Sanidad detecta un menor riesgo de ingresos hospitalarios por contaminación

El estudio epidemiológico elaborado por la consejería con datos de 2017 sigue situando al dióxido de nitrógeno, relacionado con cualquier tipo de combustión, como el contaminante que más enfermedades provoca a corto plazo

Olga Alonso, Sara Díez y Valentín Rodríguez, el equipo de epidemiología de la dirección general de Salud Pública
Olga Alonso, Sara Díez y Valentín Rodríguez, el equipo de epidemiología de la dirección general de Salud Pública

La contaminación atmosférica de Asturias tiene un impacto en la salud de sus habitantes, pero en los últimos años ese impacto se está atenuando al menos en lo que se refiere a los ingresos hospitalarios. «Los días en los que hay más contaminación se observan problemas de salud medidos como ingresos hospitalarios y, no obstante, estamos viendo que, en diferentes periodos, ese riesgo de ingreso hospitalario está siendo menor en los últimos años», aseguraba ayer Valentín Rodríguez, responsable del equipo de Epidemiología Laboral y Ambiental, que depende de la dirección general de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y que a finales de este año volverá a presentar un segundo informe epidemiológico sobre la calidad del aire de Asturias y su impacto en la salud de la población con los datos de 2017.

En el anterior estudio, con datos de 2016 y en los que se estudiaban también las consultas por asma, ya se había puesto de manifiesto que los picos de contaminación atmosférica registrados en Asturias elevaban los ingresos hospitalarios por enfermedades respiratorias tras cotejar también los 206.519 ingresos urgentes registrados en los hospitales de Oviedo (HUCA), Gijón (Cabueñes y Jove) y Avilés (San Agustín) en el periodo comprendido entre 2003 y 2015 para estudiar la asociación con contaminantes atmosféricos. En este último estudio, se han tenido en cuenta los ingresos por urgencias relacionados con seis tipos de enfermedades respiratorias y otros seis de enfermedades circulatorias. 

«Los estudios que venimos realizando confirman que la contaminación produce más enfermedades respiratorias y que, dentro de los contaminantes atmosféricos, es el dióxido de carbono el que más relacionado está con las enfermedades a corto plazo», indicó Rodríguez que, junto a Olga Alonso y Sara Díez, también de Epidemiología Laboral y Ambiental, ofrecía ayer una charla en Gijón, organizada por la Plataforma contra la Contaminación de la ciudad. 

«A pesar de la preocupación que suscitan las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) en Asturias, tanto los estudios realizados como la propia evidencia científica señalan que la contaminación por dióxido de nitrógeno está más relacionada con las enfermedades a corto plazo que las partículas», recalcó Rodríguez, que recuerda que el dióxido de carbono tiene múltiples fuentes de origen, todas ellas relacionadas con cualquier proceso de combustión (calefacción, generación de electricidad y motores de vehículos y barcos).

La evidencia científica, en el caso de los efectos del dióxido de nitrógeno en la salud de las personas, habla de que niveles elevados de este contaminante pueden irritar los pulmones y disminuir la función pulmonar y la resistencia a infecciones respiratorias. Por ello, se reagudizan los síntomas en personas con enfermedades crónicas respiratorias, como asma, enfisema pulmonar o EPOC. La exposición a dióxido de nitrógeno también está relacionada con una mayor incidencia de bronquitis en personas mayores y con un aumento de los síntomas de esta dolencia en niños asmáticos. 

Descenso de la contaminación atmosférica

El equipo de Epidemiología Laboral y Ambiental, que ya trabaja en el informe de este año, vuelve a apreciar en el estudio de 2017 una tendencia decreciente en la evolución de los contaminantes atmosféricos en Asturias, para lo que se basan en los datos oficiales procedentes de las estaciones de medición de la red del Principado de Asturias. Datos hacia los que, en todo caso, existe recelo por parte de los colectivos que reclaman un aire más sano en Asturias. 

«Las concentraciones medias anuales registradas en las estaciones continúan bajando, aunque aún hay margen de mejora para llegar a los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud», indicó Rodríguez, que dejó claro que desde la Consejería de Sanidad se continuará en los próximos años aplicando el sistema de evaluación epidemiológico para vigilar la salud de la población en relación con los contaminantes atmosféricos. «Estamos permanentemente vigilando esa relación. Es el compromiso que tenemos para llegar a formular políticas más respetuosas con el medio ambiente. Estos informes están enfocados a informar a quienes toman decisiones políticas y el interés de la consejería es que la salud esté presente en todas las políticas. Eso es muy importante. Queremos influir en las políticas ambientales», remarcó Rodríguez.

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