Al menos 16 ayuntamientos asturianos concienciarán sobre los plásticos en el mar

«A un niño, si le llegas al corazón, sensibiliza más a los padres que nosotros con todo el trabajo que podamos hacer», dice Luis Laria sobre la campaña con la que se pretende llegar a todos los escolares de esos municipios

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Historia de un plástico Relato animado sobre cómo la basura termina en el mar

Redaccion

A Antonio su madre le prepara una bolsa con comida y bebida porque se va con sus amigos de excursión en bicicleta. Llegan «a un sitio muy bonito en el que hay mucha naturaleza», meriendan y retoman el camino, pero a Antonio le pesa la bolsa de plástico con las latas y los envoltorios de su merienda y la tira. La bolsa se queda colgada de un árbol en la ribera de un río y, hasta que llega al mar, pasan meses y varias estaciones. En el mar, un delfín pequeño juega, o eso le parece como espectador a Antonio, con la bolsa. El delfín, que acaba varado en la playa, es protagonista de una necropsia. De su estómago, sale la bolsa de Antonio, en la que su madre había puesto incluso su nombre. Este relato es un vídeo animado que han preparado en la Coordinadora para el Estudio de las Especies Marinas de Asturias (Cepesma) para la campaña de concienciación sobre la basura de los plásticos en el mar ‘La bolsa o la vida’, en la que ya se han interesado y van a participar al menos 16 ayuntamientos asturianos.

«En todos esos concejos no van a tener ni un solo niño que no vaya a ser partícipe de esta campaña», asegura Luis Laria, presidente del Cepesma, que explica que los talleres se impartirán en los centros escolares de los municipios que ya se han sumado a la campaña, que está abierta también de manera gratuita a todo tipo de asociaciones y entidades que muestren interés en conocer cuáles son las dañinas consecuencias del abuso de las bolsas de plástico en los océanos y, en particular, en el mar Cantábrico. «No va a haber ningún rincón de Asturias al que no lleguemos. Eso es lo que queremos hacer, pero también queremos que nos llamen las asociaciones de vecinos y, aunque sean solo 30 personas, no nos importa ir y explicar la problemática del plástico. No queremos que quede fuera absolutamente nadie», insiste Laria, que recientemente mantenía un encuentro con responsables del Ayuntamiento de Gijón para participar en la campaña, que recibirá un impulso a partir del 1 de septiembre. 

Como base, se ha aprovechado el conocimiento adquirido durante las dos décadas de trabajo del Cepesma en el medio marino asturiano. A través de diversos talleres, la campaña La bolsa o la vida explica cuál es el proceso del plástico desde que se elabora hasta que se entierra, se vierte al mar o incluso se quema con el objetivo de «ser conscientes de esos problemas viendo, por ejemplo, las impactantes imágenes que tenemos de las necropsias». En algunos casos, miembros del Cepesma llegaron incluso a sacar hasta siete kilos y medio del estómago de mamíferos marinos. 

Precedente con Enol y Ercina

Laria pone además en valor la capacidad que tienen los niños para sensibilizar a sus progenitores. «A un niño, si le llegas al corazón, sensibiliza más a los padres que nosotros con todo el trabajo que podamos hacer. Al padre y a la madre les hace pensar», indica, recordando precisamente lo que ya comprobó con los delfines Enol y Ercina en la etapa en la que estos estuvieron viviendo en Luarca en los años 90. «Lo que hicimos para evitar los aparejos en donde estaban ellos fue meternos en los colegios y a los hijos de los pescadores inculcarles el respeto y advertirles de que podían morir en un aparejo», indica Laria. Ni que decir tiene que la estrategia funcionó y los profesionales quitaron los aparejos para Enol y Ercina no corrieran peligro en las aguas de Luarca.

«Los niños son los adultos de mañana pero además tienen herramientas para sensibilizar a los padres, a los abuelos…», indica Laria, que explica que también han sido protagonistas en las charlas que se imparten en el Parque de la Vida, del que es también responsable y con la que el Cepesma colabora en esa labor de divulgación de buenas prácticas ambientales. En lo que va de año, el Parque de la Vida ha acogido a los escolares de 72 colegios «y algunos han venido con más de 160 niños». 

Esta labor de educación medioambiental se suma también a las que desarrollan otras organizaciones conservacionistas de Asturias, «que están trabajando constante desde los planos que pueden. Realmente lo que tendríamos que hacer es unirnos todos en una piña para que ese trabajo y esfuerzo conjunto fuese más expansivo y tuviera más eco en la sociedad. El trabajo conservacionista en Asturias siempre ha sido muy interesante». Maria también confía en que, más allá de convenios puntuales, las administraciones regional y locales se implicaran más en esa labor medioambiental que tan necesaria se está demostrando en la actualidad ante las evidencias del cambio climático.

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