlos?

-Yo soy partidario de que tiene que haber los impuestos necesarios para mantener el estado del Bienestar. No se trata de subir o bajar. Depende del momento. En términos PIB España es de los países europeos con menos ingresos públicos. Y luego está el folclore de bajar los impuestos de Mercedes Fernández. Me parece bien que lo plantee. Pero que diga a cambio de qué. Que me diga cuántas escuelas rurales va a cerrar. Cuantos consultorios médicos va a cerrar. Y los ciudadanos tendrán derecho a votar una opción u otra. Cuando la situación te lo permite se pueden modificar la presión de impuestos. Los ciudadanos no son tontos. Un político que aspira a gobernar, y yo aspiro a presidir Asturias, no puede decir alegremente: voy a bajar los impuestos. Tendré que saber cuánto cuesta mantener el estado social y qué necesidades tiene Asturias. Y dependiendo de esas necesidades tendremos que tomar decisiones. Si el sistema es insostenible con la reforma de la financiación…

-Rajoy subió los impuestos, por poner un ejemplo.

-Tras llenarse la boca durante casi una década los subió pese a los recortes. Cuando escucho a un político hablar así o bien no está analizando la situación o sabe que no va a gobernar.

«Los políticos no podemos estar encerrados en despachos»

-Al PSOE se le ha reprochado perder la O de Obrero. Y tiene un problema grave con el voto joven, que ha virado hacia otros partidos.

-Yo creo que el PSOE no perdió la O de Obrero, forma parte de nuestra historia y de nuestro presente. Hemos respaldado un acuerdo con los sindicatos para un salario mínimo de 1.000 euros que era una reivindicación histórica. Y que los convenios de sector primen más que los de empresa, permitiendo una mejora salarial. Es verdad que en ocasiones no hemos sido fuertes. Y hay sectores de la clase trabajadora que se han sentido decepcionados. Nos cuesta más reaccionar, como decía antes. Lo hemos hecho en el 39 Congreso, que es una oportunidad  para recobrar el voto de los trabajadores y de los jóvenes, que no entendían lo que había hecho el PSOE en los últimos años. ¿Cómo se gana? Con cercanía. Me acuerdo que hice un acto con Javier Fernández en Laviana en 2015 y no quise que fuese un mitin al uso, le llevé a un consejo de adolescentes,  para que conocieran al presidente y lo pudieran escuchar.  Los políticos no podemos estar encerrados en despachos. La realidad exige estar escuchando y aguantando críticas.

-Y supongo que ganar la calle, que parece que el PSOE la perdió.

-En las movilizaciones de las pensiones gran parte eran compañeros del PSOE. Y votantes y simpatizantes socialistas. No solo sindicatos. Los socialistas no hemos estado fuera de la calle. Eso no sería justo con la militancia. A lo mejor han sido los dirigentes. A mí me encanta salir, no es algo impostado, ya lo hacía en Laviana.

-En una entrevista en LA VOZ, comentaba Javier Fernández que «el debate sobre monarquía y república no está en la calle, no está en el PSOE y no debe estarlo».  

-Ese es un debate histórico en el que el partido socialista siempre ha participado con diferentes posiciones en sus congresos. En el origen, la posición era muy determinada, consideraba que la monarquía no solucionaba los problemas de la clase trabajadora. Luego el PSOE fue un partido fundamental de la Segunda República. Entre 1948 y 1950 con los pactos de San Juan de Luz y el congreso de 1950, el PSOE llegó a un acuerdo posibilista con el objetivo de garantizar y devolver la libertad a España, incluso con un pacto con los monárquicos. La constitución del 78 fue un pacto y quiero recordar que el PSOE en la comisión constitucional defendió la Republica, el único partido que lo hizo, aunque se abstuvo en la votación. Hoy la Constitución  marca un camino, que no es un eterno e inmutable. Ese debate, si lo hubiera, requeriría un consenso social y entre los partidos. No conocemos encuestas en torno a la jefatura del Estado. Hay posiciones para todos los gustos, incluso entre los militantes socialistas. En el PSOE no se ha cambiado de opinión respecto a las propuestas de la Transición.

