«Quiero llevar a mi hija a la Santina»

ASTURIAS

Cristina Álvarez (izq) en Ucrania
Cristina Álvarez (izq) en Ucrania

La asturiana Cristina Álvarez se encuentra entre las familias atrapadas en Ucrania por iniciar un proceso de gestación subrogada

03 sep 2018 . Actualizado a las 20:29 h.

Son alrededor de dos decenas de familias las que se han quedado atrapadas en un laberinto jurídico y un dilema moral que divide a la opinión pública, pero más allá del debate sobre la legitimidad de los vientres de alquiler, de la gestación subrogada, lo que reclaman por encima de todo es que se tengan en cuenta ante todo los derechos de los menores. Si la administración española no reconoce la filiación paternal de estos bebés, el reconocimiento de la nacionalidad por la del padre, los pequeños se quedarán en un limbo que les obligaría a permanecer en Ucrania. Entre las familias que acudieron a contratar los servicios de una gestante para conseguir un hijo se encuentra la asturiana Cristina Álvarez «mi madre es de Cangas de Onís, mi padre es de Luarca, pero yo en los años que he vivo en Asturias he vivido en Gijón. Tengo allí una casa y tenemos casa también en Cangas de Onís, lo que pasa es que llevo 20 años viviendo en Madrid».

Álvarez, que tuvo una niña en Ucrania por medio de este proceso, se ha encontrado con el mismo obstáculo que una veintena de familias españolas. Hasta ahora, cuando se producía un nacimiento por gestación subrogada en Ucrania el consulado español tomaba muestras de ADN al padre, las enviaba a España, y una vez reconocida la paternidad aquí, la madre iniciaba el proceso de adopción, ya que la legislación española reconoce como progenitora a la gestante. Sin embargo, desde el pasado mes de julio el consulado se niega a tomar las muestras de esta prueba de ADN por una cuestión de protección de datos. Esto impide que las familias inscriban a los pequeños como españoles y se los traigan, por lo que solo les queda una opción, tramitar la ciudadanía ucraniana del menor en Ucrania y una vez obtenida viajar con el pasaporte a España, un procedimiento que puede durar tres meses.

«Sabíamos que en los últimos meses el consulado dilataba cada día más las citas, que en lugar de las dos semanas de plazo se estaba esperando dos meses, pero lo que no esperábamos es que ni siquiera nos citaran. Y tampoco esperábamos que hubiera problemas con la filiación paterna porque eso, en principio, es un derecho del niño. Es una locura lo que están haciendo», explica Cristina Álvarez para quien no se trata tanto de debatir sobre la legitimidad de este proceso sino del derecho de la niña, «nadie está pidiendo que aseguren nada, nuestro proceso ha finalizado y la niña la tenemos con nosotros. No hay ningún incumplimiento por parte de la agencia, la niña vive con nosotros y el proceso de maternidad subrogada se ha culminado por nosotros lo único que queda es un proceso absolutamente administrativo español, no hay nada más».