¿Qué era ser Principado?

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCION

ASTURIAS

Desembarco de Carlos V en Tazones
Desembarco de Carlos V en Tazones

Fundado el el siglo XIV para vincular al territorio al heredero de la corona, la institución se acompañó desde su inicio de la Junta General

10 sep 2018 . Actualizado a las 09:54 h.

En el presente pocas veces ha formado parte del debate político la definición simbólica de Asturias como Principado, tal y como se recoge en su estatuto, título histórico recuperado en la transición con el propósito, como en origen, de vincular el territorio al heredero de la corona. Se ha apelado, en ocasiones, a su carácter de denominación, sin sin derivadas políticas, a la hora de discutir la legitimidad o no de admitir el uso del término nación en otros estatutos de autonomía. Pero el comienzo, lejano y medieval, del Principado sí tenía más de una implicación; al igual que tendría su papel (muy distinto del parlamento autonómico contemporáneo) la Junta General que surgió a su lado en el siglo XIV.

Los documentos de aquellas instituciones se guardan en el Archivo Histórico de Asturias y se editan de forma periódica por parte de la actual Junta General, en cuya biblioteca trabaja Josefina Velasco, quien antes de dar explicaciones lanza una advertencia: «trasponer al pasado los conceptos que aplicamos en el presente siempre resulta problemático y engañoso».

El Principado de Asturias nace como imitación del Principado de Gales que corresponde al heredero de la corona de Inglaterra, y como en Francia surge el Delfinado. España viene además, en el reinado de Juan I de Castilla, de una larga guerra civil que enfrentó a los Trastamara y a Pedro, «el cruel» para los enemigos, y «el justiciero» para sus partidarios. Pero ganaron los primeros. Creado el Principado, «el territorio permanecía ligado al heredero al trono, una especie de aprendizaje del ejercicio del poder, no había leyes uniformes en todos los reinos, era como dejar un territorio determinado bajo jurisdicción del heredero; aunque al final no fue así porque hubo cesiones y el poder dominante en Asturias acabó siendo el Cabildo, el obispado y acabó haciéndose con el condado de Noreña el que había sido más rebelde y uno de los motivos de la creación de la institución». El que luego sería Enrique II de Castilla fue el primer príncipe de Asturias, y todo ello le acarreaba poseer el título, junto con las rentas inherentes, pues el territorio asturiano les pertenecía como patrimonio.