El Van Gogh de un asturiano que brilla en París


Redacción

El Museo Marmottan Monet de París, situado en un palacete del elitista distrito XVI, acoge una de las grandes muestras del trimestre parisino. Una selección de 60 obras maestras que van del impresionismo al fauvismo de comienzos del siglo XX y que han permanecido ocultas durante décadas en las mansiones o sobre las chimeneas de los grandes coleccionistas. Entre ellos (son casi una treintena), destaca un asturiano: el multimillonario llanisco Juan Antonio Pérez Simón.  De él se dice que ha conseguido reunir cerca de 3.000 obras de incalculable valor y ahora presenta en esta muestra unos «Laureles y rosas» (1889) de Vincent Van Gogh o «La partida de bridge» (1923) de Édouard Vuillard, entre otras. Joyas de la historia del arte de los últimos 150 años. De hecho, París Match calculó que la de Pérez Simón era la colección privada más amplia del mundo. El empresario llanisco hizo toda su fortuna en México siempre vinculado a Carlos Slim, el dueño del Real Oviedo y al negocio de las telecomunicaciones. Su colección atesora obras de Rubens, Monet, Goya, El Greco, Dali, Picasso, Gauguin, Murillo, Ribera, Tiepolo, Van Gogh, Cézanne y un largo etcétera de similar categoría. Un patrimonio inigualable. Simón se manifiesta, como se ve, un entusiasta de los préstamos. ¿Y por qué no al Museo de Bellas Artes de Oviedo? Pérez Simón ya tiene obra depositada en el museo, siete cuadros, entre ellos un Regoyos o un Sorolla, pero el caramelo es tan dulce que siempre apetece más. El magnate siempre ha manifestado que quiere que su obra quede en México, pero Asturias siempre está en sus pensamientos. Y la ampliación del Bellas Artes podría significar un espacio singular para albergar más depósitos.  

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