Del «doble rasero» judicial con la libertad de expresión al «efecto imitación» de la ultraderecha

La polémica decisión de archivar la denuncia contra los autores de la pegada de carteles fascistas en la sede de Podemos Xixón abre debates políticos de fondo

Mario Suárez del Fueyo, frente a la sede de Podemos empapelada de pasquines ultraderechistas
Mario Suárez del Fueyo, frente a la sede de Podemos empapelada de pasquines ultraderechistas

Gijón

La interpretación judicial de las pegadas de carteles fascistas denunciadas por Podemos Xixón va más allá de los debates de fondo sobre los límites y la aplicación del derecho constitucional a la libertad de expresión. Las lecturas políticas de la decisión de la magistrada van en direcciones muy distintas y alimentan debates de calado. Por ejemplo, el de un supuesto «doble rasero» como el que denunciaba ayer el secretario general de la formación morada, Mario Suárez del Fueyo, justo a la salida de la Comisaría de Policía Nacional de Gijón, donde ha vuelto a interponer una denuncia contra los autores del ataque. No duda de que la invocación de la libertad de expresión para sobreseer provisionalmente la denuncia ha alentado lo sucedido la pasada madrugada en Gijón y las Cuencas, que no duda en calificar de «coacción política».

«Está claro que es la respuesta al estímulo que hizo la juez al utilizar el argumento de la libertad de expresión. Dice que no es delito, y automáticamente los fascistas captan el mensaje y vuelven a hacer lo mismo porque les han dado patente de corso» afirma Suárez del Fueyo, quien recurre a un símil parecido al que formula Miguel Presno: «Me pregunto si sería libertad de expresión que a la jueza le colocasen un yugo y unas flechas en el pórtico de su casa; si eso lo entendería como libertad de expresión, como agresión o como un adorno».

Pero el líder de Podemos Xixón va más allá, y cree que la libertad de expresión es, «desgraciadamente es un arma arrojadiza: se utiliza contra gente que denuncia al sistema o determinados aspectos del sistema, como Pablo Hassel, Valtonic, en su día el autor de Fariña, pero sin embargo contra los grupos fascistas no se utiliza, y más si tenemos en cuenta que estas actitudes se enmarcarían en el delito de odio».

Por su parte, el catedrático de Constitucional Ignacio Villaverde introduce, aparte de su análisis jurídico, una reflexión de corte más político y social. Cree que en las conductas de la ultraderecha hay un «efecto imitación» de estrategias utilizadas por los movimientos de la izquierda en los últimos años. «No quiero ponerme apocalíptico, pero hemos despertado una bestia. Me preocupa algo que no se veía hace unos años. Esta forma de promover el debate político es algo que ahora sufren ellos», dice en referencia a Podemos, «pero que ellos promovieron».

Frente al «debate de ideas en los lugares indicados para el debate político: las asambleas, los plenos de las instituciones políticas, los periódicos, llevaron el debate político a un territorio más pantanoso: los domicilios, la vida privada, los restaurantes donde se hacía un escrache. Eso ha despertado una bestia. Y de repente alguien ha dicho: "¿Ah, pero esto se puede hacer? Y probablemente, lo que tenía una finalidad sociopolítica muy loable, que era expresar la indignación de la gente, ahora lo están utilizando otros grupos con finalidades cuya bondad es mucho más dudosa», razona Villaverde.

«El problema de este tipo de maneras de expresarse es que genera miedo», prosigue el constitucionalista: «el salto  de pegar carteles a hacer un escrache a usar la violencia es muy pequeño, es una frontera muy fina». Por ello, concluye, «este tipo de sucesos tiene que incitarnos a reflexionar, y sobre todo los grupos políticos que a veces han acudido a ese tipo de estrategias tienen que reflexionar un poco sobre el efecto imitación. Abrimos una caja de Pandora que es muy difícil de controlar. En democracia, objetivamente nadie tiene que sentir miedo. Usar la libertad de expresión para que los otros sienta miedo conduce a una involución democrática».

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Del «doble rasero» judicial con la libertad de expresión al «efecto imitación» de la ultraderecha