-¿Y usted es republicano o monárquico? Como convicción personal.

Por familia siempre hemos tenido una vinculación por la Republica y la elección del jefe del Estado. Es algo natural. Pero no es algo que me genere debate. Acepto la Constitución del 78 y creo que ese debate se abrirá cuando haya consenso social. Nada es eterno y dependerá de la voluntad de los partidos y de los ciudadanos. No ha sido un debate abierto estos años porque quedaba al margen del día a día y había un cierto consenso respecto al papel del Rey en la Transición. Ahora se ha producido el relevo y depende del nuevo rey convencer o no a los ciudadanos.

-El PP tiene nuevo líder, Pablo Casado, con un viraje claro a la derecha. ¿Cree que el PP asturiano va a también radicalizar su mensaje?  

Ya no veo para adónde. Es que Cherines siempre ha tenido planteamientos de derecha muy claros. No me meto en los procesos internos de los partidos. Sí en las posiciones políticas. Da la sensación lo que dice usted, que ha habido un giro. Mercedes Fernández siempre ha hablado más claro desde el punto de vista de la derecha que el PP nacional.

-¿Pactaría usted unos presupuestos con el PP?

-Mire, con quien los quiero pactar es con la izquierda. Si la apuesta de Mercedes Fernández es que el Estado nos cueste menos e invirtamos menos dinero y por tanto hay que reducir el número de escuelas y elevar la ratio en el mundo rural, eso es inadmisible para los socialistas.

-El PSOE ha pactado en Asturias presupuestos con el PP.

-Sí, pero han sido con otras premisas. Ya no se hizo en la última etapa porque lo que pedía el PP no era asumible. Creo que la izquierda, que espero que tenga mayoría, tiene que pactar. La derecha está en Asturias en un proceso de dispersión. Es verdad que Ciudadanos parece que va a crecer y eso achica el espacio del PP. Y también está la jugada de Moriyón al frente  de Foro, que pluraliza más el debate de la derecha. Es un perfil político potente en el ámbito de la derecha y puede tener un efecto arrastre para quitar votos al PP y permitir al menos que en el debate de la derecha sobreviva Foro, que todo el mundo daba por amortizado.

-En la reunión entre Javier Fernández y Pedro Sánchez dio la sensación de que el presidente no quiso mojarse o mancharse con el carbón. No sé si usted maneja informaciones más precisas. ¿Cuál cree que es la idea que tiene Pedro Sánchez respecto al futuro de la descarbonización y de las térmicas?

-Sánchez dijo que iba a trasladar el tema a la Unión Europea, la continuidad más allá del 31 de diciembre de 2018. Y en qué condiciones se puede hacer. Yo defendí durante siete años que el Gobierno de Rajoy negociara con la UE una modificación de la 787. Ahora solo tenemos cinco meses. Quizá ahora podemos modificar los parámetros de la modificación de las ayudas pero la decisión 787 está ahí, vista la lentitud de los procesos comunitarios, que puede tardar años en modificar normas.

-¿Y sobre las térmicas?

-La posición de la FSA está clara y digo hoy lo mismo que decía cuando era Rajoy presidente. Transición justa, pactada y pautada, para personas, trabajadores y territorios. Si esto no se hace así a mí no me vale la transición. Dicen que Pedro Sánchez no va más allá. Si aquí desde Asturias estamos defendiendo que la transición no se puede decidir en una hora ni en un consejo de ministros, sino que tiene que ser pactada, ¿se quiere que dos presidentes lleguen a un acuerdo sobre un tema en hora y media? A mí me habría parecido mal. Quiero que el Gobierno de España abra una negociación. Pero yo tampoco soy un negacionista. Está claro que hay que ir a un periodo de transición, es evidente. El cambio climático es una preocupación de los ciudadanos. Lo estamos viendo este verano.

-Siberia a 40 grados.

