Asturias vuelve a encabezar el consumo español de tranquilizantes y antidepresivos

Más de 146.000 asturianos toman pastillas para dormir y otros 112.000, medicamentos para la depresión. La tasa autonómica duplica la media nacional y las mujeres son tres veces más que los hombres.


La cifra es desasosegante. Por segunda vez en una década, Asturias, junto con Galicia, encabeza la tasa nacional de consumo de fármacos con uso en psiquiatría. Más de 146.000 asturianos toman tranquilizantes o pastillas para dormir y otros 112.000 usan antidepresivos, según las cifras más recientes de la Encuesta Nacional de Salud, recién actualizada por el Ministerio con datos recogidos en todas las comunidades autónomas. Más allá de la magnitud de esas cifras, que suponen que el 14,23% de la población se medica con ansiolíticos y el 10,68% con antidepresivos, lo que llama la atención es la enorme diferencia con la media nacional. También es muy significativa la brecha de género. Las mujeres triplican a los hombres en el recurso a ambos tipos de fármacos.

Las distancias son muy grandes. En los antidepresivos, la tasa asturiana de consumo es casi el doble del 5,59% del conjunto de España, mientras que en los tranquilizantes es un tercio mayor del 10,7% nacional. Por género, toman ansiolíticos un 7,48% de los asturianos (una cifra muy similar al 7,40% de los españoles) pero entre las asturianas los usan aproximadamente una de cada cinco (un 20,43%). Los tratamientos con antidepresivos son un hábito diario para el 5% de los hombres asturianos y para el 15% de las mujeres.

Bajo control

¿Tiene Asturias una epidemia de problemas de salud mental? A pesar de esas cifras, algunos especialistas lo dudan. La recogida de los datos que nutren la encuesta corre a cargo de las comunidades autónomas y no todas aplican los mismos criterios ni la misma metodología, por lo que las comparaciones exigen salvedades y cautelas. ¿Podría hacerse algo para reducir la dependencia de los fármacos? Ahí la respuesta es ya un sí inequívoco. El psiquiatra César Luis Sanz de la Garza, presidente de la Asociación Asturiana de Salud Mental (AEN), señala que una de las carencias de la atención primaria en el Principado es la falta de psicólogos, a pesar de que en los últimos años algunos han empezado a incorporarse a las plantillas del Sespa. A falta de las psicoterapias que esos profesionales pueden proponer, la sanidad pública «aborda con ansiolíticos problemas en los que no harían falta, derivados de las relaciones de pareja, del trabajo y de otras situaciones de la vida cotidiana». Los psicólogos abordarían esos problemas con otras estrategias y sin fármacos.

Al doctor Sanz de la Garza, por el contrario, no le extraña la disparidad en el consumo entre hombres y mujeres. Las cifras solo confirman lo que ya se sabe por los estudios epidemiológicos. Entre las mujeres de un grupo de edad acotado, el comprendido entre los 30 y los 50 años, las consultas con el psiquiatra son mucho más frecuentes que entre los hombres. Es un fenómeno que se da en toda España, no solo en Asturias, y, a su juicio, es una cuestión de género porque no tiene una base exclusivamente biológica, sino también ambiental. «Las mujeres tienen una predisposición mayor a esas dolencias. Pero además de las hormonas y de los distintos momentos de su ciclo vital, no hay que olvidar que muchas son cuidadoras y eso les pasa factura», señala. En muchos casos, los factores biológicos son secundarios frente a los ambientales.

Mundo urbano y mundo rural

El psiquiatra tiene experiencia profesional en los sistemas de salud de dos comunidades autónomas, Extremadura y Asturias, y no le parece que ni los casos ni los tratamientos que ha visto en cualquiera de las dos sean muy diferentes de los de la otra. «Diferencias grandes podría haber entre un país africano y España, pero en el interior de un mismo país no se dan. Quizá sí podríamos diferenciar entre el mundo urbano y el mundo rural, pero no entre las comunidades», apunta Sanz de la Garza. «Lo que sí debe estar claro es que los médicos asturianos no prescribimos ansiolíticos sin control».

El resto de la encuesta perfila los lugares donde falla la salud de los asturianos y otros donde va mejor que en el resto de España. Por encima de la media están el consumo de fármacos para tratar el reuma, la tensión y las dolencias cardíacas y digestivas. Por el contrario, queda a la par el uso de remedios contra el dolor y, por debajo, se sitúan el uso de medicamentos contra el catarro, la fiebre y las alergias. También está alejado de la media nacional el uso de antibióticos, laxantes y reconstituyentes.

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