De 450 a 150 euros: esta es la horquilla de lo que cuesta volver al «cole»

Los padres afrontan la cuesta de septiembre con la compra de todo el material necesario

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¿La mochila robusta o la más barata? Estos días en muchas familias se plantean esta pregunta porque la diferencia entre una y otra puede ser de unos 20 euros. Si a la duda se suma que sea o no de marca, el precio inicial se multiplica por ocho. Aunque el material escolar sea «igual» para todos los alumnos de la clase, lo cierto es que el equipamiento puede ser tres veces más caro si se opta por gama media frente a la barata, y hasta ocho veces más si se prima la calidad y la marca.

No hay datos oficiales de las cantidades que se barajan en las casas, pero entre 50 y 150 euros se pueden ir en material escolar y hasta 300 en los libros, además de los costes de uniformes o ropa básica, que, si supone una equipación completa (abrigo, zapatos, jerséis y chándal), difícilmente bajará de los 100 euros.

Para atajar estos gastos, servicios sociales municipales, asociaciones de padres, ONGs como Cruz Roja tienen espacios propios. Se crean bancos de libros, se recogen uniformes,... Todo sirve para aligerar la cuesta de septiembre. La Administración del Principado también ayuda. Las becas para la compra de manuales es otro medio. Desde hace unos años, la Consejería de Educación no financia directamente a las familias sino que entrega el dinero a los centros, en función del número de alumnos beneficiarios, para favorecer el préstamos. 105 por estudiante no cubren todo el gasto pero son un pulmón. Los centros concertados son los únicos en los que las becas todavía son directas. Un problema de ámbito legal y burocrático impide transferir directamente el dinero a los colegios. La resolución de la primera convocatoria de la pública ya ha salido publicada, con más de 17.000 beneficiarios. 

Si una familia no pudiese acceder a ninguna ayuda para comprar el material escolar, tendría que calcular un mínimo de 40 euros en equipación básica para los cursos más pequeños: archivadores, libretas, ceras, estuche, lápices de colores, tijeras, rotuladores, pegamentos, lápices, gomas, plastilinas, sacapuntas, y la mochila (las hay desde 5 euros). Para los cursos finales de primaria, el coste es algo mayor: difícilmente bajará de 50 euros, porque a lo anterior hay que sumar calculadora, compás, plumier, típex, bolígrafos, la flauta y hasta subrayadores. Y si el alumno es de secundaria, tiene menos material pero tampoco ahorra mucho: es poco probable que no sea inferior a 35 euros, porque aunque ya no tiene ceras o plastilina, debe hacerse con una calculadora científica, folios o libretas de mayor tamaño, además de los consabidos estuche, lápices, bolígrafos, subrayadores... 

Buscar marcas, lo más caro

Estas cuentas se limitan en todo caso a las gamas más baratas y a las ofertas en las que se compra mucha cantidad. Porque si uno busca una marca concreta (muchas veces la propia que usaban los padres en su infancia) los costes se disparan hasta ocho veces más. Una calculadora científica, fundamental en bachillerato si el alumno va a seguir hacia la rama técnica (ingenierías o arquitectura) la puede haber desde 20 euros, pero también superan con facilidad los 120 o incluso llegan a los 200 euros. Y como eso, todo lo demás: un compás pasa de los 3 euros del modelo básico a los 10 de la gama media y los 30 de la alta; un juego de reglas puede costar también 30 euros; una flauta oscila entre los 5 y los 40 euros; un plumier, alcanza 44 si es de la marca apetecida; los estuches sufren una variación parecida, de hasta un 25 %, más entre el euro del modelo más sencillo hasta los 25 de los guardatodo más caro.

Exactamente lo mismo ocurre con la ropa. Hay quien paga 10 euros por un pantalón pero también quien prefiere (y puede) gastarse 35 o 50 para que le dure más tiempo; y los zapatos oscilan entre los 20 y 50 euros también; hasta en los leotardos hay grandes diferencias, desde los que se venden dos por 8 euros hasta los que cuestan 13 euros la unidad. El chándal es otra prenda que marca diferencias: 6 euros los superrebajados, 15 los de gama media y hasta 50 los que tienen un logo reconocido.

Los uniformes escolares, dicen algunas asociaciones de padres, son un buen medio de ahorro y también un método para evitar conflictos y mejorar la convivencia. Aunque estos argumentos han provocado un debate todavía no resuelto, de defensores y detractores, lo cierto es que el uniforme escolar se ha extendido en Asturias más allá de los muros de los colegios privados y concertados. Centros públicos han adoptado una especie de «identidad corporativa», con la única diferencia de que no puede ser obligatoria, por lo que conviven alumnos con y sin uniforme.

La Administración del Principado, consciente del elevado gasto que soportan las familias ha adoptado diversas medidas. La primera consisten en pedir que no se renueven los manuales de manera muy frecuente y propone que se mantengan los mismos durante cuatro cursos. En paralelo, la nueva apuesta es el material propio y el digital. Nuevos soportes, en teoría, más económicos. Así consta en la última circular, lanzada por la Consejería de Educación

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