-Y en Asturias estamos viendo tornados. ¿Cuándo los hemos visto en Asturias? Hay que hablarlo y pactarlo. En el tema de las térmicas no puede ser ajena a la decisión que va a tomar la UE. Esto se va a decidir entre la comisión, el consejo y el Parlamento. Se va a decidir la fecha tope en la que finalizarían las térmicas. Porque va a haber un límite de emisiones. Yo creo que se tiene que seguir invirtiendo en la captación y captura de Co2. Si  Rajoy no hubiese paralizado las investigaciones, a lo mejor estábamos hablando de otras cosas.

-¿No cree que la ministra Ribera ha entrado como un huracán? Vendría bien que se pasara por Asturias.

-Yo ya la he invitado. No es lo mismo la realidad de Asturias que la de otras zonas de España. Tenemos no solo por tradición otra dependencia energética distinta. Una industria electrointensiva a la que afecta cualquier fluctuación en el precio de la energía. Lo que pesan son los intereses de Asturias. La ministra ha abierto un debate público y la reacción ha sido distinta según el territorio.

-¿Cómo se puede concretar esa transición justa? ¿Con ayudas, con nuevos fondos mineros?

Todo el mundo ha descartado buscar compensaciones. Lo que buscamos es la generación de una actividad económica complementaria que permita decrecer una incrementándose otra y manteniendo los trabajos en el territorio. 

-¿No serían unos nuevos fondos mineros?

-No se trata de decir: doy tantos millones y apáñese como pueda. Estamos pidiendo pautar las actuaciones año a año. Y en el tema de la energía hay que garantizar el suministro. En el caso de las renovables siguen teniendo necesidades de fuentes de respaldo. Y lo que defiendo es que la fuente sea carbón autóctono.  Autóctono, no de importación.

-Hagamos balance de los fondos mineros, que usted conoce bien en su etapa de alcalde. ¿Qué nota les pondría?

-No hay una nota general porque sería injusto. Ha habido cosas nuevas. Esos fondos no eran solo para crear empleo. También había fondos para mejorar el hábitat y barriadas, que no tenían servicios. Se ha mejorado mucho. En infraestructuras ha habido avances. El fracaso ha venido en la promoción económica. No por carencia, porque la gestión no fue la correcta, porque nos hemos encontrado con empresarios...

-Cazasubvenciones.

-Sí, no han estado a la altura del nombre. Han sido gente que ha buscado subvención fácil, comprar patrimonio y luego irse o cerrar la empresa.

-¿Se imagina usted encabezando un frente contra Pedro Sánchez en este tema de la descarbonizacíon?

-Un frente contra Pedro Sánchez…

«Tiene que haber una negociación con el Gobierno para una transición energética pautada y pactada»

-Entiéndame…

-Tiene que haber una negociación. La FSA siempre va a estar en la defensa de los intereses de Asturias. Toda la relación que pueda tener yo con el Gobierno de España es para transmitir que la transición tiene que ser de una manera pactada y pautada.

-¿Qué le traslada al respecto Adriana Lastra sobre la visión que hay desde Madrid?

-Adriana es la mejor representante de los intereses de Asturias. Por su situación y posición política. Conoce la posición de las Cuencas. Va a jugar un papel fundamental. Ya me habría gustado que los diputados del PP hubiesen defendido los intereses de Asturias.

«La bronca en el PSOE fue dura pero ahora no hay momento para tribus»

-El PSOE ha vivido momentos muy duros durante el último año y medio.

-Durísimos

-Quizá porque las riñas de familia suelen ser más viscerales. ¿Cree que las aguas bajan ahora más apaciguadas?

-La bronca fue dura porque giró en torno a una decisión que ojalá nunca hubiéramos tenido que tomar, que era si permitíamos o no la investidura de Rajoy. Y ahí hubo una ruptura incluso generacional. Entre un liderazgo generacional y otro. Si uno compara las generaciones hay una presencia de mayor liderazgo generacional en unas posiciones y en otras. Entendí que esas decisiones no se podían tomar sin la militancia porque medidas de ese calado como las que acaban de hacer los socialistas alemanes se tiene que hacer con la militancia porque si no la organización se fractura. Nosotros éramos una olla a presión y la votación era la válvula de escape. Luego en primarias esa válvula de escape funcionó. Por tanto fue una ruptura dura, difícil.

-También personal, entre los militantes.

-Sí. Cada uno defiende sus posiciones. Yo no digo que se hayan defendido de manera torticera. No creo que los compañeros que permitieron gobernar a Rajoy lo hicieran porque estaban contentos en esa posición. Creyeron que eran la mejor posición y yo entendía que nos hacía mucho daño. Dije después que la elección de Pedro Sanchez era el único camino para recomponer la militancia, cabreada. Y con la ciudadanía, que no entendía que el PSOE, que ha sido la alternativa a la derecha, lo permitiese. El congreso fue un catalizador y ahora estamos mejor. El proceso de unidad se ha configurado pasito a pasito, pero haber accedido al Gobierno de España hace que no tengamos tiempo para tonterías. Todos los esfuerzos y los pensamientos están en el Gobierno de España. No hay tiempo  para cuestiones de tribus. En el ámbito de Asturias se ha ido recomponiendo, no de forma falsa, de pactos de despacho, sino en las relaciones personales y de trabajo. Hay gente que estuvo con el otro candidato que está plenamente trabajando con esta Ejecutiva.

-¿Contribuyó que no hubiese otro contrincante en este último proceso?

-El elemento inicial que cambió la posición que yo quería, no ser candidato, fue precisamente contribuir a la estabilidad de la organización. Cuando dije que no sería candidato lo dije pensando que sería lo mejor para la estabilidad. Luego tuve que comerme mis propias palabras cuando los compañeros me convencieron. Tenemos un reto de una puesta a punto del proyecto para Asturias, que ha envejecido con los años, porque es lógico. El proyecto se diseñó en los años 80 con Pedro de Silva y Juan Luis Rodríguez-Vigil, se ha ido actualizando, pero en este tramo ha envejecido y necesitamos una puesta a punto de los mensajes y retos.

-¿Está elaborando ya el programa electoral?

-Sí, queremos que sea muy participativo. Lo está preparando nuestro secretario de estudios, José Antonio Garmón.

-¿Cómo cree que deberían ser la lista autonómica y las municipales? Renovación, juventud, mujeres…

-Ha dado con tres elementos claves. La renovación siempre es necesaria porque es un mensaje a la sociedad. En la presencia femenina el partido ha avanzado y tiene que seguir avanzando y hay que dar un espacio a los jóvenes. La juventud es una etapa amplia. La militancia por primera vez va a descifrar el camino. Luego la ejecutiva tiene la capacidad estatutaria de adaptación. La militancia por primera vez va a votar las listas autonómicas.

-¿Cómo son sus relaciones con el Gobierno?

-De normalidad absoluta. Había escuchado todas las premoniciones habidas y por haber e incluso había gente que pedía el voto a la otra candidatura en base de que yo iba a provocar aquí una crisis. La situación es de absoluta normalidad con el presidente y con el Gobierno. Yo tengo un reto: quiero que este Gobierno cumpla al máximo posible el programa electoral del 2015. Y sobre todo reforzar sus posiciones para que lleguen a buen término. Y para que esta etapa tome impulso en 2019.

-¿La oficialidad puede restar votos a su partido, aunque sea una cooficialidad amable como reclama Adriana Lastra? ¿Por qué produce rechazo la protección de una lengua?

-Si el punto de partida es que algunas personas niegan que el asturiano sea una lengua quedo aterrado. Yo no soy filólogo. Pero la mayor parte de los filólogos reconocen la entidad propia de la lengua asturiana. Uno luego puede estar de acuerdo con la cooficialidad. He escuchado a gente decir que el asturiano son giros. No sé sobre qué, será sobre uno mismo. Es una forma de hablar y de comunicar que aquí tiene una historia y que la mayor parte de filólogos reconoce como una lengua. Es verdad que este tema no ha podido surgir en el peor momento, y lo reconozco. Cuando las pulsiones territoriales están más en alza y porque hay gente que añade un elemento de confusión.

-Hay gente que piensa que la lengua tiene un factor identitario. 

-Es exagerado y ridículo. A ver si ahora el problema de Cataluña va a ser la lengua. Son otros trasfondos que había que analizarlos con mucha calma. Y desde luego no de ahora. Que lean historia. En este país creemos que la historia nace hoy y es mentira. Que lean los diarios de Manuel Azaña sobre el problema catalán. Los partidos no pueden defender buscar solo el voto. Vivimos esa democracia demoscópica a la caza y captura del voto. En la vida hay que tener convicciones. Imaginemos que el matrimonio de un mismo sexo es rechazado por la mayor parte de la población. El presidente Zapatero cuando tomó la decisión, lo hizo a espaldas de las encuestas. La mayor parte de la población estaba en contra de llamarlo matrimonio y más aún de permitir la adopción. Ahora es al revés. La sociedad española, a remolque de ese cambio legal,  ha modificado su visión. Si alguien del PSOE me hubiese comentado que íbamos a perder votos por defender el matrimonio homosexual yo le habría respondido, ¿dónde quedan las convicciones? ¿Entonces no hay que hablar de la muerte digna porque parece que hay una resistencia, o del aborto? Las convicciones se deciden en los congresos y el de la FSA ha definido el camino. No vamos a aceptar cualquier oficialidad. La FSA es la garantía que la oficialidad que más tarde o temprano se abordará, será distinta al resto de oficialidades, que  prime los derechos y no las imposiciones. ¿Vamos a perder votos? No lo sé. Es un acuerdo del congreso.

«No vamos a respaldar cualquier oficialidad»

-¿Cómo se puede concretar la oficialidad? Pongo un ejemplo, en el plano educativo, mediante asignaturas espejo…

-Estamos trabajando en el modelo. No vamos a respaldar cualquier oficialidad. Queremos pactar un modelo que sea aceptable para Asturias, es lo que vamos a defender con el resto de partidos. ¿Defender lo nuestro refuerza el nacionalismo? Yo creo que no. Soy profundamente asturiano y estoy orgullosísimo de serlo y me encanta cruzar Pajares y me emociona ver una bandera de Asturias o unos asturianos con nuestros símbolos. Y me emociono escuchando Chalaneru. ¿Y eso significa ser nacionalista? Yo de nacionalista tengo tanto como de monje cartujo. Nada. Que no me digan tonterías…

-Sabe que Javier Fernández no piensa lo mismo y ver riesgos de conflicto identitario.

-No creo que lo haya dicho así. La preocupación del presidente Fernández está en la lógica de la complejidad catalana. Si hay una ciudadanía que tiene un sentido de identidad fuerte y que a la vez no tiene problemas con sentirse español somos nosotros. Hay que desterrar ese tema. Tú te puedes sentir asturiano, y hay muchos emigrantes que son asturianos militantes, y nunca hemos tenido problemas de ser españoles. ¿Apostar por una lengua milenaria significa devaluar nuestro compromiso por el proyecto común ciudadano que es España?

-Una última pregunta. ¿Cómo se imagina usted la Asturias del futuro?

-Orgullosa de sí misma, contenta de lo que ha logrado. El gran error es no estar satisfecho de lo que somos. El futuro pasa por un entorno natural privilegiado, compatible con una industria del futuro de calidad, una comunidad atractiva para los jóvenes, que esté por encima del millón de habitantes, en el que los jóvenes se queden y tengan hijos, que sepan que aquí pueden vivir con una cierta calidad, que las personas mayores tengan una red de asistencia única, que sea un ejemplo para toda España. Que seamos innovadores, en la ciencia e investigación. 

Valora este artículo

6 votos
Comentarios

«El PSOE necesita una puesta a punto del proyecto en Asturias, que ha envejecido»